Más allá de Doncic


No se puede hablar de sorpresas de este inicio de temporada sin meter a los Dallas Mavericks en la conversación. Un equipo al que a muchos, pese a reconocer su potencial, les costaba meter en playoffs ha arrancado al ritmo de los mejores de la Conferencia Oeste, y con el paso de las jornadas su caída se antoja cada vez menos probable. Lo que al principio podía parecer fruto de la casualidad se ha terminado confirmando como una realidad de la que ya pocos se atreven a dudar, así como no dudan de quién ha sido el gran responsable del salto de calidad de los texanos.

En su segundo curso en la NBA, Luka Doncic está volviendo a sorprender a propios y extraños con un nivel que ni los más optimistas esperaban. Tras coronarse como Rookie del Año, el esloveno ha comenzado su segunda temporada a nivel de claro candidato al MVP, rendimiento que la propia NBA reconoció otorgándole el galardón a mejor jugador del Oeste en el mes de noviembre. Doncic ha hecho de Dallas un equipo disfrutable y ganador a partes iguales, lo que no ha tardado en convertirle en uno de los hombres que más cobertura mediática reciben de todo el campeonato, dejando en un segundo plano el buen trabajo que están realizando sus compañeros.

No obstante, su lesión obliga a cambiar las cosas. El esloveno se perderá unas dos semanas de campeonato, en las que los suyos afrontarán uno de los tramos más duros del calendario, con visitas a Bucks, 76ers y Raptors sin ir más lejos. Este se antoja como un momento crucial en su temporada, ya que puede suponer tanto la consagración definitiva de la plantilla como una pequeña crisis cuyos malos resultados pueden pesar en una lucha que parece que estará muy pareja hasta el final.

Los otros

En la famosa película de Amenábar, Nicole Kidman impedía por todos los medios que sus hijos fuesen expuestos a la luz solar, pues eran alérgicos a la misma. En este caso, sin alergia ni relación maternofilial de por medio, Doncic parece haber tomado un papel similar, destacando hasta el punto de que ha costado incluso poner el foco mediático en sus compañeros. El nivel de excelencia que ha alcanzado noche tras noche ha hecho inevitable centrarse en él, en sus triples-dobles, en el récord que ha arrebatado a Michael Jordan y en la infinidad de cosas que hace bien sobre la pista, lo cual, aunque razonable, no deja de ser injusto.

Y es que, dejando ya a un lado la comparación cinematográfica (en su cabeza era espectacular), la cuestión es que “los otros” de los Mavs están mucho más vivos de lo que parece. Aunque eclipsados por la Lukamanía, los hombres secundarios de Carlisle están rindiendo a un nivel excelente, y sería injusto negarles el papel tan fundamental que tienen en un equipo con una cabeza visible pero con muchas manos empujando en la misma dirección. Se le pueden poner pocos peros a su trabajo, pero ahora que el volante del equipo ha quedado sin conductor fijo será interesante ver cómo gestionan este problema en vista de que vienen curvas complicadas.

Obligado a ser estrella

De entre dichos hombres, el que llegaba a esta campaña con un rol más incierto era sin duda Kristaps Porzingis. Tras un año y medio sin disputar un partido oficial, había dudas acerca del nivel que sería capaz de ofrecer el letón en su vuelta, ya que su lesión se produjo en el momento más dominante de su carrera y a las puertas de su primer All-Star. Su regreso al 100% era una de las grandes esperanzas de los texanos, y aunque lo cierto es que este no se ha dado, el ala-pívot ha sido siendo crucial en el buen rendimiento colectivo.

En estos primeros dos meses, su rol de segunda espada le ha hecho supeditar su juego al de Luka, y en ese sentido ha sabido dar el paso a un lado necesario y aportar desde esta nueva situación. Con Doncic consagrado como uno de los mejores finalizadores cerca del aro, abrir espacios para su uno contra uno o para el pick&roll se ha vuelto una prioridad, lo que ha llevado a Kristaps a jugar más abierto que de costumbre y a lanzar más triples que nunca en su carrera, en concreto 6 por partido. Si bien sus porcentajes no están siendo particularmente destacables, su presencia en la pista es una amenaza para cualquier defensa rival, que no puede descuidar a un jugador con su versatilidad y recursos. De esta forma, Carlisle ha conseguido que, aun sin la mejor versión del letón, este sea fundamental para explicar por qué su equipo es, al menos en lo que va de temporada, el mejor ataque de la historia.

Pero ahora esto cambia, pues de la noche a la mañana Porzingis ha pasado a convertirse en la gran referencia ofensiva del equipo, que ya no puede permitirse ser tan paciente. Es más que probable que le veamos asumir más protagonismo, buscar más situaciones de uno contra uno, y que esta tendencia que le ha convertido prácticamente en un tirador se revierta al menos ligeramente. De nuevo, quizás esto le ayude a recuperar confianza y acercarse al de su última etapa en los Knicks, pero también existe el riesgo de que se vea incapaz de asumir una responsabilidad para la que, tras una ausencia tan larga, pueda no estar preparado.

