Serge Ibaka: un ‘Factor X’ de menos a más

En toda serie a siete partidos hay tiempo para que diversos jugadores vayan ganando o perdiendo protagonismo con el paso de los choques, especialmente en aquellas tan cambiantes como la que ha enfrentado a y . Los distintos ajustes y modificaciones hacen que determinados hombres vayan encontrando su sitio con el paso de los encuentros, y ese ha sido el caso de , quien, tras un inicio muy pobre, ha terminado siendo imprescindible en el triunfo de Toronto. A continuación, repasaremos su evolución a lo largo de la eliminatoria hasta llegar a su magnífico Game 7.

Destrozado por Embiid

Pese a que ha actuado gran parte de su carrera como ala-pívot, la llegada de Nurse al banquillo convirtió al hispano-congoleño en center con efecto casi inmediato. El técnico dejó claras sus intenciones de jugar con un solo pívot y dar el puesto de 4 a Siakam, y el rendimiento de Ibaka a lo largo del curso fue bastante positivo, por lo que no parecía haber motivos para cambiar este sistema con la llegada de los playoffs. No obstante, no tardó en hacer que el plan se tambalease.

Serge arrancó la serie como suplente de , quien, como hizo en primera ronda contra Vucevic, realizó un trabajo espléndido en la marca del pívot camerunés. Brett Brown, consciente de ello, modificó la rotación para que Joel y el catalán coincidiesen en pista el menor tiempo posible, lo que emparejó al All-Star de los Sixers con Ibaka mucho más de lo que este podía permitirse con un resultado fatídico para los Raptors.

En los tres primeros partidos, en los que el ex de los Thunder tuvo que lidiar muchos minutos con Embiid, su net rating (diferencia de puntos a favor y en contra por cada 100 posesiones) fue de -17,1, es decir, un rendimiento prácticamente insostenible. Ibaka era incapaz de anotar en la pintura, su acierto exterior brilló por su ausencia, y, en general, su presencia en pista restó más de lo que sumó. Nurse no le dio jamás más de 20 minutos, pues se le veía sobrepasado en prácticamente todas las facetas. Algo tenía que cambiar.

Convivencia con Marc

Llegó entonces el cuarto partido, y con él el ajuste con el que los Raptors empezarían a dar la vuelta a la tortilla. Nurse, algo lento de reacción en este aspecto, decidió por fin hacer coincidir los descansos de Marc con los de Embiid, liberando a Serge de una tarea con la que no podía lidiar y permitiéndole empezar a entrar en la eliminatoria. Sin embargo, esto no fue todo, pues el técnico optó también por volver a usar al congoleño como ala-pívot y hacerle compartir muchos minutos en pista con Gasol.

De esta forma, Ibaka no solo quedó liberado en gran parte de la marca de Embiid, sino que pudo moverse más por el perímetro y la media distancia e ir poco a poco encontrando su juego. Sus minutos comenzaron por fin a ser más productivos, y de hecho su net rating, nefasto en los tres primeros encuentros, cambió completamente y pasó a ser de +9,2, mejoría que también experimentaron sus números. Si había terminado los tres primeros encuentros promediando 4,3 puntos con un 30% de acierto, en los tres siguientes creció hasta los 10,3 tantos con una efectividad del 44,9%.

Hombre clave del ‘Game 7’

Con todo, su mejor versión aún estaba por llegar, y no pudo elegir mejor momento que el definitivo séptimo partido. Si bien fue Kawhi Leonard quien llevó prácticamente todo el peso del equipo y quien acaparó todos los focos (merecidamente) gracias a su 41 puntos y su histórico game-winner, Ibaka fue sin duda su mejor escudero en el partido más importante de la temporada.

Serge se reencontró con su tiro de tres, desaparecido en toda la eliminatoria, para convertir tres de sus cinco intentos desde el triple; cargó con energía el rebote para regalar hasta cuatro segundas opciones a los suyos, y desplegó su mejor versión defensiva durante sus casi 30 minutos en pista. En total, se fue hasta los 17 puntos (más que todo el banquillo de los 76ers) y 8 rebotes, y su presencia sobre el parqué se saldó con un +22 para Toronto, dato más que revelador de su importancia en el juego. Fue, por fin, el Ibaka que los Raptors necesitaban en el momento en el que más necesitaban que lo fuese.

(Fotografía de portada: Vaugh Ridley/Getty Images)


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