Los Lakers, encantados con el nuevo Dwight Howard


Cero egoísmos, vena individualista archivada, máxima adaptación y contribución para lo que necesite el conjunto por encima de su lucimiento individual, producción alta con mínima invasión… Algo así reza el ideario que ha llevado a Dwight Howard a completar su primer buen partido de la temporada en los Lakers.

El bueno de Howard se fue a las duchas después de hacer 16 puntos (8 de 8 en tiros de campo), 10 rebotes, 4 tapones y dar una asistencia ante Charlotte este pasado domingo (0 de 2 en tiros libres, hay cosas que nunca cambian). Sus números fueron una síntesis precisa de lo que el pívot está construyendo en estos nuevos Lakers. «Mi ego ha tenido que morir para que yo sea quien soy ahora», podía confesar Howard hace algunas semanas en una entrevista con Shams Charania (The Athletic), ante el comienzo de la temporada 2019-20.

Ciertamente, sus métodos han variado. Para empezar, hasta se le ve más fino, más estilizado dentro de un envoltorio que sigue siendo de primer nivel para la élite. A eso ha añadido una mentalidad totalmente reciclada; no queda ni rastro del jugador que tenía demasiado en cuenta su espacio y que su juego sobresaliese dentro de cualquier circunstancia. «Otra cosa en la que fallamos con los Lakers en mi anterior etapa fue en no hacer lo que el equipo necesitaba, y no jugar de manera egoísta. No solo yo, todo el equipo», podía confesar Howard hace algunas semanas.

Parece que aprendió bien la lección porque su dote actual no podría estar más lejos de anteriores versiones de sí mismo.

«Esta noche en particular se ha salido. Obviamente por su 8 de 8 en tiros, anotando de la manera en la que queremos que lo haga y atacando el aro así. Defensivamente es donde creo que ha estado dominante. Puso cuatro tapones, cambió muchos otros tiros (rivales), se llevó cada rebote. Tuvo una noche increíble», decía sobre su actuación Frank Vogel, técnico de los Lakers, que está encantado con lo que Howard empieza a asomar en su equipo.

«Dwight ha podido poner tapones, rebotear, darnos segundas oportunidades y también acabar jugadas cerca del aro. Siempre que está en la cancha, nos hace ser mejor equipo», opina su compañero (declaraciones a NBA.com) y líder, Anthony Davis, que se une a LeBron James como gran valedor de su segunda oportunidad en Los Angeles.

Algo debe de haber cambiado en Howard, sí, cuando todo el mundo en los Lakers habla maravillas de su contribución. Técnicos, jugadores y líderes.

Máxima rentabilidad

Ahora Howard dispone de pocos minutos (promedia 20,3 hasta ahora) pero los exprime a la perfección. Intimidación defensiva, tapones, envergadura debajo del aro para defender la pintura, rebotes, buenas decisiones en los cambios de asignación, buenos bloqueos, continuaciones, finalización en alley oop, rebañar los puntos que pueden dejarse sus compañeros colgando del aro… En esencia, la actualización de Dwight Howard en los Lakers encierra muchas ventajas dado que suma en elementos visibles, y otros tantos intangibles, sin invadir la posesión o intentar jugadas en las que él sea protagonista: muestra de ello es que solo un 5,3 por ciento de sus acciones son un posteo a canasta, según pudo descubrir el periodista Alex Regla (SB Nation).

Sus armas, como hemos citado antes, son otras y las emplea con total rentabilidad. Por y para el bien de su equipo.

Banquillo

Howard también acostumbra a comenzar los partidos desde el banquillo (tres de tres hasta la fecha), otro elemento anómalo en su carrera. Eso sí, si su producción sigue aumentando, con el paso de los partidos no sería extraño verle entrar en la rotación titular a cambio de JaVale McGee.

«Somos un equipo de arriba a abajo. Yo solo tengo que asegurarme de que hago mi trabajo lo mejor que pueda hacerlo y sé que si hago eso, pondré a mi equipo en una gran posición para poder ganar», resumía Howard sobre su nuevo rol en Los Angeles.

Todo un ocho veces All-Star, tres Jugador Defensivo y hombre franquicia hasta hace apenas un lustro ha conseguido reciclarse; primero, para seguir teniendo hueco en la élite y, después, para ofrecer la que ahora es la mejor versión de sí mismo en su equipo. Con la que están encantados en Los Angeles. Altruismo y alta contribución en el mínimo lapso de minutos e invasión de espacio posibles. Da gusto contar con soldados tan entregados a la causa.

(Fotografía de portada: Sean M. Haffey/Getty Images)


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