Cuando, en 2017, Joel Embiid quedó tercero en el galardón al Rookie del Año, disputó 31 partidos de 82 posibles. No quedó automáticamente eliminado. El panel de periodistas especializados con derecho a voto, era quien determinaba cuánto debía afectar esa cifra escasa de a la hora de ponderar… y votar.
Hoy, en cambio, tenemos esto:
- Luka Doncic: 64 partidos jugados.
- Devin Booker: 64 partidos jugados*
- Cade Cunningham: 63 partidos jugados.
- Anthony Edwards: 61 partidos jugados.
- Pascal Siakam: 62 partidos jugados.
- LeBron James: 59 partidos jugados.
- Josh Giddey: 54 partidos jugados.
- Austin Reaves: 51 partidos jugados.
Buena pachanga de All-Star podríamos echar tirando solo de estrellas que han disputado más de 50 partidos este curso pero que, a su vez, no podrán ser elegibles para los premios de la temporada (MVP, DPOY, All-NBA Teams, All-Defensive Teams…).
Si añadimos a la ecuación todos aquellos que se han quedado por debajo de los cincuenta, nos da incluso para un cuadrangular: Giannis Antetokounmpo, Stephen Curry, Jimmy Butler, Trae Young, Joel Embiid, Domantas Sabonis, Jalen Williams, Anthony Davis, Franz Wagner, Lauri Markkanen, Ja Morant, Paul George… un año duro para los Mejores Quintetos.
De los veinte jugadores nombrados arriba, solo Reaves, Giddey, Markkanen y Wagner no han tenido aún el honor de aparecer en un All-Team; y siendo francos, de haber cumplido la regla de los 65 partidos esta temporada, solo Reaves y Wagner tendrían alguna oportunidad de hacerlo, ya que el récord de Bulls y Jazz hace de las candidaturas de Giddey (y sobre todo de Markkanen) algo injustificable.
Pero ese no es el problema.
El problema es que estamos ante un curso baloncestístico en el que varios de los mejores jugadores del mismo —y varios de ellos entre los más dominantes— no van a poder optar a los premios por una cuestión administrativa.
No de nivel.
No de impacto.
No de rendimiento.
No de minutos (totales).
De partidos.
Una norma ajena al contexto
La NBA introdujo la regla de los 65 partidos con una intención legítima en su planteamiento: combatir un load management voraz y devolver valor a una temporada regular que iba a baja. Hasta ahí, poco que discutir.
El problema es cuando la norma deja de ser una solución para convertirse en un filtro que no distorsiona la realidad; directamente se la carga sin mayor recurso que el derecho al pataleo.
Porque una cosa es penalizar al que hace novillos, y otra muy distinta es dejar fuera al que ha jugado, ha rendido y simplemente no ha llegado a una cifra, digámoslo, arbitraria.
El caso Booker
El caso de Devin Booker es paradigmático.
Sus 64 partidos jugados no le servirán de nada aunque aún esté a tiempo del 65 (Suns-OKC de esta noche). ¿La razón? En dos de ellos se quedó por debajo de los 15 minutos por lesión. ¿Qué dice la norma? Que esos partidos no computan.
Puede acabar la temporada con más partidos disputados que otros candidatos… y aun así quedarse fuera.
No es una cuestión de presencia. Es una cuestión de cómo se contabiliza esta presencia.
El caso Doncic
¿Vamos con el otro caso? Vamos con el otro caso. El de los dos máximos anotadores de la temporada.
Luka Doncic. 64 partidos: 2.289 minutos.
SGA. 68 partidos: 2.259 minutos.
El esloveno es el jugador 37º en minutos totales esta temporada.
Shai el 40º. Jokic el 43º. Avdija el 56º. Kawhi el 64º. Holmgren el 75º. Wembanyama el 101º.
Luka Doncic, repito, el 37º.
La excepción Wemby: la NBA Cup.
Lo explica perfecto Alberto Clemente en este artículo de As.
