¿Qué es eso de que los 76ers podrían deshacer la pareja Embiid-Simmons?


Hasta el momento, el concurso de los Philadelphia 76ers en la temporada 2019-20 puede tasarse como decepcionante. Como poco y siendo hasta benévolo. Ahora, el equipo que dirige Brett Brown se beneficia de corrientes favorables que le granjean tres victorias seguidas, pero el poso del curso entero (34-21 y quinto lugar de la Conferencia Este) es insuficiente. Demasiado mejorable.

El producto presentado no encaja con la superproducción anunciada en verano. Las llegadas de Al Horford y Josh Richardson, la renovación millonaria de Tobias Harris o rozar las finales de conferencia en junio auguraban un despliegue regular más intenso. Los 76ers rayan por debajo de su nivel, qué duda cabe; más aún de su cumbre. Han ofrecido picos de rendimiento como la victoria conseguida ante Milwaukee el día de Navidad o la última ante los Clippers. Quizá el nuevo escenario con Horford saliendo desde el banquillo aporte más concordia, estabilidad, a los flujos de juego. Sin embargo, Philadelphia es un signo de interrogación gigante esta temporada. Podrían llegar a las Finales o quedarse en las antípodas, hasta fuera de las semifinales del Este si su emparejamiento de primera ronda fuera Boston, Miami o Toronto. Capaces de lo mejor y de lo peor, ya se sabe que a perro flaco manan pulgas por doquier.

Peor año Embiid-Simmons

Como en cualquier equipo en el que no marchen las cosas a derechas, alrededor de los 76ers hasta se ha comenzado a cuestionar la infalibilidad de la pareja que forman Joel Embiid y Ben Simmons. Las dos piezas principales de la ecuación parecen más desconectadas que nunca este curso. Véase esa discordancia en que su net rating (diferencial de puntos de su equipo con ambos en pista) se encuentra en 1,3 tantos. Marca deplorable siendo que en las dos últimas temporadas el dato estuvo en 7,9 o 15,5. Hablamos de su peor obra juntos.

Y como chacales al olor de una presa perjudicada, los rumores no han olvidado el bache que comentamos.

“Hay mucha gente en la Liga que cree esto: son los últimos días de Embiid y Simmons juntos”, podía comentar el periodista Howard Beck (Bleacher Report) en el programa The Full 48.

O “una de las conversaciones que la gente está empezando a tener es si Philadelphia moverá a Embiid. Cuál sería el precio. A dónde podría ir. Yo no voy a entrar en ello pero digo que la gente está hablando sobre eso”, podía aportar Brian Windhorst (ESPN) en el Hoops Collective Podcast.

¿Traspasar a Embiid?

Ocurre casi siempre en la NBA. Cuando la temporada de un equipo llamado a más altas consideraciones encalla, los rumores de desintegración acuden como mosquitos en pleno julio.

No significa eso, ni mucho menos, que los 76ers estén pensando en deshacerse de Embiid. En desmontar el chiringuito. El mejor antídoto sería completar un tramo final de curso al nivel que toda la Liga espera de ellos. El periodista Kurt Helin (NBC Sports) aportaba de su propia cosecha que un posible escenario sería que si las piezas insisten en no encajar, el primer damnificado sería Brett Brown, entrenador jefe.

Si con el técnico fuera, cesado, tampoco se consiguiese deshacer el nudo, en dos o tres años los 76ers sí que podrían plantearse excomulgar a una de sus dos estrellas. Preferiblemente a Joel Embiid. Pero ahora mismo ese no parece un planteamiento probable ni próximo. Tanto Embiid como Simmons poseen contrato como mínimo para las próximas tres temporadas y el rumbo es tratar de crecer con ellos a bordo. Es más, con un par de retoques (ay, esa marcha de J.J. Redick) la plantilla diseñada por Elton Brand podría volver a coger altura y ser candidato letal a las Finales de la NBA.

O sea que la maquinaria de rumores ya especula con un divorcio, una separación de bienes anticipadas. Hasta se quiere apostar con el lugar a donde podría ir Embiid en caso de convertirse en proscrito. Pero todo eso es humo ahora mismo. La ruta más probable es que los 76ers no toquen a ninguna de sus dos brújulas al menos en los dos próximos años. Resultaría una necedad deshacer el equipo por el que estuvieron arrastrándose (para reunir las piezas) un lustro o más. No habrá movimientos, salvo giro mayúsculo; pero sí tienen que despertar.

(Fotografía de portada: Sarah Stier/Getty Images)


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