Pau Gasol: un último servicio lleno de dudas


Imaginen que un jugador de casi 41 años, tras dos temporadas sin competir y con una lesión que ha retirado a otros muchos semejantes, anuncia que vuelve a las pistas. ¿Dudarían de su rendimiento? La respuesta necesariamente debe ser afirmativa, se trate del nombre del que se trate. Y con Pau Gasol, que acaba de confirmar su llegada al FC Barcelona tras haber disputado su último partido profesional en marzo de 2019, esa máxima se tiene que aplicar.

Vaya por delante que la noticia del regreso a la actividad de Gasol, a la dinámica de un equipo profesional y de élite como lo es el Barcelona, una escuadra que ya ha ganado la Copa del Rey y que aspira a todo en los próximos meses, es algo que, en bruto, es positivo. Para todos, aficionados incluidos, quiero pensar. Al menos al que escribe esto, le entusiasma. Primero, porque si todo jugador se merece decidir cómo terminar su vida deportiva, no son todos los que pueden hacerlo. Hay a muchos que les han retirado las lesiones, las faltas de ofertas, la edad, la vida. Gasol, quien en julio cumplirá 41 años, ha querido darse un último baile, manida expresión, para acabar su trayecto en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio. Serían, o serán, sus quintos Juegos. Lo merece. Con España suma las platas de Pekín 2008 y de Londres 2012 y el bronce de Río de Janeiro 2016. 

Representante él de la mejor generación de siempre del baloncesto español, líder de los Juniors de Oro, el mejor jugador de la historia del baloncesto español tiene que irse jugando. La pregunta es: ¿a qué nivel?

Muchas incógnitas en una lesión muy complicada

El 10 de marzo de 2019, apenas aterrizado en los Bucks desde San Antonio, Pau Gasol firma 3 puntos y 3 rebotes en 15 minutos sobre la pista, precisamente ante los Spurs. Su llegada a Milwaukee obedece al interés de la entidad de Wisconsin por fortalecer la rotación con un veterano que aporte minutos de calidad a la rotación. Pau, 38 años largos entonces, ha tenido un curso 2018/19 complicado en los Spurs, con problemas físicos que han limitado muchísimo su presencia en la pista. Cuando ha estado meridianamente sano, Greg Popovich le ha reducido rol y termina por salir de Texas rumbo a los Bucks. Allí firma el 3 de marzo un acuerdo por lo que resta de temporada. Y ese 10 de marzo, nadie lo podía saber, aunque con el devenir de los meses lo empezamos a entender, jugaba su último partido en la NBA.

La fractura por estrés en el hueso navicular del pie izquierdo seguía ahí. No es una lesión sencilla y como apuntan algunos expertos, en muchas ocasiones su problema es el difícil diagnóstico. Y cuando se tiene, puede que sea demasiado tarde y haya mucho desgaste hecho. Algunas estrellas NBA, como Michael Jordan, Magic Johnson, Kevin Mchale o Yao Ming, al que retiró está lesión, la han sufrido. Incluso el hermano de Pau, Marc Gasol, pasó por ello.

“Pau Gasol padece un fractura del escafoides tarsiano de su pie izquierdo. Navicular es el nombre que usan los americanos para definir el hueso escafoides que está formado por una serie de pequeños huesos que forman una especie de arcos. El punto más alto de este arco es el escafoides que soporta la presión del pie o tiene una sobrecarga especial”, explicaba para Cope en octubre de 2020  Vicente de la Varga, director de CAMDE (Centro Avanzado de Medicina Deportiva). Una lesión en un hueso tan esencial complica mucho la vida deportiva.

Gasol empezó su calvario en noviembre de 2018, todavía en San Antonio. Lo que eran unas molestias en el pie izquierdo que le hicieron parar, se reactivaron con la vuelta a la actividad. Para cuando llegó a Milwaukee, la lesión ya había hecho el resto.

Desde mayo de 2019, cuando decidió operarse y dar por despedida no sólo la temporada sino su presencia en el Mundial de China, Gasol se ha visto inmerso en una casi eterna recuperación que le ha mantenido fuera de combate. Intentó su regreso en ese mismo 2019 al firmar por una campaña con los Blazers. Sin embargo, a los pocos meses ambas partes dividieron caminos. Pau no estaba listo y se iba a perder por primera vez una temporada completa.