Además, en lo que también ha destacado es en su aportación en lo que comúnmente se conoce como el trabajo sucio. Su tamaño y su envergadura le convierten en un jugador con un potencial para ser un incordio en muchos sentidos, y esta temporada está logrando serlo en labores menos visibles pero igualmente importantes. Su trabajo en intimidación y rebote, faceta en la que está firmando el mejor curso de su carrera con 8,9 por encuentro, hacen de él un pilar para los de Dallas en más de un aspecto, y será crucial que continúe con dichas labores ahora que han perdido a un hombre que capturaba 9,6 rebotes en cada encuentro.

Nuevos roles

Junto a las dos estrellas europeas, el quinteto inicial de Carslile ha estado formado por otros tres hombres en los que también vale la pena detenerse. Los primeros son Tim Hardaway Jr. y Dorian Finney-Smith, que, sin ser tampoco excelsos tiradores, han cumplido también un rol importante a la hora de dar amplitud a la cancha y castigar desde el perímetro las ayudas excesivamente largas de la defensa rival. Ambos están firmando la mejor temporada de sus respectivas carreras tanto en tiro de tres (37,3% para Tim, 33,3% para Dorian) como en Effective Field Goals (54,9% y 55,8% respectivamente) y han hecho del catch&shoot un arma más que peligrosa, lo que multiplicaba las opciones de pase de Doncic cada vez que se internaba en la pintura.

Sin embargo, esto ya no es suficiente, lo que obliga a poner la lupa sobre Hardaway, quien se caracteriza por ser el otro gran generador con balón que hay en el quinteto. Su habilidad para producir canastas y situaciones de ventajas ha servido para dar algunos respiros a Luka en las labores creativas, capacidades que se tornan ahora notablemente más necesarias para mantener el dinamismo ofensivo del equipo. En este arranque, ha sabido asumir este rol acaparando menos balón que en otras etapas de su carrera, y veremos cómo gestiona el hecho de ver aumentar el tiempo que tiene la bola en sus manos mientras el resto espera a que sea capaz de producir puntos.

Con todo, quien más echará de menos al base es Dwight Powell, que ya ha hecho del pick&roll entre ambos un clásico de la ofensiva texana. Su forma de compenetrarse es extraordinaria, y aunque es cierto que jugar el bloqueo directo con uno de los mejores pasadores del mundo ha facilitado las cosas, el pívot ataca cada vez mejor los espacios y entiende perfectamente cuándo buscar la recepción y cuándo facilitar la bandeja. Esta jugada, en apariencia sencilla, es básica en en ataque de los Mavs dada la infinidad de opciones que aporta, y aunque el canadiense puede seguir actuando como bloqueador y cortar hacia canasta, era la atracción que generaba Doncic sobre las ayudas lo que facilitaba gran parte de sus finalizaciones.

¿Un banca a la altura?

Si algo puede servir de consuelo en Dallas es lo bien que ha funcionado su segunda unidad, que ha sido una de las mejores del campeonato y cuenta con hombres más que consagrados en la NBA para paliar la baja. En concreto, su backcourt puede presumir de una gran profundidad, pues las incorporaciones en la agencia libre de Seth Curry y Delon Wright han hecho que el nivel de esta posición no descienda en exceso cuando Luka se sienta, algo que han logrado gracias a su aportación en el tiro de tres y en la penetración hacia canasta respectivamente. Esto se suma a la contribución que realiza desde el año pasado Jalen Brunson, quien cuajó una muy buena primera campaña en la NBA que, por compartir equipo con el que fuera el mejor novato del año, costó poner en la dimensión que merecía

En el partido ante Miami, fue Wright quien sustituyó a Doncic tras su temprana lesión, lo que puede invitar a pensar que es a quien Carlisle considera más adecuado para ocupar el rol de titular, aunque el duelo de esta noche en Milwaukee será más representativo. Con todo, estos tres hombres y J.J. Barea, que parece que volverá a ser importante en la rotación, tienen ante sí un papel complicado, pues no solo deben intentar suplir la aportación numérica del ex del Real Madrid, algo que se antoja imposible, sino hacerlo de forma que el resto de piezas del equipo sigan encajando del modo tan preciso en que lo hacían hasta ahora. Vienen tiempos de crisis en Dallas, pero dicen que es precisamente en tiempo de crisis cuando el ser humano saca lo mejor de sí. Si la plantilla es capaz de refrendar esta afirmación no quedará más remedio que tomarse a los Mavericks aún más en serio.

(Fotografía de portada: Ronald Martínez/Getty Images)


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