¿Cómo han igualado los Raptors una eliminatoria imposible?

La NBA es increíble.

Hace solo unas horas, los Toronto batían a los Milwaukee para poner el 2-2 en el marcador de las Finales del Este. Un 2-2 que parecía improbable tras los primeros dos partidos y que se convirtió literalmente en imposible tras el esfuerzo del tercero y la evidente lesión de . Pues bien, aquí estamos. Y esto, casi por encima de cualquier otra cosa, es la NBA. El famoso where amazing happens.

Y la pregunta del millón es la siguiente: ¿cómo narices lo han conseguido? Vamos a intentar señalar las claves de lo imposible.

El rebote

Los Bucks han sido el mejor equipo bajo los aros durante todo el curso, lideraron la temporada regular y han sido también intocables en los playoffs. En los tres primeros partidos contra los Raptors no encontraron rival (+14, +13 y +8), pero ayer perdieron el total (-4) y el ofensivo (-3). Fue la segunda vez en todos los playoffs que los Bucks perdían la batalla por e rebote. ¿Adivináis cuál fue la primera? La derrota en el Game 1 ante los Celtics.

El ritmo

Quizás la gran clave escondida de la eliminatoria. Los Bucks empujan, quieren correr y son devastadores en la semi-transición. Han jugado toda la temporada claramente por encima de las 100 posesiones (entre 102 y 104) y han mantenido su ritmo en playoffs. Los Raptors, por su parte, prefieren un ritmo algo más lento, y han caído bastante en las eliminatorias, como suele ser normal. En total, unas siete-ocho posesiones de diferencia por partido entre ambos equipos. Y hasta ayer, los Raptors se habían visto forzados a atacar con ritmo para hacer daño a la gran defensa de los Bucks. Pero con el control del rebote (o por lo menos las tablas), la agresividad de los exteriores y el acierto general de casi todos los secundarios, Nick Nurse pudo bajar el ritmo, se jugó en las posesiones de los Raptors (96) y al obligar a los Bucks a jugar constantemente en cinco contra cinco, sus posibilidades (y su defensa) crecieron como la espuma.

Las canastas fáciles

El rebote ayuda a controlar el ritmo y el ritmo ayuda a controlar las canastas fáciles que le concedes al rival. Más aún contra un equipo que aprovecha tan bien las semi-transiciones como los Bucks. Los de Budenholzer son el mejor equipo de los playoffs en puntos en transición con una media de 22 por partido (seis puntos por encima del resto) y habían controlado la serie contra los Raptors a su antojo anotando más de 27 por partido (once más que los de Toronto), pero ayer se encontraron con un muro que les obligó constantemente al cinco contra cinco y limitó a 13 sus puntos en transición.

El banquillo

Puede que sea la clave más clara del partido. Para que os hagáis una idea, el banquillo de los Raptors (Ibaka, Powell y un renacido VanVleet) sumaba 28 puntos al descanso, cuando su media de la serie se había quedado en 26 tantos por noche (el peor equipo de las Finales). Estaban anotando casi 18 puntos menos por partido que el banco de los Bucks (43). Hasta ayer, claro, que ganaron la batalla (ojo a esto) 48-23 (!!!). Le dieron la vuelta a la serie.

Y además de estas cuatro grandes claves, hay que contar que se cumplieron los dos grandes talismanes de los Raptors en estos playoffs: se fueron ganando al descanso (estaban 9-1 antes del partido de ayer; la única derrota, la oportunidad perdida en el Game 1 contra Milwaukee) y anotó más de 10 puntos (6-0 hasta el partido de ayer, 7-0 ahora mismo).

Ni que decir tiene que han sido también claves (17) y Kyle Lowry (25), que han elevado su nivel de implicación y su agresividad ofensiva para descargar a un Kawhi (19) que sigue sumando cojo, sobre todo en defensa.

Lo que han conseguido los Raptors parecía imposible. Y la NBA es increíble.


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