Los tapados de la Conferencia Este en los playoffs 2021


Con el inicio del play-in da comienzo la mejor parte del año para los aficionados a la NBA. Esta temporada con el añadido de esa fase previa que enfrentará a los clasificados del 7º al 10º puesto —ambos incluidos—. La recopilación que encontrarás a continuación es aplicable al play-in. Pero sobre todo va dirigido a recoger a jugadores bajo el radar que pueden marcar la diferencia en playoffs, eliminatorias en la que los ajustes, emparejamientos e individualidades en momentos puntuales marcan la diferencia.

Matisse Thybulle (PHI)

por David Sánchez

Es común que en los grandes equipos convivan varios jugadores de segunda o tercera fila que pueden resultar determinantes en momentos puntuales de una eliminatoria. En el caso de Philadelphia, cualquier nombre que exceda al de Joel Embiid, Ben Simmons y Tobias Harris puede aparecer como factor sorpresa para decantar la balanza en una serie concreta. Seth Curry, Danny Green, Dwigth Howard, Shake Milton… Todos responden al perfil que motiva este análisis.

Pero Matisse Thybulle es el más indispensable de estos si se pone la lupa en alguno de los hipotéticos cruces ante Nets o Bucks. Ambos son equipos de súper élite ofensiva que cuentan con tres jugadores con capacidad para generar ventajas sobre el balón. A Giannis se le puede defender de forma pasiva invitándole al tiro exterior, pero minimizar el impacto de los otros cinco necesita de una gran amplitud de variantes defensivas a las que Philadelphia solo puede acceder con Thybulle en pista.

Un quinteto formado por Simmons, Green, Thybulle, Harris y Embiid permite variar entre defensas de cambios, acosos en dos contra uno, trampas en el pick and roll o simple defensa en el uno contra uno. La presencia del camerunés como centinela permite un alto grado de agresividad en el perímetro que Philadelphia ha aprovechado durante todo el curso. Junto a Simmons, Thybulle es el jugador más capaz de la plantilla de solucionar cualquiera de estas situaciones con nota. Ya que Danny Green o Harris, también grandes defensores, tienen algunos puntos débiles.

Durante largas fases de esas futuribles eliminatorias Sixers se va a ver obligado a echar el cerrojo y a ‘escoger su veneno’. Este escenario minimiza el impacto negativo que podría tener la presencia del sophomore en ataque, y así se ha demostrado en los finales apretados que han jugado los Sixers durante toda la temporada. Defender a Durant, Harden e Irving parece tarea imposible, pero al menos Doc Rivers cuenta con dos de los mejores defensores sobre balón de la liga.

Nicolas Claxton (BKN)

por David Sánchez

Brooklyn Nets tiene en sus filas a uno de los tríos con más talento ofensivo de la historia de la NBA. Y, como consecuencia de esto, una plétora interminable de jugadores de rol unidimensional. Este panorama hace difícil esperar sorpresas en sus secundarios. Pero si existe un jugador que puede aumentar exponencialmente su importancia en el equipo de cara a playoffs, es Nicolas Claxton.

Las rotaciones de Brooklyn van a cambiar drásticamente en postemporada. Durante este curso, Nash no ha parado de probar variantes, sobre todo empujado por las repetidas ausencias de al menos una de sus estrellas. Sin embargo, un quinteto conformado por el trío mortífero, Joe Harris y Jeff Green de cuatro empujando a Durant al interior parece la opción más factible de cara a eliminatorias.

La lógica empuja a pensar que los minutos de Blake Griffin y DeAndre Jordan se van a ver notablemente disminuidos. Los dos veteranos han dejado un rendimiento aceptable en lo numérico, pero muy tibio en su peso real. Claxton puede cubrir a la perfección el rol de Jordan como bloqueador en ataque y corrector del aro en defensa.

De hecho, teniendo una función muy similar, acumula números casi calcados a los del pívot en menos minutos ─17,9 por 21,9─ y mejorando el net rating de Jordan en casi 20 puntos por cada cien posesiones. Nicolas Claxton no tiene tantos problemas como DeAndre Jordan en el desplazamiento lateral defendiendo lejos del aro. El veterano permite mayores porcentajes de tiro rival en todas las zonas, y solo cuenta con una mayor proporción de rebotes defensivos y ofensivos capturados. A poco que se bucea en la estadística, resultaría extraño seguir confiando en Jordan por encima de Claxton ahora que la exigencia es máxima. Si la jerarquía lo permite, Nicolas va a ser el pívot de uno de los principales contendientes al anillo.

Bryn Forbes (MIL)

por Enrique Bajo

Bryn Forbes es el jugador con mejor porcentaje desde la línea de tres (44,5%) de todo su equipo con al menos 2,5 intentados por encuentro, y sin embargo sólo el noveno en promedio de minutos,(19,3). En playoffs sería extraño que estos minutos fueran a más en lugar de a menos, pero que se erige como claro aspirante a as en la manga, es algo que hasta el gato de Mike Budenholzer lo sabe, si es que Bud tiene gato en casa.

