No queda ni un rescoldo (al menos no en la estructura interna) del traspaso de Luka Doncic en Dallas. Este es el primer año real de la ‘Era Cooper Flagg’ en los Mavericks y ya podemos medir si este equipo está preparado para competir en el corto plazo.
Datos, resultados de la campaña anterior, un vistazo a su plantilla y a sus futuros agentes libres, los objetivos del curso, el jugador a seguir y un pronóstico para la franquicia.
Dallas Mavericks 2026-27

Así encaran la temporada
Los Mavericks iniciaron la pasada temporada con un grupo de jugadores heterogéneo de suelo y techo desconocido. Poco tardó Patrick Dumond en darse cuenta de que aquello era un despropósito, acelerando una descomposición a la que él mismo había dado pie en el momento que no se negó a la salida de Luka Doncic. El mandamás puso de patitas en la calle a Nico Harrison sin que pasase un mes de arrancar la competición, apenas un docena de encuentros jugados y los Mavericks ya hundidos al fondo del Oeste.
La limpia se terminó de llevar a cabo con la salida de Anthony Davis en febrero y el despido de Jason kidd como primera gran decisión de Masai Ujiri una vez nombrado presidente de operaciones.
En lo deportivo, el pasado curso sirvió para dejar varias cosas claras en Dallas.
- Que fue un equipo competitivo durante todo el año, teniendo el segundo net-rating ‘menos malo’ entre los equipos de «la otra liga» y dando guerra la mayoría de las noches.
- Que siguen gozando de piezas útiles en cualquier rotación NBA como pueden ser PJ Washington, Naji Marshall, Daniel Gafford o Max Christie.
- Que, efectivamente, Cooper Flagg es un milagro caído del cielo.

Objetivos abstractos
Aunque quepa la posibilidad de que los Mavericks sean un equipo bien parido y acaben peleando por cosas a final de temporada regular y quién sabe si en abril, no creo que Ujiri tenga en mente una cifra de victorias o un puesto en la clasificación. La apuesta por situar a Dusty May en el banquillo, sabiendo lo complicado que es sacar a un técnico con pedigrí del circuito NCAA (más después de ganar un título), apunta a que si los resultados llegan, no pillará a la franquicia a contrapié.
Las metas de la organización, sin embargo, pasan mucho más por seguir construyendo el futuro alrededor de Flagg de la mejor manera posible. Primero, asegurando el continuo desarrollo individual del de Maine y, en pararlelo, apostando por el núcleo que por edad debería acompañarle el resto de su carrera.
Dereck Lively II juega un papel fundamental en esta idea. En su temporada rookie, Lively fue uno de los principales argumentos del conjunto texano para plantarse en las finales de la NBA. El pívot es uno de esos jugadores que simplifican muchos procesos simplemente a través de su defensa del aro y de su amenaza vertical. Después, es más ducho que la media saliendo a defender a exteriores, tomando decisiones con balón y un gran bloqueador. Pero lo básico e irrenunciable de su perfil como elevador de cualquier proyecto está en su imposición física en ambas pinturas.
Desde entonces, no ha podido gozar de continuidad por reiterados problemas de lesiones (la última una fractura del pie por estrés que terminó su temporada en noviembre) que han dejado en el aire si su rendimiento era solo producto de jugar con dos generadores como Luka Doncic y Kyrie Irving. Parte de eso seguro que hay y recuperar las cifras de eficiencia en la zona sin dos jugadores que le hacían llegar tantas jugadas limpias es muy complicado. No hay razones, de todas formas, para pensar que no puede ser una parte importante de un equipo que va a competir primero desde la defensa y luego ya veremos en ataque. Si la salud le respeta, que no por juventud podemos despejar esa duda.
Max Christie, Santi Aldama, Zaccharie Risacher y Marcus Sasser encajan en la línea temporal de Flagg. No encajan tan fácilmente sobre la pista.
