Con la cabeza bien alta

Hasta pronto, Portland.

Por tercer partido consecutivo, los Portland Trail consiguieron una gran ventaja contra los Golden State (+17, +18 y +17). Y también por tercer partido consecutivo, los borraron esa sonrisa/ventaja sin excesivo esfuerzo. En este último caso, necesitaron una prórroga para cerrar la faena, pero el que haya visto los partidos entenderá lo que quiero decir… Porque cuando Curry cerró el tercer cuarto con sus (increíbles) triples, la tercera remontada consecutiva se veía venir.

La superioridad del trío Curry-Klay-Draymond ha quedado clara una vez más. Por si se nos había olvidado en los años de Durant… Cristalina, vamos. Superioridad baloncestística (son mejores en los dos lados), mental (su hambre sigue intacta; puede que incluso crezca) y también física (nivel espectacular de los tres en esta serie). Superioridad general. Y que, en mi opinión, y de eso quería hablar hoy, no quita una sola pizca de mérito a la temporada de los Portland Trail Blazers. Este año no.

El curso pasado, tras un final fantástico de temporada regular, los Blazers cayeron 4-0 en la primera ronda ante los New Orleans Pelicans. Un palo tremendo que sí puso en jaque el futuro del proyecto. Entonces, aguantaron el tirón. Rumores, narrativas… Se mantuvieron firmes en su compromiso con el núcleo duro del equipo y este año hemos visto las consecuencias de esa decisión: otra gran temporada regular, dos grandes victorias en las eliminatorias (Thunder y Nuggets, dos de los cocos del oeste) y primeras Finales de Conferencia del proyecto. Las primeras también de la franquicia desde la 99/00. Not bad.

Han terminado muertos, pero volverán

Lo que ha terminado hoy ha sido una temporada impresionante del equipo de Oregón. Una temporada en la que han terminado compitiendo durante todos los playoffs sin Jusuf Nurkic, que estaba jugando el mejor baloncesto de su carrera hasta la lesión, con el hombro malo de Kanter a cuestas, el cansancio acumulado en las piernas y hasta la costilla reventada de Lillard en los últimos dos partidos.

Han terminado muertos, desquiciados por la imparable rueda de esfuerzos a la que te someten los Warriors durante 48 minutos (ni medio segundo de descanso). Pero han terminado como los grandes, intentándolo todo una y otra vez, dejándose la piel en cada partido. Consiguiendo ventajas, poniendo a los campeones a prueba. Y sí, pese al 4-0 final, creo que es para estar orgullosos.

¿Nueva oportunidad?

Esta vez no hay jaque al proyecto, sino esperanza e ilusión por lo que está por llegar. Hay estrellas capaces de ganar en post temporada (y cada vez con más experiencia en la mochila), hay jóvenes que dan pasos hacia delante en los momentos delicados (ojo a los dos últimos partidos de Meyers Leonard…) y hay un entrenador que ha sido capaz de cambiar (aunque no tanto como me hubiera gustado), ajustar y motivar a su equipo una y otra vez. Ha sido capaz de poner a los suyos en posición de ganar en tres de los cuatro partidos contra los todopoderosos campeones. Hay mucho y muy bueno en Portland. Y muchísimo mérito.

En fin, que hay mimbres para creer en el proyecto. Al menos a corto/medio plazo. Y, además, ¿quién sabe cómo acabarán los Warriors después de este verano? Igual no vuelve Durant, igual el año que viene vuelven a tener una nueva oportunidad. Y, con un par de movimientos acertados en verano (clave acertar para poder seguir dando pasos hacia delante…), estarán preparados.

Los Blazers se van de vacaciones, sí. Pero este año, con la cabeza bien alta.


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