Los Bucks cuentan con una suerte de jugador de raíces nigerianas y apellido tan infernal como lo es su mera figura para el defensor de turno cuando éste decide encarar el aro. Y eso, con el consiguiente sistema de ayudas que provoca Giannis Antetokounmpo, abre la pista que es una barbaridad. Milwaukee repite otro año más en la zona alta de la clasificación entre los equipos que más y mejor tiran desde larga distancia, y este curso lo están haciendo con un acierto abismal del 39%.

Por otra parte, Anteto ha continuado jugando a su nivel MVP habitual aunque vaya a quedarse sin three-peat (que apunta a Jokic), y en las series no hay duda de que dará un paso más hacia adelante, con las defensas haciendo lo propio sobre él para tratar de minimizar su daño. No obstante este año algo será diferente.

Los Bucks han ampliado su fondo de armario con la incorporación vital de Jrue Holiday y otras de cierto peso como las de Bobby Portis o la más reciente de P.J. Tucker. Junto a ellos repiten Middleton, Brook López y un Donte DiVincenzo más maduro en su segunda temporada NBA. Las amenazas se multiplican como las malas hierbas y sin embargo todo parte de un Giannis como elemento principal al que está prohibido descuidar.

Todo ello genera una multitud de opciones que supone un reto incluso ante la mejor de las defensas para llegar a tiempo a tanto punteo y conato de brecha. Los sistemas zonales se presentan como una alternativa, y habrá días, partidos, en que Giannis no pueda con todo (como en anteriores citas de playoffs) y Budenholzer necesite su As. El velocisimo release de Forbes como catch&shoot weapon en noches de eléctrica confianza, pueden investirlo como un arma a neutralizar tan diferencial como puedan llegar a serlo Middleton o Holiday sobre el papel, pero con 1/5 de necesidad de balón en sus manos. Una ‘hot hand‘ en el momento adecuado puede cambiar el rumbo de un partido… y de una eliminatoria.

R.J. Barrett (NYK)

por Jorge Roche

Habiendo certificado con tiempo de sobra su clasificación a playoffs, los Knicks no supieron que los Hawks serían su rival en primera ronda hasta la última jornada. El cuadro dirigido por Tom Thibodeau atesora un 3-0 en sus enfrentamientos directos contra Atlanta; sin embargo, tal como ha reconocido el propio técnico, no pueden confiarse, ya que los de McMillan no son el mismo equipo que a principios de curso.

Para los Knickerbockers ya es todo un premio regresar a los playoffs, como también lo ha sido finalizar en cuarta posición con ventaja de campo incluida. Pero ya que han llegado al tramo final muy vivos, ¿por qué no pelear por las semifinales?

Julius Randle será el faro de los neoyorquinos, pero ahora más que nunca necesitará el apoyo de todos sus compañeros, y con especial importancia de R.J. Barrett. El canadiense se ha mostrado muy sólido a ambos lados del parque; y además se ha mostrado muy acertado desde el triple con un 68% en los últimos tres encuentros; y un 55% en la primera quincena de mayo.

Pero lo que más preocupa de Barrett es su fortaleza mental. Capaz de lo mejor y de lo peor con apenas 24 horas de diferencia, depende mucho de su acierto ofensivo para mostrarse eficiente en sus otras facetas del juego. En los playoffs tendrá cuantiosos minutos, y no ha de obsesionarse con los puntos, sino en trabajar en otros aspectos, tales como el rebote, asistir al compañero libre de marca, tapar las líneas de pase o puntear los tiros del rival.

Como extraball, también será fundamental el trabajo de la segunda unidad comandada por Derrick Rose y Alec Burks; además de los fogonazos de Immanuel Quickley; y la seguridad que aporta la veteranía de un Taj Gibson como único recambio de Nerlens Noel.

Danilo Gallinari (ATL)

por David Sánchez

Más allá del cambio de rumbo que supuso la llegada de Nate McMillan, la temporada de los Hawks también queda marcada por las notables ausencias de jugadores que se preveían importantes antes del comienzo de la misma. Solo cinco jugadores han disputado al menos sesenta partidos y del resto ninguno llega a los 50. Especialmente dolorosas han sido las ausencias de Cam Reddish, cuya vuelta es muy improbable, y De’Andre Haunter, que ha encadenado dos bajas de más de 20 partidos disputando solo tres encuentros entre ellas.

