La carrera del novato (III): y ahora sin LaMelo… ¿qué?


Texto a sustituir por lo que se quiere mostrar en abierto.


Es un debate con chicha, y por un rato me sentí tentado a hacer girar todo el artículo en torno a él. A si LaMelo se convertirá en un nuevo caso Joel Embiid o si, por contra, sus diez partidos más que el camerunés (41 por 31) en una Liga de diez partidos menos (72 por 82), habrían bastado para satisfacer a los gerifaltes de arriba.

Pero luego pensé … ¿acaso importa? Que el menor de los Ball termine recibiendo o no el ROY será solo la guinda mediática de una narrativa a estas alturas ya inalterable: ni Haliburton, ni Edwards, ni un rookie wall de última hora del tamaño del Godzilla de Wingard habrían podido impedir que el base de los Hornets, de seguir sin lesionarse hasta el final de la RS, se erigiese como el mejor novato del año por varios cuerpos de distancia. Y eso, en la práctica, es lo único que nos debe importar. LaMelo, sin pasar por la NCAA, se ha adaptado a la NBA como nadie, ni el más optimista, llegó a imaginar. Poco de efectismo, mucho de efectivo. Y de paso, para el show mismo de la fábrica de entertaiment, una adición a menudo espectacular.


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