Por fin, Marc Gasol

11,9 puntos. Esos fue los que promedió en su año de novato en la NBA. Y ha sido su cifra más baja en anotación… hasta que fichó por la franquicia canadiense a mediados del curso pasado. Durante ese segmento (nueve campañas en Memphis), siempre, siempre firmó dobles dígitos ofensivos.

También es cierto que con su llegada a Canadá (apenas 25 partidos), sus minutos, en pos de mantenerlo en la mejor forma posible para los playoffs, dieron un bajón. Acostumbrado a media hora larga de juego, se quedaba de repente en 24,9 minutos, en los que cumplió con 9,1 puntos con unos porcentajes correctos para un pívot que cada vez se ha ido aventurando más lejos de la pintura (de hecho, en ese tiempo, desde el triple lo rompió: 44,2% en dos intentos por duelo disputado).

De (muy) menos a (algo) más

Pero este año la cosa está diferente. Y con diferente quiero decir mal.

De toda la plantilla que levantó el título y se engarzó el anillo, es al que más (por no decir al único) al que aún le dura la resaca. En ataque al menos, pues en labores defensivas, casi a sus 35 años, continúa siendo un ciclón para sus compañeros y un muro de tortura para el rival.

Pero a la hora de encarar y apuntar el hierro, en estos tres meses su acierto ha sido más el propio de un escolta nervioso con contrato sin garantizar, que el un center contrastado.

Mes (Nº Partidos)Tiros lanzadosTC%3%Puntos
Octubre5,831%38%5,6
Noviembre6,230,9%34,1%5,9
Diciembre7,640,2%40,7%9,3
Promedio6,536,2%36,9%6,8

Hasta el momento, su tino desde la franja de tres puntos es superior a la que maneja cuando lanza de dos.

Con esto podríamos dejarlo si quisiéramos, pues bastaría para entender el mensaje. La puntería de el español (jugador que en sus siete primeros años en la liga jamás bajó del 47% de acierto en tiros de campo), está pasando por un bache profundo.

Y más allá de intentar comprender si esto se trata de un simple traspiés en su juego (dentro y en los aledaños de la pintura), o si responde más a un declive natural fruto de la edad, también podríamos analizar, o al menos contemplar, si su rol en los , tan subsidiario en eso de sumar puntos, no lo mantiene frío y ajeno, a menudo, dificultándole el meterse de lleno en los partidos.

Rol: de líder a escudero

Marc, sin tocar los niveles de jerarquía de su hermano Pau, tuvo una etapa de consolidación ofensiva muy fuerte en sus años dorados en Memphis, siendo tan válido primera opción a la hora de desatascar posesiones, como Zach Randoph o Mike Conley.

14,2 tiros promedió en el curso 2017-18, y 15,7 el inmediatamente anterior… y como vemos en la tabla de arriba, ahora está en 6,5. Un marco demasiado voyeur para un jugador que si bien bebe enormemente de los intangigles, está acostumbrado a otra cosa. Su Usage, siempre por encima del 20% en sus seis últimos años en los Grizzlies, ahora es del 12,2… ¡del 12,2! Un paso atrás quizás excesivo… pero que como vemos parece estar revirtiéndose en lo que va de mes de diciembre.

Y ayer, en el encuentro ante los Brooklyn Nets (102-110), Marc tocó techo. 17 puntos y 15 rebotes; lo que en cursos pasados hubiese pasado totalmente inadvertido, por habitual, hoy lo contamos como la anotación más alta del pívot en lo que va de temporada. Aún no ha alcanzado la veintena de puntos en lo que va de otoño, siendo, hasta anoche, 14 su plusmarca firmada hace 11 días frente a Miami.

Un ‘5’ de múltiples fácetas

Pero el balón, por suerte o por caliente (la muñeca), parece que poco a poco está decidiendo volver a entrar. El 6/11 de anoche (con un 3/5 en triples… nada que decir de su longrange) es una buena marca para un ‘5’ que todos sabemos que jamás manejará un true shooting nivel DeAndre Jordan o Tyson Chander (superior al 60%), simplemente porque hace muchas más cosas y complejas que ellos en términos de ofensiva.

El midrange (ya sea en fadeaways [4/14] o pick and pops) es lo que está condenando a Marc en estas primeras semanas de Raptors post-Kawhi. Ha anotado solo 1 de los 17 tiros de esta clase que ha intentado. Mientras que en la pintura (fuera de la zona restringida, donde sí mantiene su efectividad) exhibe un pobre 12 de 33 (4/15 en ganchos).

Aliados: el tiempo y el vestuario

Afortunadamente, esta circunstancia destaca casi como el único ‘pero’ de un equipo que está funcionando como la seda (30 puntos ayer de Siakam, 25 de Powell, 17 de Lowry o el 12/12 de Serge Ibaka), muy por encima de las expectativas planteadas; o tal vez tratado con demasiada condescendencia, creyéndoles excesivamente dependientes de un sólo jugador (ahá, ahá, ahá!) para estar en la zona alta del Este.

Pero nos están demostrando (y callando) noche tras noche que no necesitan ningún canguro. Tan autosuficientes como una batería de litio fotovoltaica.

Y si terminan de recuperar a Marc (Nick Nurse sabe lo clave que es en ambos extremos de su esquema), los Raptors tienen el potencial de seguir sorprendiéndonos (más todavía) cuando el sol derrita la escarcha de los tejados de Toronto y abril rompa en flor, recordándonos que sí, que ya vuelven los playoffs.

(Fotografía de portada de Kathryn Riley/Getty Images)


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