Una temporada NBA da para muchas historias. Con 82 partidos durante casi siete meses no se puede dar nada por sentado, y menos cuando hablamos de una competición que irradia talento y en la que hacer ‘click’ puede llevarte a lo más alto; justo lo que está ocurriendo con unos Charlotte Hornets con los que nadie contaba y que, sin embargo, nos están obligando a no hablar de otra cosa –con todo el merecimiento del mundo–.
Los de Carolina del Norte están protagonizando el mayor plot twist de la temporada 2025-26. Sí, estamos acostumbrados a que de inicio, en octubre, algunos equipos den más de lo esperado (caso de Detroit Pistons), pero no tanto a que con la maquinaria a pleno rendimiento sean capaces de dar un vuelco completo a una campaña para la que los Hornets parecían tener escrito el desenlace.
A través de un núcleo joven al que básicamente han añadido a Kon Knueppel –Sion James y Ryan Kalkbrenner están teniendo menos protagonismo–, Charlotte ha terminado por encontrar su camino para enlazar hasta ocho triunfos consecutivos, el último en cancha de los Houston Rockets de Kevin Durant por 99-109. Esa cifra, la de ocho victorias en línea, es tan mágica para ellos como para no haberla alcanzado desde la temporada 1998-99, una en la que contaron con míticas piezas como David Wesley, Eddie Jones, Elden Campbell o Derrick Coleman.
Juventud, bendito tesoro
Los números coinciden, pero estos Hornets son bastante más que aquellos. ¿Por qué? Por la edad. Aquel equipo, el cual finalizaría con un balance de 26-24 (año de knockout) para quedar fuera de playoffs, tenía grandes veteranos que aún llevaban el peso del equipo; sin embargo, el del presente se sostiene en piezas que aún están casi empezando, creciendo y que auguran un futuro más que brillante.
No se trata de lanzar las campanas al vuelo, sino de comprender lo que tienen entre manos. Durante años se ha achacado a la gerencia de Charlotte sus errores en el draft o simplemente sus malas decisiones en el mercado, pero la cuestión ahora es que en tres años han sumado al proyecto a Brandon Miller –enorme regalo de despedida de Michael Jordan– y Kon Knueppel. 23 y 20 años. Dos jugadorazos que rondan el 20-5-5 como si no lo pudiesen evitar.

Ellos son el centro de un proyecto que ha emergido con naturalidad, tanta como desprende Brandon Miller con su elegancia con el balón en las manos, tanta como muestra Kon Knueppel cada vez que se levanta para hacer un tiro, tanta como exhala LaMelo Ball adaptando su juego –reduciendo locuras– para encajar de manera excelente con otras estrellas que pueden hacer de Charlotte no solo un equipo divertido, sino uno ganador.
Los rivales (y los números) dan fe de ello
Llegados a este punto siempre se podría hablar de aquello de ‘es que han tenido un calendario…’. No es el caso. Ya en enero, cuando por cierto tuvieron el mejor rating ofensivo de la NBA al anotar 121,3 puntos por cada 100 posesiones, derrotaron a Oklahoma City Thunder, San Antonio Spurs, Denver Nuggets, Los Angeles Lakers, Philadelphia 76ers y Orlando Magic. Y ya en febrero han tenido a bien sumar a Houston Rockets a la colección.
Thunder, Spurs, Nuggets, Lakers, 76ers, Magic y Rockets han sido sus víctimas en un 2026 en el que tienen el mejor net rating de la NBA.
Lo más increíble de este equipo que ha montado Charles Lee –al César lo que es del César– es que están aunando la frescura y diversión de las primeras veces con una seriedad y saber estar simplemente insultantes para quien apenas está echando a andar. Eso ha dado lugar a que desde ese 1 de enero sean además la cuarta mejor defensa al recibir 108,6 puntos por cada 100 posesiones, llevándoles al mejor net rating de la competición con un +11,2. Así es, están rompiendo moldes.
LaMelo Ball encuentra su sitio
No queremos dejar atrás a LaMelo Ball. Tiene detractores –no sorprende–, pero tampoco se puede pasar por alto cuando acierta, cuando entiende que no se trata de él, sino de generar algo mejor a partir de él.
Ya sea por el trabajo de los técnicos o porque la química positiva generada esta campaña le ha impulsado, la realidad es que se le ve más consciente de lo que debe y no debe hacer en pista. Partiendo de esa base, hay datos que alaban su labor. Para empezar, esta un ratio de 2,45 asistencias por pérdida, notablemente mejor que en las dos anteriores campañas (2,12 en la 2023-25 y 2,04 en la 2024-25). Y unido a ello el número total, 7,5 asistencias que superan las 7,4 del anterior curso, y eso que está jugando 4,5 minutos menos por noche.
Un minuto de LaMelo Ball.
— NBASpain (@NBAspain) February 3, 2026
Se lo ha pasado bien esta noche. pic.twitter.com/9IPtLr1zp8
Aquí hay que hablar aún más en serio de Charles Lee. Quizás por desconocido para el gran público pasa desapercibido, pero su mano dura se nota. Sabe lo que quiere de su equipo y no le tiembla el pulso a la hora de señalar un error y hacerlo pagar. No castiga, enseña. Tanto es así que si hasta hace nada se hablaba de LaMelo como una pieza a quitarse de encima, ahora se hace como parte de la esencia de un equipo que está germinando a base de golpes de baloncesto sobre el parqué.
Brandon Miller, Kon Knueppel y… ¿hasta dónde?
Lo mejor con Brandon Miller y Kon Knueppel es que no han hecho más que empezar y el punto de partida es una auténtica locura. Superados los problemas físicos, Miller está demostrando que su año de novato no fue casualidad –promedia 20,6 puntos, 4,7 rebotes y 3,4 asistencias– y que es de esos jugadores que no juegan al baloncesto, sino que es este el que fluye a través de él. Admito que me tiene enamorado –no contemplo jugar al 2K sin montar un paquete para llevarlo a mi equipo–, pero es que por momentos, bastantes momentos, da la sensación de que estás viendo jugar a uno de los mejores de la historia.
¿Y Knueppel? Blanquito, bajito, a ver cómo se las arregla para defender… Quizás el mayor caso de prejuicio en mucho tiempo. A sus 20 años se ha plantado ante los focos para marcar diferencias mientras aparenta llevar toda la vida jugando en la NBA; y sí, eso junto a una muñequita con la que está rompiendo récord tras récord. Por ejemplo, con 166 triples en sus primeros 50 partidos no es solo el que más ha hecho en la historia, sino que deja 43 por detrás al segundo, Duncan Robinson, y a 46 a todo un Luka Doncic.
El quinteto de gala de los Hornets formado por LaMelo Ball, Kon Knueppel, Brandon Miller, Miles Bridges y Moussa Diabate acumula un tremendo balance de 14-1.
Es emocionante verles jugar, pero más aún preguntarnos… ¿hasta dónde pueden llegar? Con su quinteto de gala –LaMelo Ball, Kon Knueppel, Brandon Miller, Miles Bridges y Moussa Diabate– están esta temporada 14-1. Es una auténtica locura, una que vivimos en presente porque les estamos viendo romper el cascarón, pero que a su vez nos evoca a imaginar, a indagar sobre si podemos estar ante un gran equipo de cara a años y años. Por ahora solo sabemos que los ‘Baby Hornets’ están montando el lío, pero y si…
(Fotografía de Erik Williams-Imagn Images)





