March Madness en la NBA

Un aperitivo inesperado.

Marzo siempre es un mes divertidísimo para los grandes amantes del baloncesto norteamericano. De lo mejor de cada temporada, sobre todo si hablamos de emoción. Pero normalmente (siempre) tiene más que ver con los torneos universitarios (torneos de conferencia + campeonato nacional) que con la propia NBA.

La mejor liga de baloncesto del mundo suele regalarnos marzos con el pie en el pedal del freno. Sí, siempre queda alguna plaza de playoffs en juego y dos/cuatro equipos con más ganas que otra cosa intentando tocar las eliminatorias con las yemas de los dedos. Pero también hay muchas estrellas que descansan más de la cuenta, franquicias que están pensando desde hace meses en las eliminatorias, partidos en los que nadie se juega absolutamente nada, equipos apoderados por el tanking, etc. Así ha sido siempre, vamos. Pero entonces, ¿qué narices está pasando ahora?

La principal característica del torneo nacional universitario es el famoso KO. Los equipos de todo el país se miden desde primera ronda a partido único, un formato que recorta diferencias de talento y convierte cada partido en una fiesta. La sorpresa como gran aliciente para contar historias, el pequeño que puede eliminar al gigante y la constante búsqueda del sueño americano. En fin, el torneo de todos los torneos. Por impredecible…

En la NBA no hay KO, evidentemente. Y menos en temporada regular. Aunque sí nos podemos encontrar algún partido en el que dos equipos se juegen un puesto en las eliminatorias cuando se acerque el final (el Nuggets-Timberwolves de la temporada pasada). Sin embargo, este mes de marzo ha empezado con un toque picante realmente inesperado.

Protagonistas inesperados

A solo una semana del famoso Selection Sunday, Phoenix Suns y Memphis Grizzlies pasean la bandera del Madness por la NBA. Y de qué manera…

Dos equipos que están entre los peores de la competición y que llevan meses sin tener aspiraciones reales para esta temporada, se han revelado contra la normalidad y nos están regalando competición, emoción y picante en jornadas que verdaderamente lo necesitan y contra equipos que, sinceramente, no se lo esperan.

En los últimos siete días, lo Suns han sorprendido a los Lakers (el principio del fin), han regalado su primera pareja de derrotas consecutivas de toda la temporada a los Bucks, han peleado de tú a tú contra los Blazers y se han cargado contra todo pronóstico a los Warriors (según ESPN Stats&Info, una de las dos victorias más sorprendentes de los últimos 20 años). Los jóvenes corren, su talento brilla y nos reencontramos, tras varios meses de absoluto desierto, con aquel supuesto potencial.

En los Grizzlies, la locura corre a cargo de los despechados Jonas Valanciunas y Avery Bradley y de ese competidor nato que es y será siempre Mike Conley. Tras regalarles un buen susto a los Thunder, se han ventilado seguidos a Portland Trail Blazers, Utah Jazz y Orlando Magic, tres equipos en plena lucha por las diferentes posiciones de la parrilla de playoffs. Madness.

No sé qué marzo nos espera en el baloncesto universitario (spoiler: alguna que otra columna caerá por aquí), pero el inesperado aperitivo NBA me está pareciendo fantástico.