Otra siderurgia alerizada
Como ya vimos con los Utah Jazz y hemos visto con equipos como Orlando o Houston, rellenar un roster de grandes físicos parece un atajo a competir en una liga que está volviendo a poner la defensa en primer plano y en la que cada vez se estilan más acciones de alta exigencia atlética como las transiciones y las presiones a toda cancha. Dallas parece haber tomado ese camino desatendiendo un poco al aspecto creativo del juego. Más allá de Irving (más sobre él en un rato) y Flagg, la plantilla carece de perfiles que hayan demostrado poder aportar algo con el balón en las manos de forma consistente.
Naji Marshall y PJ Washington* son los secundarios más dotados en esas lides. Lo cual es preocupante. También parece que la súper versión de Christie cuando llegó a Dallas fue un espejismo. A no ser que Aldama y Risacher lleguen en plan ametralladora, los Mavericks van a ser uno de los equipos que menos triples lancen por partido. Lo que complica aún más la labor creativa para los más y menos dotados.
Tener ilusión en Sergio de Larrea (y aquí la tenemos) y Morez Johnson Jr. es obligatorio. Pero no se les puede exigir a ellos que sean quienes solucionen los problemas estructurales de la plantilla.
* Tiene pinta de que a los Mavericks no les importaría acomodar a Washington y Daniel Gafford por las rondas y assets adecuados.
Jugador a seguir: Kyrie Irving
Voy a aprovechar, como hago a menudo, el primero o primeros párrafos de este epígrafe para hablar de un jugador que no es el Jugador a Seguir™.
Obviamente, este proyecto se viste y calza por Cooper Flagg. De su talento como defensor generacional emana la idea de que esta conjunción de atletas y físicos sea una defensa verdaderamente de élite. Siendo un jugador que en etapa formativa no partía con el balón en las manos, Jason Kidd le utilizó de base y, a pesar de las dificultades del inicio, sobrevivió y fue imponiéndose a base de carácter, cabezazos contra la pared y aprovechando las pocas bocanadas que le daba jugar con un organizador más clásico al lado. Es decir, que no le vinieron bien dadas y, con todo, acabó teniendo una temporada muy buena de picos excepcionales (y poco eficiente como la de casi cualquier rookie).
Sin embargo, si hablamos de qué jugador va a determinar la competitividad y rumbo de esta plantilla a corto plazo, ese es Kyrie Irving. Primero, porque si vuelve bien, va a elevar mucho el suelo y el techo del equipo esta misma temporada. Siendo, además, el tipo de jugador que más necesitan Flagg y la plantilla.
Esto pondría a la franquicia y Masai Ujiri en una encrucijada. Kyrie quiere seguir en Dallas, ha encontrado allí su lugar en el mundo y no le importa tener que ser el líder del vestuario durante una reconstrucción. El propio Ujiri ha dicho que le encanta contar con Irving como jugador y figura. Pero, si recupera parte de su valor deportivo, hacer caja con su salida puede ser demasiado atractivo (siempre y cuando la oferta sea sustancial).
Por el contrario, si vuelve mal, su contrato y opción de jugador para el siguiente curso puede ser una piedra en estos primeros pasos de proyecto. Aun con un Irving mermado, los Mavericks deberían tener recursos suficientes para evitar estar en esos tres últimos puestos malditos por el nuevo sistema de lotería. Tampoco les recomiendo echar demasiadas suertes a una plantilla tan desequilibrada en ataque.
El pronóstico de nbamaniacs
Dificilísimo saber dónde situarles hasta no ser conscientes de qué versión de Kirye Irving veremos y cuánto avance hay en el juego de Cooper Flagg. Van a ser un equipo al que no haga gracia encontrarse en una noche de martes. De ahí a situarles en un escalafón entre la nada y los playoffs, se complica.
El mejor escenario debería ser aspirar a la postemporada a través del play-in. También era un escenario posible para los Spurs de Wembanyama el curso pasado y acabaron siendo finalistas de la NBA y el mejor equipo del mundo por tramos. Cuando un equipo cuenta con un talento diferencial en edad adolescente, nunca se puede ponderar con precisión cuál será su siguiente salto. Su suelo solo está claramente por encima del suelo de los Sacramento Kings. Especialmente si ponemos la salud en la balanza.
Equipo anterior: New Orleans Pelicans; Próximo equipo: Chicago Bulls
(Fotografía de portada de Jerome Miron-Imagn Images)





