Team USA vs. Franquicias NBA

(AVISO A LOS LECTORES: temática extradeportiva. No por ello menos interesante ni falta de profundidad. Pero quizá más aburrida. Disculpas por avanzado).

Cuando el forward de Los Angeles , , cayó lesionado la semana pasada en el training camp que el Team USA desarrolló en Las Vegas y los primeros temores de rotura de menisco se confirmaron, alguien en Dallas seguramente no pudo evitar decir algo así como “os lo dije”, aunque solo fuera para sus adentros.

El presunto rencor del propietario de los Dallas , Mark Cuban, por supuesto, nada tiene que ver con el probre Griffin, cuya lesión hará que se pierda la cita olímpica. En cambio, su veneno apunta, directamente, a la NBA.

A principios de este 2012, Cuban catalogó de “la peor decisión que ha tomado la NBA” (sic) al hecho de que la Liga siguiera permitiendo a sus jugadores participar en los Juegos Olímpicos sin cargo alguno para la Asociación que preside David Stern. Y añadió: “si en el diccionario buscas la definición de ‘estúpido’, encontrarás una fotografia del Team USA de baloncesto jugando gratis en nombre de America, para que así el Comité Olímpico Norteamericano pueda ganar millones de dólares”. Y más: “tengo una idea. Me das algo que es tuyo, me lo das gratis, yo gano millones de dólares con ello, y después te lo devuelvo. ¿Aceptas?… Solo que nosotros (los propietarios) no podemos elegir si aceptamos o no”.

Ok, tomémonos un respiro.

El argumento de Mark Cuban, como propietario, es simple. Los jugadores de un franquicia son, esencialmente, sus activos. Activos a los que las franquicias les hacen ganarse la vida (y, virtualmente, las vidas de sus propietarios) para terminar jugando para, en este caso, Estados Unidos gratis. Negocio redondo para la USAB, con mucho por ganar y nada que perder en el camino. Y nunca pasa nada, pues si un jugador, por el motivo que sea, no puede participar en las Olímpiadas, habrá siempre otro de similar nivel que, en nombre de su país (y de su bolsillo, pues la “marca” de cada jugador se expande internacionalmente a ojos de todo el mundo), estará dispuesto a substituirle.

Pero, ¿quién substituye a Blake Griffin en la franquicia que le paga, Los Angeles Clippers? ¿A caso podrá Donald Sterling, propietario de los Clips, llamar a como sí ha hecho el Team USA para contar con sus servicios mientras Griffin esté de baja?

No son preguntas cómodas ni populares, admitámoslo. En Estados Unidos (y no solamente en Estados Unidos) llegan a ser consideradas anti-patrióticas y hasta ahí podríamos llegar. Sucede con la actual generación de jugadores de baloncesto en Estados Unidos que, la gran mayoría de ellos, han crecido con el Dream Team de 1992 como referente (las comparaciones que, reciente y sorprendentemente han salido desde el interior del vestuario del equipo de 2012, así lo demuestran). Y ello implica que representar a su selección nacional, enorgullecerla y tratar de emular en todo lo posible a sus ídolos de niñez se vé, más que cualquier otra cosa, como un deber.

Limita, como sucedía antes de 1992, la edad de los seleccionados para ir a unos Juegos a 23 años, y dejarás a siete de los doce actualmente elegidos sin esa oportunidad.

Pero resulta que son las franquicias las que pagan a sus jugadores para que sean los mejores del mundo en hacer lo que saben hacer. El propio Blake Griffin firmó, el día antes de lesionarse, una extensión con los Clippers a razón de cinco años y 95 millones de dólares. Así que cada vez que un jugador sale a representar a su país también pone en serio riesgo las inversiones de quien le paga. Y sin seguro alguno.

Salto mortal sin red. Y los propietarios de franquicias NBA no han hecho cientos de millones de dólares de patrimonio en base a la ingenuidad. Lo hacen, todos, buscando ser los mejores, sea al coste que sea.

Sí, claro, las lesiones ocurren en el deporte profesional. Más en uno como éste, en el que las condiciones físicas pueden llegar a marcar tantas diferencias como las técnicas o las mentales. Los jugadores seguirán resbalándose en la cocina, cayendo mientras juegan con sus hijos en el patio de atrás o golpeando cristales de extintores tras una derrota. Pero si pueden ejercitar un juicio mejor en base a los intereses de sus “responsables”, ¿no deberían?

Conviene dejar escrito, también, que en 20 años de competición internacional de la USA Basketball con jugadores profesionales, ningún jugador ha sufrido nunca una lesión de gravedad. Pero, ¿qué sucede si la fotuna deja de acompañar? ¿Qué pasará si una gran estrella de la NBA y miembro del Team USA 2012 se lesiona de gravedad durante estos Juegos Olímpicos y se ve obligado a perderse toda la próxima temporada? ¿Y si esa posible futura lesión impacta en su hasta ahora impoluta carrera?. Solo porque no haya sucedido no significa que no vaya a suceder.

Puede que Mark Cuban exagere en su demanda de volver a alejar a los jugadores profesionales de la lista de seleccionados a representar a Estados Unidos en competiciones internacionales, pero, desde su óptica de propietario y dejando los patriotismos a un lado, ¿quién puede quitarle la razón en sus planteamientos?





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