¿Qué hay más allá de Las Dos Torres de Nueva Orleans?

Los de Las Dos Torres, como se comienza a conocer cariñosamente en el argot de la franquicia a y , no terminan de arrancar. Ese experimento arriesgado sigue en proceso para llegar a un punto mucho más alto de en que están ahora mismo. La Conferencia Oeste se ha complicado aún más esta temporada y para los Pelicans, un equipo más peculiar que otros en la NBA por esta singularidad, supone un reto aún mayor por todo el terreno que tiene que ganar a sus competidores.

NOLA tomó la determinación de juntar a Anthony Davis, su jugador franquicia, con otra bestia de los aros, Cousins, que ansiaba más victorias fuera de Sacramento. Ya vimos lo que supuso aquel movimiento para los Kings, que se quedaban sin la referencia pivotal —nunca mejor dicho— de su proyecto. Un golpe de efecto, que de buenas a primeras y como entra dentro de toda lógica, tarda en calar.

Los Pelicans, al contrario que esos Kings, ya estaban en una posición buena para luchar por meterse en los playoffs. De hecho, venían de lograrlo recientemente. Hay que indagar entonces en lo que cambió ese traspaso para las opciones del equipo y en lo que debe cambiar el equipo esta temporada para tratar de recuperar esa posición.

Dos fortalezas de película

Como si se tratara de la segunda de la segunda edición de la saga de ‘El Señor de los Anillos‘, debe buscar más alla del horizonte. Si Cousins y Davis equivalen a Isengard y Mordor, las dos construcciones que aparecen en la obra de J.R.R. Tolkien, ¿qué es lo que hay en el resto del territorio?

Los dos mastodontes, dos jugadores con un abanico de opciones en ambos lados de la cancha que resulta inabarcable para cualquier otra pareja de este estilo en la NBA (la de hoy y la de casi siempre), absorben toda la luz de los focos.

Estos son algunos de los datos históricos que han logrado estos dos en este inicio de temporada 2017/18:

DeMarcus Cousins

  • 1º jugador en la historia de la NBA en hacer un partido con 35 puntos, 9 rebotes, 6 asistencias, 6 robos, 5 triples y 3 tapones.
  • 4º jugador en la historia de la NBA con triple-doble de 40 puntos y 20 rebotes en partidos consecutivos.

Anthony Davis

  • 1º jugador en los últimos 40 años con dos partidos seguidos de 30 puntos y 15 rebotes en una apertura de temporada.
  • 2º jugador en los últimos 40 años con 25 puntos y 15 rebotes en los 3 primeros partidos de una campaña.

Juntos

  • Cada uno de ellos ha logrado actuaciones de 25 puntos y 10 rebotes en cuatro partidos. Ninguna pareja llegó siquiera a dos durante la pasada temporada al completo.

Lees estos datos con cierta agilidad y te abruman, ¿verdad? Pues no es baladí. Entre los dos ya promedian 57,3 puntos, 26,4 rebotes, 8,4 asistencias, 2,9 robos y 4 tapones. Suficiente amasijo de números como para que los aficionados de Luisiana puedan fardar de equipo con razones más que fundadas.

Es realmente sorprendente si viajamos al tiempo anterior al traspaso, a la previa a juntar a estos morlacos, y vemos el resultado ahora mismo. Digan lo que digan los adivinos, la reacción a esta mezcla es mucho más satisfactoria de lo que se podía pensar en aquel momento.

Pero, al igual que lo anterior, hace falta más. No más números, sino o más participación para ellos o más dispersión de los mismos. Y hay otros jugadores que deben dar ese paso adelante.

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Rondo y Holiday, la otra pareja

Una vez ha superado su crisis de identidad y sus problemas personales, Jrue Holiday es un jugador nuevo. Más hecho a la liga, en la que él ha sido obervador del cambio generacional desde la posición del que se sabe que tiene mucha calidad pero le cuesta sacarla a relucir. Esta vez parece que sí, que está en el barco. No aporta más ni mejores números que otros años, no va de eso. Va de encajar con los otros dos, con Cousins y Davis. La dirección no la enfoca en dar dos o tres asistencias más para ganar en estadística, sino para dar un verdadero sentido a su posición. Con Cousins, balones doblados al triple en lado contrario o al poste alto tras bloqueo cercano. Con Davis, juego por encima del aro, pases a línea fondo y pick&pop. En todo eso ha mejorado, y también en la confianza que ha adquirido con Gentry para ejecutar estos cambios. Eso y la mesura que siempre le faltó en los contraataques. Un Jrue renovado.

Pero esta disertación podría quedar en nada cuando vuelva . De hecho, cuando comience su andadura oficial con los Pelicans. Aún no ha podido jugar debido a una lesión y se espera que próximamente pueda estar ya a disposición del entrenador. Pero parece que ya esté allí. Gentry ha incorporado un nuevo repertorio en ataque basado en el modelo de Spurs y Warriors, con mucha circulación de balón que desemboque en una gran cantidad de tiros exteriores de calidad, y Rondo se puede adaptar más que bien a ello. Por eso lo ha hecho. La visión de Rondo es algo indiscutible, y el ejercer de inspirador para esos pases y no como base con peso para finalizarlos es algo positivo sobre lo que construir con él.

Allen, Nelson, Clark y los demás

Como si se tratase de un memorándum de uno de los éxitos de Amaral, en los personajes secundarios estará el éxito certero de este ambicioso proyecto. Rodear a Cousins y Davis en esta empresa no es tarea fácil, como ya vemos, y estos son algunos de los hombres que están llamados a intentarlo esta temporada:

Tony Allen. Con que conserve intacta su vitalidad para atacar el aro y su sapiencia para encontrar en plena penetración al hombre liberado del exterior, funcionará perfectamente. Como lleva haciendo la última década, vaya.

Jameer Nelson. Aún con la estupefacción de no entender por qué le cortaron los Nuggets, tendrá una participación reducida pero sólida.

Ian Clark. Sorprendido por su propio éxito en el equipo campeón del pasado año, buscará seguir con ese rol de tirador fiable que sale desde el banquillo. Si es capaz de mantener el tipo, un jugador muy a tener en cuenta.

Cunningham y Moore. Cuando se recuperen los lesionados y se aclare si se sigue contando con Josh Smith o no, se verá afectada también su participación. Por ahora han sido titulares en todos los partidos.

Darius Miller. Está rascando más bola de la que se esperaba en este regreso a la liga, quizá por las circunstancias aún no estables de la plantilla.


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