Al francés se le van a ver 64 partidos disputados en todos los lugares en los que se buscan estas cosas y se necesita llegar a los 65 establecidos en el último convenio de la NBA. ¿Por qué ocurre esto entonces? Los texanos disputaron la final de la NBA Cup, un partido que perdieron ante los Knicks y que está fuera de la contabilización de los encuentros en lo referente a las estadísticas individuales... pero que sí suma en la cantidad de partidos disputados. Una de las muchísimas cosas curiosas que tiene la mejor liga del mundo y que en este caso beneficia a un jugador que, recordemos, ha disputado menos minutos totales que otros competidores (Luka Doncic, Cade Cuningham...) que no han llegado a la mágica cifra.
Wemby será All-NBA, será DPOY (al 99%), y aspirará al MVP, por una cláusula normativa que funciona como excepción a los 65 partidos. No entraré ni en si es discriminatoria, ni en si es injusta, ni en si es improcedente. Pero sí lanzo la pregunta de si tiene sentido una excepción como esta mientras se excluyen otras tan intuitivas como los minutos totales cuando superan los de otros jugadores ‘elegibles’ , o la de los 20 minutos cuando el motivo evidenciado no es hacer pellas, sino una lesión manifiesta.
Sugerencia: ¿Qué tal una norma lo bastante flexible que permita el análisis ad hoc, caso a caso (no habrá más que un puñado por temporada), que favorezca una interpretación acorde al espíritu por la que fue creada? ¿Qué tal una norma con un grado de rigidez acorde al sentido común y no a lo implacable de un radar de velocidad?
Jokic y el absurdo en tiempo real
Y luego está el caso que define el absurdo en su máxima expresión: Nikola Jokic.
El serbio llega al último día con todo en juego. No el MVP —eso va por otros derroteros— sino algo mucho más básico: ser elegible.
Según el seguimiento de elegibilidad, necesita disputar ese último partido para alcanzar el mínimo exigido. Si no lo hace, una temporada en la que ha vuelto a promediar un triple-doble y va a liderar la liga en dos de las categorías reina, asistencias y rebotes (algo nunca antes visto) podría quedar fuera de los All-NBA si hoy se hubiese levantado con 41 de fiebre o si se torciese el tobillo en el calentamiento.
No por descansar un mes.
No por borrarse.
Por no jugar un partido concreto.
Mientras (intenta adivinar por qué) esta es la lista de jugadores que causará baja en el último encuentro de regular season entre Thunder y Suns. Hicieron lo mismo hace dos días en el duelo ante los Nuggets.
Thunder injury report for tomorrow's game against the Suns:
— Clemente Almanza (@CAlmanza1007) April 11, 2026
Shai Gilgeous-Alexander (oblique injury management) is out
Chet Holmgren (back spasms) is out
Jalen Williams (hamstring injury management) is out
Isaiah Hartenstein (soleus injury management) is out
Cason Wallace (toe…
Cuando la solución se convierte en problema
Juegue o no Jokic o esta noche, prospere o no el recurso de Doncic, el daño ya está hecho.
La historia, como bien sabemos, olvida el contexto y recuerda los nombres. Las injusticias y los asteriscos son cubiertos por el polvo del olvido.
En unos años, los aficionados más jóvenes sólo mirarán los All-NBA de la 2025-26 y no verán a Cunningham en ninguno de sus tres quintetos. Ni a Edwards. Ni a Booker. Y seguramente ni a Doncic.
Y no se preguntarán por qué.
Lo reducirán a un absurdo: otros (por lo que sea) lo merecieron más.
Y eso –con todo el respeto por la gran temporada de quienes nombraré ahora– incluye a candidatos al Tercer Mejor Quinteto como Jalen Duren, Jamal Murray, Karl-Anthony Towns o LaMelo Ball.
Porque la regla de los 65 partidos no entiende de dialectos ni justificantes: lesiones dentro de partido, decisiones médicas inquebrantales, circunstancias ajenas al rendimiento…Todo pesa lo mismo.
Y un fallo en Matrix: la sensación, convertida en certeza, de que en los premios de la temporada no estarán los mejores.
(Fotografía de portada de Jayne Kamin-Oncea-Imagn Images)





