Paul George y el MVP: los números a favor y la narrativa en contra

El de esta temporada parece uno de los MVP más abiertos que se recuerda. Ya en los pronósticos iniciales se notaba una falta de consenso acerca de quién era el principal favorito, y el paso de las semanas ha hecho de todo menos solucionar el problema. No solo no se han ido cayendo candidatos, sino que cada poco tiempo hay un jugador al que hay que meter sí o sí en la conversación.

se ha convertido por méritos propios en el último invitado a este selecto grupo. El alero está liderando a los a su mejor temporada desde la salida de Durant, y lo está haciendo además jugando el mejor baloncesto de su carrera en prácticamente todos los sentidos. Su espectacular rendimiento en diciembre hace imposible demorar más esta cuestión, y obliga a analizar qué motivos respaldan su candidatura y cuáles pueden jugarle en contra.

Con ustedes: ‘prime’ George

Cuando, ataviado con la elástica de los Pacers, emergió como Jugador Más Mejorado en la temporada 2012-13 y protagonizó un memorable duelo contra LeBron James en las Finales de Conferencia no costaba intuir que se trababa de un jugador al que, llegado el momento, habría que incluir en este debate. Era joven, agresivo, y poseedor de una explosividad que le hacía determinante en los dos lados de la cancha, pero tuvo la desgracia de sufrir una terrible lesión en 2014 que dejó su carrera en stand by. No obstante, el Paul George que todos esperábamos ya está aquí. Y asusta.

En su segunda temporada en OKC, el alero ha llegado a la sublimación de su baloncesto, firmando la mejor temporada de su carrera en absolutamente todos los apartados estadísticos. Anota (26,2), rebotea (8,2), asiste (4,4), tapona (0,7) y roba (2,2) más que nunca, y ha logrado hitos como enlazar dos partidos con 40 o más puntos por primera vez desde su llegada a la NBA. Pese a que no tiene la explosividad de sus primeros años, nadie duda ya de que estamos viendo la mejor versión que nos ha ofrecido nunca.

George ha conseguido además algo que parecía imposible: ser el líder de los Thunder en la cancha. Es el hombre de referencia de los de Donovan tanto en defensa, donde son los mejores de la Liga, como en ataque, faceta en la que ha logrado ganar en importancia incluso a . El balance del equipo también le acompaña, ya que Oklahoma forma junto a Warriors y Nuggets el trío que parece llamado a pelear por ganar el Oeste. Si finalmente logra dirigir a los suyos hasta el primer puesto de la conferencia, será realmente difícil sacarlo de los primeros puestos de las votaciones.

(Casi) Sin precedentes

Por último, hay un dato que refuerza la magnitud de su temporada, y es que, de terminar el curso con las cifras que promedia actualmente, se convertiría en el segundo jugador de la historia en acabar una temporada con 26 o más puntos, 8 o más rebotes, 4 o más asistencias y 2 o más robos por partido. ¿Adivináis el otro? Efectivamente, Michael Jordan. Sin ser promedios que parezcan descabellados, el hecho de que nadie más haya logrado esta hazaña refleja lo complicado que resulta destacar tanto en todos los aspectos.

Esta comparación podría parecer un tanto prematura, pues aún no se ha llegado ni siquiera a la mitad de la temporada regular, pero la forma en la que Paul ha ido creciendo con el paso de los partidos invita a pensar que estos números pueden ser aún mejores. Si contamos solo el mes de diciembre, George está en 31,4 puntos, 9,2 rebotes, 4,6 asistencias y 2,2 robos. La cuestión es: ¿puede mantener este nivel?

Falta una narrativa clara

Sin embargo, para ganar un MVP no vale solo con méritos deportivos. Salvo en casos muy excepcionales, nunca hay un jugador con un rendimiento marcadamente superior al del resto de competidores, por lo que elegir al mejor entre la élite no resulta fácil. Es por esto por lo que muchas veces acaban siendo igual de importantes otros elementos: que se vaya hablando del jugador durante todo el año, que se dé el contexto adecuado para que el ganador sea él y no otro con un nivel similar, que se cree una especie de historia alrededor de su temporada… En resumen, conceptos que en Estados Unidos abarcan bajo el término de “la narrativa”.

Ejemplos de narrativa hay varios en los últimos MVP. Entre los más reconocibles, el de Westbrook sacando a flote a Oklahoma a base de triples-dobles tras la marcha de Durant, o el de Curry “reinventando” el baloncesto de la mano de Kerr en 2015. En ambos casos, James Harden se quedó a las puertas con un nivel de juego similar al de ambos, pero sin ese punto de mitificación que aporta la construcción de una narrativa a lo largo de toda una temporada.

En el caso de Paul George, esta narrativa no parece ni mucho menos tan definida. Pese a que baloncestísticamente está siendo el líder de OKC, todavía existe la percepción de que estos son los ‘Thunder de Westbrook’, y el hecho de que se le vea como un segundo espada más que como una referencia puede mermar sus opciones. Esta situación puede revertirse a base de buenas actuaciones, pero supone ya un hándicap que le obligar a demostrar un poco que el resto de candidatos.

En frente, George tiene a varios rivales cuya narrativa sí que está bastante definida, como y su magnífica reaparición en unos Raptors que comandan la Liga, o liderando unos Bucks reinventados que han sorprendido a toda la NBA. En el caso del griego esto está aún más marcado, pues partía ya como uno de los favoritos antes de arrancar el año y está superando las expectativas tanto a nivel individual como de récord de equipo. Y estas cosas, aunque pueda no parecerlo, acaban teniendo un peso considerable.

En cualquier caso, como el propio jugador dijo hace pocos días, el MVP no es algo que tenga entra ceja y ceja, sino un posible premio si logra el objetivo principal: guiar a su equipo a un gran número de victorias y a un buen puesto en la clasificación final. De momento, está cumpliendo con creces, y el hecho de que se pueda hablar de él como uno de los candidatos es muestra más que suficiente. Sea o no el ganador, que se mantenga en el debate hasta el final es algo que solo puede traer buenas noticias para los Thunder.

(Fotografía de portada: Ezra Shaw/Getty Images)


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