¿Cuándo estará listo? El fichaje por el Barcelona, una cuestión de timing

No es una pregunta al aire, pues el propio protagonista de todo esto aseguró el mismo sábado 20 de febrero que no estaba todavía preparado. Lo hizo en un comunicado, para enfriar un poco la noticia de su llegada al Barcelona, puesto que era él quien la quería anunciar.

Entre finales del infausto 2020 e inicios de 2021, cuando Pau empezó a compartir vídeos de su progresión,  aseguraba que le faltaban algunas semanas o meses para estar en el escenario de ponerse a competir. Algo que confirmó en la citada publicación del sábado 20 de febrero. 

Lo que entra aquí es una cuestión de timing. El Barcelona necesitaba contratar a Gasol antes de que expirara el 24 de febrero si quería que disputase la Euroliga. El máximo torneo continental, uno de los pocos títulos que le faltan a Pau, fijaba esa fecha como tope para inscribir a jugadores que no hayan disputado la Euroliga este curso con otro plantel. Esto es, el caso de Gasol.

El interior viajará en las próximas jornadas de vuelta a casa para seguir afinando su puesta a tono y para empezar a familiarizarse con el entorno, el equipo, Sarunas Jasikevicius. No es un proceso conjunto que se pueda hacer de la noche a la mañana, pero el Barcelona, si quiere que Pau juegue en la Euroliga en marzo, en abril, debía anunciarlo ya. El regreso a las pistas de Pau no es tan inminente. Llevará días.

Las dudas que existen

Para entender el fichaje de Pau y lo que puede aportar al Barcelona — lo que pueda dar a la Selección se verá llegado el caso — hay que analizarlo desde el prisma que contábamos al inicio, que no es otro que el de un jugador de casi 40 años largos y dos temporadas sin competir.

El Gasol de 2010 vive en el recuerdo, pero ha pasado una década larga, una lesión terrible que casi le retira. Cualquier parecido a aquello será muy puntual, fogonazos. Quizá sirva.

El dinero no va a ser problema para alguien que sólo en contratos en la NBA ha ganado 221 millones de dólares brutos. En el Barcelona, donde cobrará el mínimo salarial para un jugador de más de 26 años que marca el convenio entre la ABP y la ACB (68.000 euros antes de impuestos, prorrateados porque no firma por el curso entero) los dolores de cabeza no vendrán por cuadrar su nómina, sino por aspectos meramente deportivos. Hay que encajar correctamente a Pau en un tren muy engrasado. Hablamos de un equipo que va lanzado, que por fin puede mirar por encima del hombro al Madrid de Laso —le ha costado — y que ya antes de la llegada de Pau aspiraba a todo. 

Así, decir que el fichaje de Pau es la sentencia para el resto de rivales, que pone la guinda a un proyecto demoledor, es demasiado atrevido. Primero, porque ya sin Pau, lo que ha construido Sarunas Jasikevicius le hace favorito a todo. Segundo, porque hay que ver tanto el nivel de Gasol, cómo responda su pie a la competición, los minutos de calidad que puedan darle, como el encaje en los sistemas. El Barcelona va a velocidad de crucero y Pau entrará en una dinámica donde el ritmo de competición y los esquemas ofensivos y defensivos están muy rodados. Y él llega sin nada de eso.

La inteligencia, el conocimiento del juego y el talento no es algo que haya perdido Gasol. Sí el físico, como es lógico con el paso de los años y más si llevas en la mochila una lesión así. 

Dentro de una rotación que oscilaría entre 10-15 minutos por choque, en lo ofensivo Pau y su muñeca pueden seguir rindiendo cerca del aro y también en el juego al poste bajo, sus principales virtudes que no deberían verse muy minadas por todo lo comentado. Atrás, Gasol puede convertirse en un buen protector del aro desde sus 2,13 metros, centímetros que no abundan en el la ACB ni en la Euroliga. Otra cuestión será si Saras decide acoplarle a los frecuentes cambios defensivos que trabaja, que le podrían hacer salir fuera, una realidad que en algunos momentos de sus últimos pasos en la NBA vimos que le costaba.

Gasol vuelve a casa, a su casa, la que dejó en 2001 para triunfar en la NBA, ganar premios individuales, millones de dólares, dos anillos y jugar casi 1.500 partidos entre Liga Regular y playoffs. Pau, 20 años después, es un curtido veterano que aspira a dar un último servicio. Al Barcelona, a España y a él mismo. Que salga bien, porque lo merece. Y porque él merece más que nadie echar el cierre a su manera.

(Fotografía de Harry How/Getty Images)


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