Temporada NBA 22-23: ¿cómo fueron las predicciones?

Con la temporada a punto de empezar, es inevitable intentar anticipar qué será de cada equipo en los próximos meses. No obstante, en muchas ocasiones ni con análisis profundos y datos claros se puede llegar a predecir del todo cómo va a avanzar la competición, y como prueba de ello, no hay sino que mirar cómo salieron las predicciones que se hicieron el año pasado sobre el curso 2022-23. Tomando como referencia los pronósticos que Elio Martínez, director de nbamaniacs, realizó en los análisis previos de cada franquicia, echemos un vistazo al curso anterior y a cómo de precisas fueron las predicciones.

Brooklyn, el caos del Este

No encontramos grandísimos errores en la parte alta de ambas conferencias, algo que es relativamente habitual. Si en la zona media todo se vuelve más parejo y es más probable ver sorpresas tanto positivas como negativas, sí es frecuente que haya equipos muy claramente destinados para pelear por la primera posición de su conferencia o del siguiente draft, que por lo general no suelen alejarse mucho de esas posiciones. Cabe incidir, no obstante, en que hablaremos de los resultados de la temporada regular dado que los pronósticos se hicieron con respecto a esta, de modo que, por ejemplo, no tendremos en cuenta que Milwaukee cayó en primera ronda de playoffs, solo su primer puesto del Este tras los 82 partidos de la liga.

Porque ese primer puesto es uno de los aciertos de las previas, que en general intuyeron cómo evolucionaría la parte alta del Este. Bucks, Celtics y 76ers prometían estar peleando por la zona alta y cumplieron con dichas expectativas, mientras que los Cavaliers dieron también un esperado paso adelante con la incorporación de Donovan Mitchell. Los de Ohio llegaron a colarse incluso como cabezas de serie en las eliminatorias, superando así los pronóstico debido a que sí que hubo un equipo al que se esperaba en lo alto de la conferencia que no pudo estar ahí.

No obstante, es difícil culpar a nadie por no ver venir la caída de unos Nets que arrancaban aspirando a todo pero que se desmoronaron casi de la noche a la mañana. Steve Nash tardó siete partidos en ser cesado como entrenador, a los pocos días Kyrie Irving tuvo que ser apartado tras compartir una película de carácter antisemita, y cuando parecía que habían capeado con éxito el temporal de principio de curso el base pidió el traspaso y poco después llegó la salida de Durant. Así que no, Brooklyn no estuvo entre los mejores equipos del Este como decían las predicciones porque intentar predecir la vida de Irving se ha probado imposible.

Los neoyorquinos terminaron de esta manera por debajo incluso de sus vecinos, que superaron las expectativas al hacerse con una quinta posición. Era difícil saber qué esperar de los Knicks después del sorprendente 4º puesto de 2021 y el decepcionante 11º de 2022, pero los pronósticos apuntaban a una especie de punto medio que les dejara en puestos de play-in. Pero no, los de Thibodeau volvieron a la postemporada por todo lo alto dejando cortas la mayoría de predicciones.

Denver da el relevo a los Warriors

Algo menos precisas se revelaron las predicciones del Oeste, que esperaban volver a encontrar a los Golden State Warriors, vigentes campeones, en lo más alto. Los de San Francisco, sin embargo, ofrecieron una imagen mucho más irregular de lo esperado, y aunque lograron clasificarse directamente para los playoffs lo hicieron cediendo el primer lugar a unos Nuggets en los que no había tanta confianza.

Siendo justos, con el regreso de Jamal Murray y Michael Porter Jr. sí había fe en las capacidades de los de Colorado y su pronóstico les auguraba unas 51 victorias que no estuvieron muy lejos de la realidad (53), pero se las daba en un Oeste mucho más caro. Porque, según versa su previa, dicho récord no sería suficiente para tener ventaja de campo en primera ronda de playoffs. Y sin embargo, la tuvieron en todas las eliminatorias.

Más alejadas de la realidad estuvieron las predicciones sobre los Kings, que se alzaron a un tercer puesto que no entraba ni en sus sueños más ilusos. Los californianos arrancaban el año con el objetivo de acabar con su racha de 16 temporadas consecutivas sin playoffs o al menos de colarse en un play-in que permitiera poner un asterisco a la misma, pero acabaron convertidos en la gran revelación y colándose entre equipos como Phoenix, Grizzlies o Clippers a los que se esperaba de una manera u otra en la zona alta.

El efecto Wembanyama no afecta a todos

Que equipos como Rockets o Spurs iban a estar en la parte baja de la clasificación es algo que se podía ver venir fácilmente. La previa de San Antonio, que ha acabado siendo increíblemente precisa, literalmente dice «El jugador a seguir no es Keldon Johnson, el jugador a seguir es Victor Wembanyama», y de hecho se esperaba que, como así ha ocurrido, muchos equipos se dejasen ir con la esperanza de poder hacerse con un buen pick del draft. Pero curiosamente, no ocurrió exactamente con aquellos equipos con los que se intuía que ocurriría.

