Thunder: el espejo de Kevin Durant

Parece que durante estas últimas semanas y están más unidos que nunca. Rivales en las Finales de 2012, compañeros de equipo en los Juegos Olímpicos de Londres y sesiones de offseason entrenando juntos. Sí, también los dos mejores jugadores de la NBA.

Y tras el verano más corto hasta la fecha en la carrera profesional de Durant, ahora KD tiene la oportunidad de hacer algo que James hizo justo hace un año: tratar de ganar el anillo la temporada siguiente a la pérdida de unas Finales, mientras sobrevive a continuas preguntas sobre si será capaz de conseguirlo.

Durant y sus compañeros de equipo se encontraron con la prensa el pasado lunes primero de octubre, empezando su personal proceso con algo así: ¿Cómo van a reaccionar los esta temporada tras ganar el primer partido de las pasadas Finales para acabar perdiendo los siguientes cuatro?

¿Presión? Bienvenidos a Oklahoma City.

Son los Thunder un equipo que no ha hecho otra cosa que mejorar desde que la franquicia fue recolocada de Seattle a OKC hace ya cinco años. Durant lo ha hecho también, pero ningún reto para ambos como el que se encuentran en esta temporada que está a punto de comenzar. Ser los campeones, nada menos.

“Ya hemos estado en unas Finales”, declaró Durant, “…y nos faltó poco. Fue duro. Y aunque nada nos garantiza poder volver, queremos volver. Estamos hambrientos, de hecho. Debemos ir día a día, partido a partido, sin embargo. Esta es la actitud que este grupo y yo mismo debemos tomar. El camino es largo”.

Cierto, el camino es hoy todavía muy largo, pero el sabor de ser los favoritos en las pasadas Finales tras eliminar a Dallas, Los Angeles y San Antonio para acabar perdiendo consecutivamente los cuatro últimos partidos del año es demasiado amargo. Para además, pocos días después, encima, tenerte que encontrar con el propio LeBron James en el mismo vestuario jugando para el mismo equipo. O incluso para, también, tener que leer últimamente que con Nash y Howard los ya son mejores que el equipo que tu representas.

Mucho que digerir para Kevin Durant en los últimos tres meses. Más preguntas a contestar, también.

Y no había ya precisamente pocas, con la todavía pendiente renovación de un pilar como encima de la mesa fuera de las canchas, o la manera cómo hacer para que el propio Durant siga mejorando su juego dentro de ellas.

“Cada posesión es importante de todas las maneras”, prosiguió Durant a este último respecto. “Necesitamos lo máximo de todos y cada uno de los miembros del equipo. Es algo que va a ir más allá de tener que anotar más puntos, coger más rebotes y repartir más asistencias. Es más que simples estadísticas, se trata de luchar por cada balón”.

Los Thunder no tienen que preocuparse por mejorar su integración, ni por tratar de conseguir que la química entre el juego de sus integrantes aparezca cuanto antes, como si sucede con los nuevos Lakers. Su máxima preocupación, el lugar donde debe ir toda su atención y voluntades de mejora debe ser el aspecto mental del juego. Cómo afrontar los partidos, cómo hacer de la derrota munición para la victoria. Cómo, en definitiva, conseguir lo que los consiguieron la temporada pasada.

Y de nuevo entrenar con LeBron James antes de iniciarse sus respectivos training camps parece un buen comienzo. Si el espejo de Oklahoma City este año tiene que ser conseguir lo que Miami hizo un año atrás, el espejo de Kevin Durant no puede ser otro que LeBron James. En cómo aprovechar su envergadura en el poste, claro, pero más aún en cómo responder a lo que todos exigen de ti, justo un año después de acumular una gran decepción.

No es la dificultad del reto más grande que el anhelo por conseguirlo, debería pensar Kevin Durant.





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