Otra temporada surrealista para Anthony Bennett


Reiré el último, vino a decir Anthony Bennett, nº1 del Draft de 2013, carrera hundida en la NBA, sin progresos, hasta el punto que tuvo que marcharse a sus 24 años a Europa. Reiré el último porque todavía soy joven, decía Bennett en las horas previas a la final de la Euroliga. La misma que conquistaba el Fenerbahçe el pasado domingo. Con todo sentenciado, el que dicen ya es el peor número 1 de la historia del Draft, saltaba a la pista para vivir en directo el primer título de Euroliga para un club turco.

Al Viejo Continente llegaba el ala-pívot canadiense en enero de 2017, tras ser cortado por los Nets, última travesía de una hoja de servicios en la NBA cargada de fracasos. En mayo, el Fenerbahçe le cortaba y le dejaba sin sitio para la competición turca, sí para la Euroliga, que acaba de alzar, aunque su presencia ha sido testimonial en la Final Four y casi en toda la competición continental. Bennett ha disputado 10 partidos: 8 de Liga Regular, 1 de playoffs y el citado de la Final Four. En total, 12 puntos, 1,2 por duelo en 6 minutos de media. Su mejor actuación, sus 18 minutos ante el Baskonia, para 9 puntos, 3 rebotes, 1 robo, 1 tapón y 10 de valoración.

Bennett, en declaraciones recogidas por el periodista David Pick, aseguró que la última risa, la última palabra será la suya. Como si todos los que se mofaran de su discreta carrera fueran a comerse los comentarios en el futuro. “Acabo de cumplir 24 años, tengo mucho tiempo por delante”.

Un error que se veía venir

Bennett tiene algunos hitos para la historia. Es el primer canadiense en ser nº 1 del Draft de la NBA, pero también el primero en jugar en la D-League, a la que se degradó él mismo en diciembre de 2015. Elegido por los Cavaliers, duró un año en Ohio y su fracaso le terminó costando el cargo a Chris Grant y Mike Brown, responsables directos de su elección.

Tras la 2013/14 probó fortuna en los Wolves, donde hizo aguas también. Volver a casa en 2015 con los Raptors pudo ser una buena idea, pero no funcionó. Para remate, en diciembre de 2016 era cortado por los Nets, su cuarto equipo en otras tantas temporadas en la NBA, donde sólo ha completado dos de ellas, las iniciales.

Tras 151 partidos de la Temporada Regular, dejaba la NBA con 4,4 tantos y 3,1 rebotes. Paupérrimo. Y confirmación de un error de 2013, cuando si apenas ser testado y tras haberse perdido por su lesión de hombro los últimos partidos de la temporada con la UNLV, era elegido por los Cavaliers.

Bennett nunca fue feliz en la NBA, aunque parecía que en su última parada en los Nets, pérdida de peso y mayor agilidad incluidas, las cosas podían cambiar. Allí también tuvo algunas bajadas a la D-League, pero parecía que todo era para mejorar. Le terminaron cortando, como siempre.

https://www.youtube.com/watch?v=fuRLBGOlBSk

Aterrizó en Turquía para estrenar el año. Algún mate bueno, una Euroliga sin apenas presencia y cortado en el campeonato nacional. Pero en la foto de los campeones, domingo 21 de mayo en Estambul, Bennett  estaba feliz como el que más. Igual en el túnel de vestuarios. A pesar de otro curso decepcionante. “Vine aquí en enero y me recibieron con los brazos abiertos”, decía a las cámaras de televisión con su pequeña réplica de la Euroliga.

Ahora, cuando tener 24 años y su trayectoria es algo peligroso de cara a reengancharse a la NBA, cobran más sentido las declaraciones de sus cortos días en Brooklyn: “Simplemente necesito volver a ser el jugador que fui en la universidad. Allí jugaba con una sonrisa en mi cara. Era divertido, no tenía preocupaciones, corriendo de arriba a abajo. Hay un montón de cosas que puedo intentar volver a hacer”.


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