Gracias, Zion

Un huracán en el cuerpo de un chico de 18 años.

El próximo número uno del draft se despidió ayer por la noche del . Era el último de los cuatro partidos de Elite 8 (cuartos de final), un Elite 8 sensacional (el mejor que recuerdo), y la todopoderosa de los cuatro fantásticos (Zion, Barrett, Reddish y Jones) no pudo doblegar a la de Don Cassius Winston. Para el torneo, el partido que decidió el nombre del último de los cuatro clasificados para la Final Four. Para , su último encuentro en la . Y ojo a lo que eso significa: huracán rumbo .

Michigan State medirá fuerzas el próximo sábado con Texas Tech (la universidad de Jarrett Culver, posible Top-5 del draft) por un puesto en la finalísima. Y por el otro lado, la mata gigantes Auburn, que se ha cargado en un mismo torneo a tres blue bloods (Kansas, North Carolina y Kentucky), buscará seguir haciendo historia ante la única número uno que queda viva: la universidad de Virginia. Pero hoy no quiero hablar del torneo en sí, quiero hablar de Zion. Porque la próxima vez que se vista de corto para jugar un partido de baloncesto lo hará para un equipo de la NBA. Y tenemos que estar preparados.

Lo que viene es un huracán. Es show, puro espectáculo. Un jugador que, como comentaba ayer durante el partido en Twitter, hace que te lleves las manos a la cabeza dos/tres/cuatro/cinco veces por partido. Porque lo que es y lo que hace no está dentro de los parámetros de lo normal que teníamos establecidos. Ni siquiera en un mundo en el que nos hemos acostumbrado a las barbaridades de LeBron o de . No, no hemos visto nunca un jugador así. Y es precisamente eso, lo que le hace diferente, fresco, espectacular, lo que nos lleva a pensar que este huracán va a cambiar de la noche a la mañana una franquicia NBA.

Da igual qué equipo elija a Zion en el draft. Da absolutamente igual, de verdad. Os puedo asegurar que sus ratings televisivos van a estallar. La venta de abonos, camisetas y entradas, la presencia del equipo en los medios nacionales e internacionales… Todo habrá cambiado. Serán el equipo de Zion Williamson. Y eso significa que te has convertido en Must-See TV.

El ‘fenómeno Zion’, con el que el chaval convive desde que tenía 14 o 15 años y producía vídeos virales a un ritmo vertiginoso (si podéis, buscad los vídeos en youtube porque merecen la pena), me ha dejado verdaderamente impactado este mes de marzo. Y quería aprovechar el final de su carrera universitaria para agradecerle todo lo que ha hecho por la competición y por el Gran Baile. Aunque él aún no lo sepa…

Sabía que su presencia en el Madness iba a tener muchísimo peso, pero jamás pensé que pudiera llegar a los niveles a los que ha llegado. No en España al menos.

Gracias a Zion, hemos vivido/estamos viviendo el que ha sido, casi con toda seguridad (por presencia en medios, en redes sociales y movimiento general), el March Madness más seguido de la historia en España. No tengo números, pero por sensaciones diría que el seguimiento se ha triplicado. Como poco.

Muchísima gente nueva que, atraída por el huracán, por ese jugador diferente al que tanto cuesta describir con palabras, se ha sumado por primera vez a un torneo que después te engancha inevitablemente. Tanto que muchos de los que han llegado con Zion se quedarán para siempre. Y eso, esa capacidad para arrastrar gente, para cambiar sus hábitos, es lo que convierte a este chico de 18 años (sí, aún tiene 18 años) en el último gran nombre del baloncesto mundial. Eso vale oro. Y ni siquiera ha llegado aún a la NBA… Gracias, Zion.

Son los mates, los tapones, los saltos en los que parece que bota contra el suelo, el gesto torcido por la competición, la fuerza, la potencia, una gran mano izquierda… Son casi 130 kilos moviéndose a la velocidad de la luz, luchando por cada balón, robando rebotes y agachándose en pleno vuelo para evitar la colisión con el tablero. Es un huracán incontrolable. Un fenómeno de masas. Y su próxima parada, qué suerte la nuestra, la NBA.

(Photo by Patrick Smith/Getty Images)


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