Los cinco ajustes clave de los Sixers

Vivan los playoffs, las eliminatorias a siete partidos y sus benditos ajustes.

Hace unos 20 minutos que ha terminado la jornada de hoy, así que, como podréis imaginar, sigo en estado de shock. Lo que han hecho hoy los Clippers, el corazón que requiere, el rival contra el que lo han conseguido… En fin, magia. Ya lo decía aquel lema de la : where amazing happens.

Pero hoy no vengo a hablar de los Clippers (tenéis toda la información sobre la remontada histórica aquí), y tampoco vengo a hablar de la peor noticia del día: la lesión que le podría costar los playoffs a DeMarcus Cousins. Vengo a hablar de cómo los le han dado la vuelta a la tortilla. Vengo a hablar de mi parte favorita de los playoffs: los ajustes.

Las series a siete partidos entre dos equipos, obligan a los cuerpos técnicos a buscar constantemente nuevas respuestas contra los nuevos golpes. Es lo que llamamos la famosa guerra de los ajustes: hoy hacemos esto, pero si tu haces esto otro, mañana cambiaré de plan para intenta anular el tuyo. Y así, en bucle. En todas y cada una de las series. Es la partida de ajedrez, las mini batallas que hay en cada posesión dentro de la guerra. Y es, en mi humilde opinión, la parte más divertida de los playoffs.

Esta noche, con los primeros segundos partidos de la primera ronda, hemos visto el pistoletazo de salida de la guerra de los ajustes 2019. Y hemos visto ejemplos clarísimos en el Philadelphia-Brooklyn. Ejemplos que, como casi siempre, nacen de quien perdió el primer partido. Y ejemplos que, por cierto, toca monitorizar de cara al tercer partido, porque la guerra acaba de empezar. Vamos con los cinco más evidentes y decisivos del segundo duelo entre Sixers y .

La agresividad de Simmons

En el primer partido vimos a un nervioso y muy poco incisivo. Acabó incluso abucheado… Y un jugador como él, un jugador sin tiro, tiene que explotar al máximo sus ventajas físicas. Ayer vimos una versión completamente diferente desde el salto inicial. Casi se come el aro en la primera jugada y en solo unos minutos de primer cuarto había atacado en transición tres o cuatro veces la canasta, buscando sus puntos, el contacto, las canastas fáciles… Incluso se dejó ver en el poste, una parte de su juego que podría explotar bastante más según avance la serie. Fue otro , un agresivo, incisivo. Acabó con 18+10+12 y fue el All-Star.

Redick busca, no espera

Una de las claves de la defensa de Brooklyn en el ‘Game 1’ fue la defensa sobre Redick. No porque fuera especialmente brillante, pero sí fue lo suficientemente buena como para negar el primer pase, y el resto lo hicieron los nervios de sus compañeros y el poco afán del propio tirador por buscar un segundo o un tercer pase. Otro ajuste que ayer cambió el partido: sus compañeros fueron más pacientes y él clavó las rutas para dejar a su par a ese centímetro de distancia que necesita para levantarse. En el primer cuarto ya había clavado un triple y un par de lanzamientos cómodos. Sus tiros abren la cancha y generan pasillos hacia dentro para sus compañeros. ¿Otro aspecto a tener en cuenta de aquí en adelante? El uso del mano a mano entre Simmons (que hace de pantalla) y Redick. Funcionó un par de veces y es otra arma que tienen en el arsenal y que podrían explotar en futuros enfrentamientos.

Un dato clave: Simmons y Redick llevaban ayer 17 puntos tras el primer cuarto, más que su total combinado del primer partido (14).

Rechazar lo que elige mi rival

La defensa de Brooklyn mandó sobre el ataque de los Sixers el primer día. Y una de las cosas que decidieron el partido fue la selección de tiro de los Sixers, algo precipitada y empujada por la defensa selectiva de los Nets: solo defiendo los tiros que quiero evitar. Ejemplo: ni un lanzamiento abierto y exceso de ayudas sobre Redick y Tobias pero Embiid puede estar solo en la línea de tres y lanzar sin nadie que le moleste todas las veces que quiera. Pero eso ayer ya no funcionó… Embiid no cayó en la trampa (no lanzó un solo triple), buscó el apoyo de sus compañeros (el equipo entero fue más paciente) y se dedicó a atacar la zona, que es justo lo que intentan evitar los Nets con su defensa selectiva. Punto Philadelphia.

Aplastar en la pintura

Era una de las claves más evidentes de la eliminatoria: la superioridad física del quinteto titular de los Sixers sobre unos Nets que lo generan todo desde fuera y prefieren quintetos más pequeños, con un solo pívot y cuatro exteriores de tamaño medio-bajo. Los Sixers ya ganaron el rebote y la pintura en el primer duelo, pero al evitar los malos tiros, los que elegía el rival, la ventaja se multiplicó en el partido de ayer. El +17 en el rebote, decisivo.

Controlar los drives

La clave del juego de los Brooklyn Nets, el equipo que más puntos saca de este tipo de acciones en toda la NBA. Los exteriores penetran constantemente desde pick&roll o aclarados, ya sea para intentar finalizar, buscar el contacto o para buscar después un tiro liberado en la esquina. En el primer duelo, LeVert, Dinwiddie y compañía hicieron un auténtico destrozo en este aspecto, superando en 12 puntos la media habital del equipo, que ya era la mejor de la competición. Una carnicería. Pero ayer, aunque no os puedo dar el dato final porque aún no hay recuento oficial, os aseguro que, al menos durante la parte importante del partido (los tres primeros cuartos, hasta que se rompió), los Sixers controlaron muchísimo mejor este tipo de acciones. Me sorprendería si el dato final superara la marca de los Nets en temporada regular.

Cinco ajustes que cambiaron la película del primer partido al segundo. Y vendrán muchísimos más. En todas y cada una de las series. Como os he dicho al principio, mi parte favorita de los playoffs.

Para acabar, no quiero olvidarme de que, aunque no ha sido un ajuste porque ya lo hizo en el primer partido, Boban Marjanovic ha estado sensacional. Los lanzamientos de cinco/seis metros, la intimidación por posición y las pantallas han sido un gran valor para los Sixers. Y yo lo he disfrutado, porque es imposible no sonreír cuando juega Marjanovic, pero ni la mitad de lo que lo han hecho Mutombo y que, sentados a pie de pista, se morían de risa, disfrutando como niños pequeños con cada canasta de seis metros de Boban.

Benditos playoffs. ¡Mañana más!


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