Trampa y ‘must-see TV’


Todos tenemos días buenos y días malos. Te levantas por la mañana, café, trabajo y vuelta a casa, con mejor o peor cara. Y al día siguiente, otra vez. Nos pasa a todos. A todos menos a Anthony Davis.

Evidentemente, exagero. Hasta los más grandes se someten al continuo vaivén emocional/profesional. Pero es la sensación que da.

Poderoso, rápido, ágil, capaz de cualquier cosa… Un físico que parece diseñado por la mejor de las tecnologías para jugar al deporte de la canasta. Un individuo que condiciona todo lo que ocurre sobre la cancha con su mera presencia y que, además, posee tanto talento como el que más. Lo que os digo, vamos: trampa.

Ayer vimos el peor de los tres partido iniciales de los Pelicans, que habían arrasado en sus dos primeros encuentros con cifras históricas en ataque (140 puntos de media, 149 ante los Kings, ocho cuartos seguidos de +30 puntos…). El peor de los tres partidos de un Nikola Mirotic que había arrancado nivel videojuego (ha hecho muchas otras cosas, pero esta vez no entraban los tiros). El peor de Jrue Holiday…

Pero Anthony Davis juega a otra cosa.

Lo inhumano

No dio la sensación de que estuviera especialmente acertado. Ni siquiera de que estuviera rindiendo a buen nivel para sus extraterrestres estándares. Pero llega el final del partido, tras 45 minutos de pelea con más barro del esperado ante unos Clippers muy serios, y se acabó la tontería. ¿Machacamos? Machacamos. ¿A la media vuelta desde cuatro metros? A la media vuelta desde cuatro metros. ¿Desde el triple? Desde el triple. Es un escándalo.

Al final, 34 puntos, 13 rebotes, dos asistencias, un robo, cinco (CINCO) tapones y ninguna (NINGUNA) pérdida en 40 minutos para un jugador que ronda el 30% de uso… Inhumano. No apto para los que tenemos días buenos y días malos. Rutina para él.

Tanto me ha chocado la línea final que me he vuelto a poner el partido. Desde el principio…

Alley oop imposible en carrera y contra tabla sobre su defensor (atleta…), tapón bajo el aro, tapón a cuatro metros (porque puedo)… Ahora subo el balón, después marco desde la cabeza el cambio que quiero llevarme al poste… A la carrera puede ser el primero en los dos lados siempre que quiera. Y también puede ser el mejor en ambos. Cada día.

No sé cómo os habréis levantado hoy, si será un buen día o si os habrá tocado uno de los malos. Pero en cualquier caso, y porque creo que quizás lo hacemos menos de lo que deberíamos (incluido el que escribe), poneros un rato a Anthony Davis. Y dejad que os sorprenda lo inhumano.


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