Aun así, Atlanta cuenta con una plantilla llena de piezas versátiles capaces de asumir la pequeña cuota de decisiones que Trae Young deja libre y en la cual Capela opera como único ejecutor a tiempo completo. Sus jugadores de rol más reducido como Solomon Hill y Tony Snell están sumidos en una irrelevancia que suele ir de la mano con ser inoperantes en postemporada. Danilo Gallinari, sin embargo, sí que tiene cierto margen para incrementar su impacto en el juego. La irregular irregular del italiano ha hecho que se olvide un poco lo que supone la etapa de madurez de un jugador interesantísimo en la parcela ofensiva.

En el esquema de los Hawks Gallinari activa una zona de creación de la que el resto de perfiles adolece, el poste alto. La distribución de juego que pueda hacer el alero desde este punto sumada a la variante de pick and pop que suele jugar con Lou Williams pueden aportar variantes de gran valor ofensivo. Especialmente a la hora de asestar parciales cuando el tres veces Sexto Hombre del Año entra en fase de flujo.

Andre Iguodala (MIA)

por David Sánchez

Quizás no sea el colmo de la originalidad seleccionar a Iguodala como pieza determinante de cara a playoffs. El veterano alero probablemente sea uno de los jugadores bajo el radar más decisivos del último lustro, y por ahora no muestra señales de flaqueza en este rol.

Miami es un equipo que carece de organizadores naturales, si bien cuenta con varios perfiles que pueden desarrollar labores creativas. Reflejo de ello son sus dos grandes estrellas. Jimmy Butler y Bam Adebayo son jugadores que, aunque no vayan a ordenar un sistema por sí mismos, si que pueden leer notablemente las ventajas que ellos mismos generan. Especialmente Butler, que cada vez que la circunstancia lo demanda se ha destapado como el mayor asistente de su equipo.

En este contexto, Andre Iguodala hace de pegamento para maximizar cualquier desequilibrio generado. Su excelente lectura de situaciones ofensivas permite involucrarle en cualquier tipo de jugada, ya sea como manejador, bloqueador, hombre abierto, etc. El que fuese MVP de las Finales de 2015 se las arregla para facilitar soluciones en la mayoría de ataques que se dan con él en pista dentro de un sistema ofensivo que, lejos de Duncan Robinson y Trevor Ariza, tiende a estrecharse.

De forma similar, mientras Adebayo y Butler dominan la parcela defensiva desde la acción, Iguodala emerge como líder vocal en la vanguardista retaguardia que propone Spoelstra. Miami es uno de los equipos más sorprendentes en sus asignaciones y formaciones defensivas, y pocos centinelas existen mejores que Andre.

Aaron Nesmith (BOS)  

por David Sánchez

Robert Williams, Grant Williams, Payton Pritchard, Semi Ojeleye, Aaron Nesmith, Romeo Langford. La lista de jóvenes ─y no tan jóvenes─ jugadores Celtics que podrían engrosar un recopilatorio como este es de una extensión considerable. Y justo ahí radica el problema.

Boston cuenta con muchas piezas que, dentro de un equipo bien construido, podrían ayudar a elevar el techo competitivo con la frescura que representan. Pero si estos mismos jugadores se ven obligados a sacarle las castañas del fuego a la franquicia más laureada de la historia ─junto a los Lakers─ es que algo no funciona bien. Y la segunda unidad de los verdes está casi exclusivamente formada por este tipo de jugadores.

De todos ellos quizás sea Aaron Nesmith el que llega más enrachado. Brad Stevens ya ha apuntado al rookie como máximo beneficiario de la lesión de Jaylen Brown, augurándole un aumento de importancia de cara a la parte crucial de la temporada. En los últimos quince días, Nesmith ha registrado hasta tres veces su máxima anotación de carrera ─16 puntos─, con porcentajes de un 58% en tiros de campo y 50% en triples. Ha promediado más de 10 puntos en el mismo tramo, mostrando la irregularidad típica de los jugadores de primer año.

El novato es el perfil físico más similar al de Brown dentro de la plantilla de Boston, lo que ayuda a la hora de definir los emparejamientos que tenga en cancha. Aunque todavía sea un jugador muy unidimensional en ataque, su brega atrás puede ayudar a fijar el tono de la defensa exterior junto a Marcus Smart. La elección ha sido Nesmith como podría haber sido alguno de los mencionados, por lo que no sería una sorpresa que fuese otro el que diese un paso adelante. Tampoco sorprendería que todos ellos se mantuviesen en la sombra.

Daniel Gafford (WAS)

por David Sánchez

Desde su llegada a Washington Daniel Gafford se ha descubierto a sí mismo como jugador. El pívot ha conocido en la capital una constancia en su juego que los Bulls no podrían brindarle, y ha respondido bastante bien a las exigencias de su nuevo entorno. Es cierto que el sophomore aún está muy verde. Sigue saltando demasiado ante fintas cerca del aro, se pierde en algunas secuencias ofensivas y se borra de la transición defensiva luchando rebotes que no toca rifar.

