El final inexplicable que tocaba


La locura.

¡Sobreviven los Warriors! Imagino que es lo primero que hay que decir hoy, pero la verdad es que mi cabeza sigue pasando una y otra vez a cámara lenta la jugada en la que se lesiona Durant. Y desde ahí a los próximos partidos, a cómo puede afectar al resultado final de estos playoffs, a las posibles consecuencias que eso a su vez tenga en el futuro de los Warriors y a todo lo que eso pueda significar para el futuro de la NBA en general. Ahora mismo, mi cabeza es un infierno.

Y todo esto, hora y media después de la lesión… Ha sido un momento horrible. Me ha costado una barbaridad volver a concentrarme en el partido de baloncesto que se seguía jugando (y eso que yo estaba tirado en el sofá de mi casa…). Un quinto encuentro decisivo, electrocutado por la lesión de Durant y que, desde ese momento, tras la tremenda sacudida, cambia por completo y se dirige hacia un final completamente inexplicable que solo podía cerrar un partido así.

¡Steph!

De repente, aparece Stephen Curry, que estaba haciendo hasta ese momento uno de los peores partidos que le recuerdo en playoffs (y una de las peores series…). Completamente ido, fallando bandejas, triples completamente solo, perdiendo balones (algunos inexplicables)… Estaba 4/14 en los tiros y llevaba un total de 9 puntos cuando se lesiona KD a dos minutos del final del tercer cuarto. ¿Lo siguiente? 4/4 rápido para 11 puntos y 16 totales en nueve tiros para acabar con 25. Apareció.

¿La jugada más rara de los playoffs?

Green tiró del equipo hasta que fue expulsado por faltas y Kevon Looney cerró el (probablemente) mejor partido de playoffs de su carrera recuperando un balón suelto para asistir a Klay Thompson (fantástico en inicio del partido) en la jugada más rara del día: sacan los Warriors de fondo tres arriba y 18 segundos en el reloj. Recibe Klay solo (un fantástico lanzador de libres…), puede correr toda la cancha, cede a un Iguodala que se la devuelve rápido para no tener que volver él a la línea de personal. Ahí llega el dos contra uno (Harden y Paul) sobre Klay, que parece que se va a salir del campo (hay alguna duda incluso, alguna captura por las redes), pero termina lanzando el balón a tierra de nadie. Vuelan varios cuerpos, Gordon y Livingston acaban en el suelo y al final el que recupera es Looney, que asiste a Klay para que mate el partido con una bandeja a aro pasado. Not pretty. Pretty crazy. Una jugada de las que te cuesta varios minutos digerir. Pasó de todo.

¿Y Harden?

Y por si todo esto fuera poco, está el tema de la desaparición de James Harden. El máximo anotador de la temporada, en un año histórico, lanzó un solo tiro en los últimos ocho minutos y medio de partido (la bandeja final para ponerse a tres). Un tiro… La nada, vamos. Y en muchas jugadas ni tocó el balón. Incomprensible, ¿no?

La lesión de Durant sacudió la serie, la temporada y al mundo NBA en general. Pero, sobre todo, zarandeó el partido. Y los Warriors, que se recuperaron más rápido que yo, se llevaron un quinto encuentro que, cuando las series están empatadas a dos, decide el 82% de las eliminatorias normales. Con esto quiero decir que… Nada, que ya veremos (sobre todo si KD se pierde sexto y séptimo…), porque lo que os puedo asegurar es que no es una eliminatoria normal.


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