Serie ‘Mejores quintetos de cada década’: el show de los 80

Continuamos las series de contenido especial que venimos desmenuzando estos días. En esta ocasión, os presentamos una en la que emitiremos nuestra opinión acerca de los quintetos ideales de cada década.

Abrimos este melón tan complicado en los años 80, teniendo en cuenta datos y récords desde la temporada 1979-80 hasta la 1989-90.

El modo de valorar a los mejores consistirá en designar los dos mejores quintetos de toda la década. La tasación concluirá con menciones a jugadores que bien podían haber entrado pero quedaron fuera. ¡Allá vamos!

Primer quinteto

Poco que discutir aquí. El base más influyente de la década y probablemente de la historia. Cinco anillos, tres MVP, tres MVP de las Finales y hasta ocho presencias en el mejor quinteto de la temporada (llegó a nueve seguidas).

Magic Johnson resultó el gran dominador de la década junto a . Por expectación, títulos (individuales y colectivos) y reinado. Fue su época. Nadie podría sacarle de aquí porque estaría terriblemente equivocado.

Su década sideral fueron los 90; la de los seis títulos. Sin embargo un MVP, cuatro figuraciones en el mejor quinteto del curso, un premio a mejor defensor y actuaciones antológicas le convirtieron en el mejor escolta. Michael Jordan resulta, junto a LeBron James y Kareem Abdul Jabbar, el único jugador que puede gozar de plaza fija en este tipo de subastas durante más de una década.

Baste mencionar el dato de que en su tercera temporada (1986-87), MJ promedió 37,1 puntos, líder de toda la temporada. No gana anillos todavía pero sí explotaba su metralla por todas partes.

En los 80 Jordan se estrelló una y otra vez contra el muro de los guerrilleros Detroit Pistons. Sin embargo, su grandeza individual ya alcanzó cimas históricas. Sin ir más lejos, de 1986 (llegó a la Liga en el 84) es la célebre cita de Larry Bird de que “Dios se ha disfrazado de jugador de baloncesto”. El pájaro pronunció esas palabras después de que MJ dejara 63 puntos en el Boston Garden. Voló en los 90, pero antes empezó a aprender a ser el mejor.

Larry Bird

Junto a Magic, Larry Bird resultó el otro gran dominador de los años 80. No cabe discusión.

Tres MVP seguidos, cinco apariciones en las Finales (tres títulos y dos MVP de las Finales) y hasta nueve veces sin detención en el mejor quinteto de la temporada (de 1980 a 1988). Salvajes las cuentas de Bird.

Además, sus promedios de la década fueron 25,0 puntos, 10,2 rebotes y 6,1 asistencias. Para tomar conciencia de semejante atalaya estadística, nadie en su carrera total presenta un 25-10-6.

Los 80 le pertenecieron a él, a uno de los jugadores, además de un tiro de matrícula de honor, que acreditaba una lectura y capacidad de pase a la altura de poquísimos jugadores en toda la historia. Larry Bird no solo fue tiros imposibles, su imaginación tampoco conocía límites.

El recuerdo popular no tiende a considerarle uno de los grandes dominadores; pero sin duda lo fue. Su candidatura adjunta dos MVP seguidos, dos Finales (dos equipos diferentes, Philadelphia y Houston), un anillo y un MVP de las Finales. Su contador de presencias en el mejor quinteto quedó en tres. Junto a Kareem, el gran hombre interior de la década además podía actuar en cualquier de las dos posiciones interiores. Resultó uno de los reyes en una época donde mandaban los centímetros.

Durante los 80, Malone promedió 24,5 puntos y 13,2 rebotes. Nadie rebañó más capturas que él en las proximidades del aro. Y solo Alex English anotó más puntos.

Probablemente, el pívot más exitoso de todos los tiempos, que no es poco decir: máximo anotador histórico, además de jugador que más minutos disputó o tercer reboteador de siempre tras sus predecesores, Wilt Chamberlain y Bills Russell.

Su cosecha en los 80 (también fue ídolo en los 70) dejó ocho Finales disputadas (!!), cinco títulos, un MVP de la ronda decisiva y cuatro presencias en el mejor quinteto.

Dominador en los 70 y en los 80.

Segundo quinteto

El segundo base más destacado de la década después de Magic Johnson. Isiah fue el segundo máximo asistente y cuarto ladrón de la década. Sus marrulleros Pistons llegaron a tres Finales y consiguiendo dos títulos. Fueron el único conjunto capaz de tumbar a unos Chicago Bulls con Jordan ya MVP —exceptuando el asterisco de la temporada 1995—.

Isiah no recogió ningún trofeo de mejor jugador de la temporada pero sí figuró en tres ocasiones en el mejor quinteto. Su gran fortaleza no residía en su propia individualidad, sino en el buque insalvable que formaba junto a sus compañeros del Palace de Auburn Hills.

Anotador compulsivo, imparable (dos veces por encima de 32 de promedio). Gervin dejó hasta cuatro coronas de máximo anotador, dos en los años 70 y otras tantas los 80.

Acredita también cinco nominaciones totales en el mejor equipo de la campaña, dos de las cuales llegaron en la década anterior. Un talento desbocado que inició la ampliación de capital deportivo en San Antonio que después finiquitarían David Robinson, Tim Duncan y compañía.

Un Dr. que encontró su ocaso en plenos 80 pero que antes pudo levantar su ansiado anillo de la NBA y disputar tres Finales. Era el gran abanderado de los Philadelphia 76ers que empujaron por el Este a comienzos de la década.

Mucho mérito tenían aquellos Sixers pues de 1980 a 1983 se colocaron la corona del Este en tres ocasiones, despachando a los luego dominadores Boston Celtics.

Julius Erving promedió 24,6 puntos, 8,0 rebotes, 4,4 asistencias, 2,1 robos en la campaña que logró el MVP (1980-81). En toda la década, su acierto en el tiro (ay, esos mates) resultó del 51,1 por ciento.

A los mencionados y dominantes Celtics pertenecía Kevin McHale, el ala-pívot fetiche del equipo que lideraba Larry Bird. Llegó a figurar una vez en el mejor quinteto del curso.

Técnica y elegancia dentro de un jugador de lo más preciso (dos temporadas líder en porcentaje de tiros de campo). En toda su carrera, McHale dejó un 55,4 por ciento en tiros de campo. Toda una bestia actuando con esmoquin.

Como Jordan, el pívot de raíces nigerianas perteneció a la década siguiente y se perdió la mitad de los 80. Sin embargo en los 80 también más de una escabechina.

Olajuwon llegó a sus primeras Finales (perdidas ante Boston) en el año 1986 y también conseguiría colarse en el mejor quinteto en tres ocasiones entre el 87 y el 89. Sus promedios en la década fueron de 23,0 puntos, 12,1 rebotes y 3,1 tapones.

En los 80, Hakeem comenzó un legado que culminaría años más tarde (1994 y 1995) con los dos anillos conseguidos para sus Houston Rockets.

Otra muy buena opción para este lugar habría sido Robert Parish.

Menciones de honor

Otros jugadores que también destacaron sobremanera en la década de los 80 fueron Dominique Wilkins, Bernard King, Adrian Dantley, Alex English, Robert Parish, James Worthy, Charles Barkley, Karl Malone, Patrick Ewing, John Stockton, Sidney Moncrief o Dennis Johnson.

¿Qué pensáis, lectores, de esta clasificación de jugadores de los 80, le añadiríais algún cambio?

(Fotografía de portada: Mike Powell/Getty Images)


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