La obsesión de Collin Sexton

Ha llegado. Y no tiene techo.

Uno de mis jugadores favoritos del pasado draft se ha transformado ya en uno de los mejores novatos del momento. Le ha costado llegar, pero ya está aquí: ya es el primer pilar de la reconstrucción de los Cleveland . Y, además, tal y como es, a ver quien se atreve a decirle lo contrario… Hablo, evidentemente, de Collin ‘Young Bull’ Sexton. Y de su bendita obsesión por el baloncesto.

¿Os acordáis de cuando no era ni titular en los Cavs? ¿Os acordáis de la inconsistencia con la que empezó la temporada? ¿Os acordáis de las dudas con su lanzamiento exterior? ¿Y con su selección de tiro? ¿Y con su capacidad para asumir responsabilidad en los momentos decisivos?

La primera temporada de , como la de tantos otros novatos más allá de la élite absoluta, ha sido una carrera de obstáculos. Una carrera dura, en la que se ha puesto en duda prácticamente todo lo que era capaz de hacer como jugador. Incluso su defensa, que parecía un seguro en el uno contra uno (vaya espectáculos regalaba la temporada pasada en Alabama…) pero que, como es normal, necesitaba y sigue necesitando tropecientas lecciones a nivel táctico. Un mar de dudas, obstáculos y palos (no estar en el Rookie Challenge fue muy duro) que para otros sería muy difícil de superar en un corto periodo de tiempo. Pero, claro, aquí entra en juego la clave para entender lo que significa Sexton como jugador: el baloncesto es su única pasión. Es una obsesión.

Hobby vs Realidad

Según Joe Vardon, el periodista de referencia en todo lo que tiene que ver con los Cavaliers, desde la franquicia han intentado incluso que empiece/pille algún hobby para que deje de pensar 24 horas al día en el baloncesto. Y no tiene ninguna pinta de que lo vayan a conseguir… Sexton es así. Siempre ha sido así.

Ha tirado a canasta antes y después de los partidos hasta la saciedad (noches de 750 tiros tras un mal partido), se ha mordido las uñas (y la lengua…) cuando le han quitado en momentos importantes de los partidos, ha visto partidos repetidos en bucle (con su padre, que está siendo clave según Vardon) y ha trabajado sin descanso para entender/mejorar hasta que se ha convertido en lo que muchos creíamos que podía ser. En lo que él mismo quería ser y en lo que ahora mismo ya podemos decir que es: el principal pilar de los nuevos Cavs.

Evolución – Explosión

FechasMinutosPuntosTiros%TCTriples%T3
Primer mes NBA2511,79,743,11,340,0
Tres meses siguientes31,715,915,340,03,139,2
Tras el All-Star33,720,715,447,95,646,8
Últimos siete partidos35,926,317,357,06,656,5

En los números se lee fácil la evolución general, que ha sido una pasada. Y, aunque no pueda mantener unos porcentajes marcianos, yo haría especial hincapié en la selección de tiro, en cómo se ha alejado poco a poco del mid-range para lanzar más de tres y en lo que la amenaza de su tiro supone para un jugador que adora y brilla en las penetraciones con contacto. La evolución en puntos por tiro es una absoluta barbaridad. Y aún tiene que aprender a ir mucho más a la línea de personal (3,2 de media). Lo que da miedo es que acaba de empezar.

En cuanto a lo que no se puede leer en los números, las sensaciones, la confianza en sí mismo, la pasión… Basta con poner cinco minutos de cualquiera de sus partidos para darse cuenta de lo que significa para él el baloncesto y de lo que esa obsesión bien aconsejada/conducida puede hacer de un jugador como él. Otro novato sin techo. Otra estrella potencial del último draft.

(Photo by Jason Miller/Getty Images)


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