‘Mr. Dunk’ es la gran apuesta de Budenholzer

La nueva versión de Antetokounmpo es la última obra de un entrenador pionero

Cuando hablamos de Gregg Popovich, solemos hablar de un entrenador que siempre saca el máximo rendimiento posible de cada uno de sus jugadores. Un entrenador de los que consiguen superar cada temporada las expectativas que su equipo genera por plantilla. Creo que es uno de los mayores halagos que puede recibir un técnico.

En los últimos años, hemos tenido grandes ejemplos en la liga (Rick Carlisle, Erik Spoelstra, Brad Stevens…). Y en esta ocasión me voy a quedar con con Mike Budenholzer, pupilo de Pop, y con su apuesta por el tipo de jugador que debe ser Giannis Antetokounmpo.

Poner a tus jugadores en la mejor posición posible para que estos puedan explotar al máximo su potencial puede parecer sencillo, pero seguramente sea una de las cosas más complicadas del mundo del deporte. Y más en un caso sin precedentes, como es el de Giannis Antetokounmpo. Un jugador único, distinto a todo lo que habíamos visto antes.

Empezó en la NBA como alero, intentaron que mejorara el lanzamiento exterior, Kidd lo quiso convertir en base… Y Giannis siempre cumplió con creces. Porque su físico, su hambre y su mejora en el entendimiento del juego nunca le van a dejar tirado. Pero cumplir/no fallar, que en caso del griego es ser All Star con la gorra, no es lo mismo que maximizar tu potencial. Y aquí entra el señor Budenholzer.

El nuevo plan

La última evolución de Giannis, el monstruo al que podríamos llamar Mr. Mate, es obra de Budenholzer. El técnico ha construido un equipo a medida para él: espacios en ataque (pasillos, nadie en la pintura), tiradores abiertos para castigar ayudas, buenos pasadores para aprovechar los cortes (una de las partes más importantes de su nuevo juego), ajustar la posición de rebote para que pueda lanzar transiciones… En fin, un plan maestro para que veamos una versión superior, terrorífica, de Giannis.

Y todo ese trabajo previo se está viendo reflejado en los números: sale a más puntos por minuto que nunca (está en más de 28 cada 36 minutos), ronda los 14 rebotes por partido (una barbaridad planeada que potencia el ataque de su equipo), suma casi 6,5 pases de canasta por partido (más que en sus tiempos de base, porque la plantilla está mejor configurada), sigue poniendo sus tapones, robando sus balones… Y lo más importante de todo todavía no os lo he contado.

¿Cómo llegan sus puntos? Esa es la gran clave. Porque llegan con un nivel de efectividad tremendo, que además va creciendo con el paso de los partidos y su comodidad en este nuevo sistema (58% en la temporada, 61% en el último mes, 63% y subiendo en diciembre).

Giannis lanza peor que nunca desde casi todo lo que no es el área restringida (debajo del aro). Pero da igual, porque lanza muy poco y cada vez lo hará menos (un ejemplo: ha bajado de 6 a 3,6 intentos en suspensión tras bote)… De sus 18 tiros por partido, el griego suma más de 10 intentos cada noche desde debajo de la canasta rival. Bandejas, pequeñas bombas, miniganchos y mates. Muchísimos mates. En estos lanzamientos, Giannis tiene un porcentaje de acierto que roza el 80% (saca más de 18 puntos cada noche). Indefendible, claro. La locura…

¿Cómo conseguir lo que todos quieren evitar?

Y lo importantes es cómo está consiguiendo esos tiros, que son los que todos los rivales intentan evitar. Cuatro abiertos, todos los espacios del mundo, transiciones y, la gran novedad, muchos cortes sin balón. Con o sin bloqueos indirectos, Giannis pide el balón ya en movimiento, y ahí es verdaderamente imparable. Con ventaja previa sobre su defensor, su envergadura y sus zancadas sobrehumanas… Más difícil también que llegue a tiempo la ayuda, porque ya está en movimiento… Ya os digo, una locura.

Para cerrar, vamos a actualizar la cuenta de mates, que, como muchos sabréis, va camino de récord histórico: tras el partido de ayer ante los Pistons (machacó cinco veces), Giannis lleva un total de 123 mates en 27 partidos. Sale a 4,55 volcadas por encuentro. Registro que va camino de pulverizar los 269 totales de Dwight Howard, que acabó con 3,28 por partido en la 2007/2008.

Giannis camina hacia la matrícula, hacia su mejor versión. Y lo hace de la mano de don Mike Budenholzer, que es, de verdad, un fantástico entrenador.

(Fotografía de Gregory Shamus/Getty Images)


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