La perfecta evolución de Blake Griffin


Renovarse o morir, el día a día de muchos hombres interiores en la NBA

La NBA ha cambiado mucho en estos últimos años. El crecimiento del lanzamiento de tres puntos y la necesidad de tener más espacios en la cancha ha generado en los equipos una necesidad de contar con jugadores más versátiles que sean capaces de hacer muchas cosas en lugares diferentes de la cancha.

Esto ha afectado, sobre todo, a aquellos interiores que no han sido capaces de desarrollar su juego en la dirección que demandaba la competición. Cada vez más jugadores grandes se suman a la moda del triple y eso les da un plus importante a su juego. Así, a bote pronto, podríamos pensar en nombres como Marc Gasol o Brook Lopez.

Sin embargo, hay un caso que es especialmente llamativo y que ha empezado el nuevo curso a un nivel espectacular. Probablemente, el mejor momento de su carrera. Blake Griffin es el ejemplo perfecto de adatapacion al baloncesto moderno. Los resultados están ahí y algunos datos son realmente sorprendentes.

El lanzamiento de tres

Blake Griffin ha metido más triples en los primeros 24 partidos de lo que llevamos de curso que en sus seis primeras temporadas NBA. Es una estadística muy básica pero sirve para poner un poco de contexto a la tremenda evolución que ha llevado a cabo el jugador de los Pistons.

% PUNTOS de triples año rookie
% PUNTOS de triples 18/19 
1,126,4

Es evidente que el lanzamiento de tres ha pasado a ser un recurso muy importante para Griffin, cuando en sus primeros pasos en la Liga no lo era en absoluto. En su primera temporada NBA intentó 24 triples en total. Este curso ya lleva 143 lanzamientos.

Si hubiéramos visto estas imágenes hace unos años habríamos alucinado. Cómo ha evolucionado su juego. Qué capacidad para ir añadiendo elementos a su arsenal ofensivo. Movilidad, manejo y lanzamiento sobre bote. Combinación letal.

Ya no necesita a los demás para anotar

Otra novedad importante del juego de Blake Griffin es su capacidad para generarse sus propias canastas. En sus primeros años en la NBA, tenía un rol más de finalizador, recibiendo muchas asistencias de sus compañeros para conseguir sus puntos. Ahora se ha invertido completamente la balanza y hay un dato que lo muestra claramente.

En su temporada rookie, el 67% de sus canastas llegaban de asistencia. Sólo el 33% se las generaba él mismo. En este curso, sólo el 35,1% de sus puntos llegan de un pase de sus compañeros. Él se crea el 64,9% de sus canastas.

Y esto ocurre de la misma manera con el triple. Algo especialmente curioso, ya que los jugadores interiores que empiezan a lanzar triples suelen convertirse en especialistas en el catch and shoot, recibir y tirar.

Un ejemplo muy claro: Brook Lopez mete el 96,6% de sus triples desde una asistencia. Sólo el 3,4% se los crea él. En el caso de Blake Griffin este último dato asciende hasta el 52%. Mete más triples por su cuenta que gracias a conexiones con sus compañeros.

El gran manejo de balón que ha caracterizado siempre a Griffin ha sido clave para poder desarrollar su juego en esta dirección. Un desarrollo que le está otorgando una variedad de recursos ofensivos que nunca antes había tenido y que le hacen todavía más peligroso.

No lo digo yo. Esto es lo que comentaba Kevin Durant después de enfrentarse a él: “Blake no está jugando como un grande tradicional. Está lanzando muchos triples y está recibiendo bloqueos para jugar pick and roll como si fuera un exterior”.

“Creo que Blake está muy bien equilibrado como jugador, y está mejorando cada año. Está agregando nuevos recursos y eso está haciendo que sea muy difícil defenderle”.

Kevin Durant.

Su mejor temporada

Todo lo comentado anteriormente está llevando a Blake Griffin a ser el líder de los Detroit Pistons y a estar entre los diez máximos anotadores de la NBA. Nunca había promediado tantos puntos por partido como en este curso (25,6) y tiene todas las papeletas para volver a ser All-Star, algo que no ocurre desde 2015. Además, está siendo el máximo asistente de los suyos con 4,9 pases de canasta por partido. Generador para sí mismo y para sus compañeros. Una amenaza constante en ataque.

Está muy solo en su equipo pero está demostrando ser un jugador preparado para la NBA actual y que ha sabido adaptar su juego a los nuevos tiempos. Esto es algo que le ha permitido mantenerse en la élite de la competición. Mucho mérito.

Hay que ver jugar a Blake Griffin.

(Foto de portada Kevin C. Cox/Getty Images)


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