Kyrie como verso libre, mejor que de gran líder

Aunque hayan pasado más de 24 horas desde el deceso de los 2018-19, diferentes cuestiones que he ido leyendo me impulsan a escribir un post como al que estáis quitando el precinto. Que si no es un líder, que Boston no tiene que darle el máximo este verano, otros dicen que sí, en New York se frotan las manos y preparan la cámara acorazada… Entre todo el ruido que ha generado la eliminación de una gran organización como la verde, a mí se me ha ocurrido un punto intermedio, casi de pensamiento lateral. Una lectura alternativa y posible vuelta de tuerca para pensar en la validez del base para proyectos futuros.

Cien por cien, Irving es un jugador con el que se ganan campeonatos. Ya ocurrió en los Cavaliers. Lo que puede suceder es que no ha de ser él quien ejerza el papel de LeBron James en aquellos Cavs campeones de 2016. Para entendernos, la narrativa que pretendo compartir es que puede que se esté considerando erróneamente el abisal talento de Kyrie. Sí, es un jugador de máximo y por tanto una súperestrella; pero ¿y si necesitase alguien más grande todavía a su lado para explotar de verdad todas sus cualidades?

Esa es una posible reflexión y lectura tras el decepcionante final de temporada verde. Quizá en Massachusetts hayan apreciado que con Kyrie como emperador Palpatine tadarán mucho tiempo en acunar un campeonato. De hecho toda la temporada se hizo hincapié en que su liderazgo debía mejorar y quizá ahí estuvo el gran error; que ese no es su papel y donde más destaca. Por algo en Boston irán a por Anthony Davis como pollo sin cabeza en verano, para poner una figura todavía mayor por encima del talentoso base. Que Davis esté preparado para ser el LeBron de 2016 (entiéndase la alusión no necesariamente literal) en los Celtics será ya otro cantar.

Pero sí, uno de los posos que deja esta temporada es que Kyrie Irving ha fracasado en su cruzada como líder supremo de un equipo que aspire a todo. Tanto en juego como en relaciones públicas (y privadas) a su alrededor; por eso puede leerse la necesidad de incorporar un perfil todavía mayor. Como ocurría en Cleveland y donde la fórmula sí valió para salir campeones.

Es solo una reflexión a tenor de lo sucedido.

Aprender de esto

También es cierto que Irving cuenta solo 26 años y el hecho de que un intento le haya salido rana no significa que no valga para ser cabeza de legislatura. El ensayo y error que ha vivido puede ser bueno para fortalecer su liderazgo futuro.

“No es momento de estar decepcionado, la verdad. Extraes lecciones de esto. No olvidaré esto”. Lo dijo el propio Kyrie tras caer con su equipo el pasado miércoles. Su indeseable caída no caerá en saco roto, seguro.

Así que a lo mejor Kyrie sí que es jugador para ganar anillos, pero con una presencia superior por encima que se aplique donde él patina. O quién sabe, lo mismo el año que viene nos está callando la boca a todos y vuelve para ganar un anillo, este ya como jefe, y se le ocurre otra gran excentricidad acto seguido de ser campeón.

Ale, tenemos narrativa para reflexionar unos buenos meses.

(Fotografía de portada: Maddie Meyer/Getty Images)


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