Pero es el único interior de los Wizards que habla el mismo idioma que Westbrook a campo abierto. La mayoría de sus puntos llegan a través de cortes de zona a zona por el carril central, donde puede sacar a relucir su poderosa finalización. Gafford es un perfil enérgico al que acudir cuando el partido necesite de un chute de adrenalina que nunca va a faltar con Russell en pista.

Más allá de mejorar a Len numéricamente, lanzarle a luchar cada rebote, crear caos en los aledaños del aro y aumentar las transiciones en ataque seguramente sean la razones por las que Scott Brooks ha querido activarle de cara al play-in. El chaval llega con una confianza desaforada para aprovechar cada uno de sus minutos en pista. Un arma que, bien utilizada, puede decantar algún encuentro del lado de los capitalinos.

Doug McDermott (IND)

por David Sánchez

Por lo que cuentan desde Indiana, algo está roto en el interior del vestuario de los Pacers. La relación entre Nate Bjorkgren y el núcleo duro de la plantilla se ha deteriorado en muy poco tiempo, dejando atrás la peor temporada de la franquicia en los últimos seis años. En una situación así, es tentador mencionar a TJ McConell como artefacto clave para elevar el tono competitivo de un equipo que debería estar deprimido. Pero, ni Indiana ha bajado los brazos ni son tan buen equipo como para que el ímpetu de su base suplente sea diferencial.

El aspecto que sí resulta relevante a la hora de evaluar el estado de los Pacers, es la ausencia de Myles Turner para lo que resta de temporada. Se estima que el pívot pueda volver a principios de junio, pero sería un milagro que Indiana llegase viva a ese punto.

Dicha baja obliga a Sabonis a jugar como única referencia interior acompañado de un cuatro abierto. Y todo apunta a que el elegido será Doug McDermott. La temporada del alero ha sido la de su definitiva irrupción como anotador también en las inmediaciones del aro. Él mismo decía a principios de año haber aprendido a aprovechar el respeto que le tienen los defensores como tirador para atacar el aro con mayor decisión.

Gráfica de tiro de McDermott durante su carrera (izquierda) y esta temporada (derecha). Fuente: StatMuse

Esta faceta resulta clave en un sistema que tiene el poste alto de Sabonis como principal fuente de asistencias. Los mano a mano o los cortes sobre la posición del lituano han sido una fábrica de puntos para todos sus compañeros, y McDermott es uno de los grandes beneficiarios.

Casi un 40% de sus tiros los ejecuta desde debajo del aro con un 71% de acierto. Lo cual le ha llevado a firmar también su marca más alta de tiros libres intentados por partido. Aunque sus porcentajes de triple hayan bajado, McDermott sigue registrando un aceptable 39% en estos tiros y su eficiencia en los tiros de campo es la mayor de su carrera.

Sin Myles Turner, la falta de talento interior va a obligar a Indiana a jugar con formatos pequeños durante largos tramos de partido. Sus oportunidades pasan por contraponer el peaje defensivo con una versatilidad ofensiva personificado en el nuevo McDermott.

Devonte’ Graham (CHA)

por David Sánchez

Como durante gran parte de la temporada, Charlotte ha tenido que lidiar con un último tramo de competición lleno de ausencias. La caída de Gordon Hayward y la vuelta de LaMelo Ball urgían la construcción de una dinámica que las bajas no han permitido cosechar. Sin embargo, James Borrego puede haber encontrado una salida en los pocos momentos que ha podido contar con LaMelo Ball, Terry Rozier y Devonte’ Graham al mismo tiempo.

Sin el mando de Hayward, los Hornets han tenido que ir a buscar una nueva batería de canastas fáciles. Graham no está aquí tanto por su condición de tapado y sí por ser la última pieza que engrosa un plan que tiene como fin la acción rápida y habla el idioma del contraataque. Terry Rozier es la avanzadilla, LaMelo Ball la catapulta que lanza a la tropa y Devonte’ Graham el séptimo de caballería que llega para aprovechar las últimas gotas de desorden restantes.

La muestra es demasiado pequeña, pero desde la vuelta de LaMelo, Graham encabeza la cifra de ritmo del equipo con 105,6 posesiones por partido. Equivalentes al dato más alto de la liga. Ahora bien, Charlotte es 0,3 puntos peor que el rival por cada cien posesiones con él en cancha. Aunque es difícil imaginar que los Hornets puedan competir con esta versión como discurso, sí que puede ser uno de sus recursos más potentes de cara a desestabilizar partidos. Especialmente en el formato de partido único del play-in. La vuelta de Miles Bridges para postemporada abre la puerta de un quinteto cuyo hombre más alto sea P.J. Washington (2,01m) y que puede resultar devastador por momentos.

(Fotografía de portada de Tim Nwachukwu/Getty Images)


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