New York Knicks y Brooklyn Nets, las grandes decepciones del año

Se acerca el final del 2013. Es tiempo para reflexionar, para pensar en aquellos errores que cometimos y que no queremos volver a repetirlos. Estas premisas suelen ser las típicas que se piden con el cambio de año, además de la salud y el dinero.



Haciendo balance de estos primeros meses de competición, podemos decir alto y claro que las dos grandes decepciones de este arranque de curso han sido los Brooklyn y los New York . Ambas franquicias, con los dos presupuestos más altos de toda la NBA, se encuentran en el fondo de la Conferencia Este con idéntico récord (9-19). Un registro que no muchos imaginaban a principios de la temporada.

¿Recuerda el caso de los Nets al de aquellos todopoderosos Lakers con O’Neal, Bryant, Malone y Payton? Quizás sí, quizás no. Los de no tienen identidad, no saben a lo que juegan, y lo que es peor, la falta de motivación de alguno de sus jugadores resulta alarmante. Recientemente han tenido la baja de , pero una plantilla que cuenta en su haber con hombres de la talla de , , o no puede permitirse la desfachatez de deambular por la pista.

Tampoco una plantilla con un presupuesto de 101 millones de dólares puede permitirse entregarle todo ese poder económico a un entrenador novato como es Jason Kidd. El que fuera uno de los mejores bases de la competición ha demostrado en estos meses que le viene grande ocupar un banquillo de la NBA. ¿Quién manda en ese equipo? Por declaraciones diría que Garnett pero, ¿y en la pista? Es cierto que Williams ha tenido problemas físicos pero, ¿solucionará algo su vuelta?

Los Nets son 21º en puntos por partido (96,9); 28º en rebotes(40,4); 21º en asistencias (20,5) y 22º en puntos encajados (102,3). Suficientes datos numéricos que reflejan que algo no funciona en Brooklyn. Además, su mejor anotador, Brook Lopez con 20,1 puntos, causará baja hasta final de temporada.

Es hora de una reacción, es hora de que un verdadero líder tome los mandos de un equipo que no tiene fluidez en ataque, en el cual el talento individual está por encima del colectivo y que además no se digna a defender. ¿Encontrará alguien soluciones para un equipo que debería estar entre los primero del Este?

Un caso parecido son los New York Knicks. Son muchos los que piden la cabeza de . Son muchos los que claman que el entrenador ha perdido al vestuario. Son muchos los que creen que de continuar en esta línea, Carmelo Anthony abandonará la Big Apple. Pero, ¿realmente los Knicks tienen tan buen equipo como muchos decían?

Sinceramente, los Knicks son Carmelo Anthony y cuatro más. Podríamos añadir ahora la presencia de o la sorpresa del rookie Tim Hardaway Jr. Pero ni aún así. El que fuera máximo anotador de la temporada pasada absorbe mucho juego, mucho balón, mucha posesión, pero es que ese equipo es un solar. No hay quién dirija, no quién acompañe en anotación a Carmelo y la rotación exterior no funciona como lo hiciera el pasado año.

Se echa en falta que rinda; se echa en falta el “temporadón” que tuvo y se echa en falta esos “huevos” sobre la pista. Podríamos pensar que faltan componentes que el pasado año sí estaban o podríamos pensar que la plantilla dio más de lo que realmente podía permitirse. Además, fichajes como Andrea Bargnani, Beno Udrih o las renovaciones de y Pablo Prigioni han resultado ineficientes.

Los Knicks son 25º en puntos anotados por partido (94.9); 29º en rebotes (39); 22 en asistencias (20,3) y 9º en puntos permitidos (98,8). No obstante, pese a lo que pueda parecer una buena defensa, es un tanto engañoso. El equipo de Nueva York ha recibido esta año soberanas palizas ante los Thunder en Navidad (94-123); el 8 de diciembre ante Boston (73-114) o la del 10 noviembre contra los Spurs (89-120).

Solución a corto plazo: despedir a Mike Woodson. Soluciones a largo plazo: renovar a Carmelo y esperar que Stoudemire, Chandler o Bargnani finalicen contrato. ¿Paciencia? Yo creo que si hay algo que se le ha acabado al seguidor de los Knicks es la paciencia.