Indiana y Utah apuntaban a terminar el año en la zona baja, pero aunque ambos equipos terminaron fuera incluso de los puestos de play-in no fue ahí donde pasaron gran parte del curso. Los Pacers, hasta la lesión de Haliburton, llegaron a soñar incluso con la clasificación directa a playoffs, mientras que los Jazz aguantaron incluso más tiempo en la lucha por la postemporada pero, en un Oeste bastante más competido que el Este en este sentido, no fueron capaces de aguantar en el sprint final. Pero, para tratarse de dos equipos para los que se preveían pocas más de 20 victorias, 35 y 37 suponen un paso adelante más que notable.

De la misma manera, los Thunder consiguieron sorprender a propios y extraños con un noveno puesto mucho mejor de lo que las previas auguraban. Y es que, si bien había fe en este equipo, la lesión de Chet Holmgren en el mes de agosto hizo que todas las expectativas fueran puestas en cuarentena a la espera de que el número 2 del draft de 2022 pudiese hacer su debut. No obstante, resultó que Shai es aún mejor de lo que se pensaba y que el resto de plantilla no está tan verde, convirtiendo a OKC en una de las notas positivas del curso y haciendo que dichas expectativas regresen este año multiplicadas por 10.

Por el contrario, otros equipos de los que se esperaba más acabaron dejándose ir por diferentes razones. Los Pistons, que estaban ante la que debía ser su primera temporada mirando más hacia arriba que hacia abajo, perdieron a Cade Cunningham a las primeras de cambio y acabaron dándose un año de transición, mientras que los Hornets, rodeados de polémicas extradeportivas, también dejaron claro desde muy pronto que no iban a volver a ser el equipo de play-in que habían sido en 2022. Por su parte, los Blazers sí trataron de competir algo más, pero las señales de que era hora de dejar morir el proyecto acabaron guiándoles hacia una reconstrucción que culminó con el traspaso de Lillard durante el verano.

Desastre en Dallas

Hablar de fracaso durante la temporada 22-23 es hablar indiscutiblemente de los Dallas Mavericks, con quien por lo general las predicciones no eran súper optimistas pero desde luego no eran tan catastrofistas como para ver venir lo que terminó ocurriendo. Pese a venían de ser finalistas de conferencia, había un cierto consenso con respecto a que esa no estaban entre los dos mejores equipos del Oeste y que su lucha no debía ser colarse en lo más alto de la tabla, pero imaginarlos fuera de play-in resultaba imposible. Pero, como ejemplo viviente de la Ley de Murphy, los texanos firmaron un curso en el que todo fue peor que el peor pronóstico, hasta el punto de que prácticamente opacaron los decepcionantes resultados de otros proyectos a los que no se criticó tanto.

Por ejemplo, los Timberwolves venían de un verano en el que habían hecho una gran apuesta con el traspaso de Gobert, aunque lo cierto es que era una apuesta que ya dejaba dudas en su momento. Sin embargo, ni siquiera en un año en que el Oeste estaba abierto a sorpresas (ahí tenemos a Sacramento como prueba) los de Minnesota lograron dar el salto de calidad necesario, y volvieron a repetir puesto en play-in tras ganar incluso menos partidos que durante la 2021-22.

Fue también un año decepcionante para los Raptors, con respecto a los cuales Elio se definía como «muy optimista» pero que acabaron viendo cómo la temporada marcaba un antes y un después en la estructura de este proyecto. Mucho más atinada fue la predicción sobre los Pelicans, que aseguraba que, con Zion sano, habría «mimbres para alcanzar las 50 victorias». Y lo cierto es que, hasta el momento en que el ala-pívot puso fin a su temporada, llevaban el ritmo necesario para alcanzar dicha cifra, pero se desmoronaron una vez que perdieron a Williamson y acabaron con un cierto sabor de decepción.

El curioso caso de Lakers y Heat

Si bien durante todo el artículo se ha tenido en cuenta solo el rendimiento de la temporada regular, es difícil hacerlo con Lakers y Heat. La disonancia entre los resultados obtenidos en esta y los de playoffs es tan grande que sería incluso cómico hacer como que las eliminatorias no existieron y catalogar como decepción al vigente subcampeón de la NBA. Y es que, ¿mejoró Miami los pronósticos o los empeoró?

Podríamos considerar que ambas respuestas son correctas. Por un lado, tener que pasar por el play-in es algo que nadie esperaba para un equipo que, no olvidemos, había liderado la clasificación del Este el año anterior. Por otro, incluso si se matizaba que era una plantilla a la que había que respetar y que podía plantar cara a cualquiera a siete partidos, se les dejaba un tanto por debajo de equipos como Milwaukee o Boston. Así que si mezclamos esas dos ideas, llegamos a la conclusión de que los Heat sorprendieron tanto para bien como para mal. Así es la NBA. Where amazing happens.

De manera similar, los Lakers cumplieron las predicciones de la forma menos predecible posible, si es que eso tiene algún sentido. Los pronósticos los situaban en puestos de play-in, pero cuando se llegó a mitad de curso parecía evidente que la plantilla se quedaba aún más corta de lo esperado. Entonces Pelinka hizo su magia, sacó petróleo con las piezas que tenía, y los angelinos de repente se convirtieron en uno de los equipos más sólidos de su conferencia, terminando en efecto en posición de play-in pero, como quedó evidenciado en playoffs, siendo un equipo que daba para más que eso de febrero en adelante.

(Fotografía de portada: Justin Edmonds/Getty Images)


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