‘Vinsanity’: 40 años sin perder el vuelo ni el hambre


Vince Carter es una de esas agradables sorpresas que te da la vida. Muchos aficionados al baloncesto crecieron bajo la sombra de sus interminables vuelos —esos que en el año 2000 contribuyeron a uno de los mejores concursos de mates de la historia—, pero seguro que no tantos pudieron imaginar en aquellos días que ese chico de Florida amaría tanto a este deporte. Hoy ha cumplido 40 años. Hoy nos sigue regalando su clase y profesionalidad. Hoy le felicitamos con estas letras.

Porque más allá de saltarín es un superclase. Seleccionado en el Draft de 1998 por Golden State Warriors, equipo que inmediatamente le mandó a Toronto a cambio de Antawn Jamison, Carter nunca ha desistido, nunca ha dejado de dar todo lo que tenía dentro para llegar al presente siendo un jugador cuya participación es necesaria en uno de los mejores conjuntos de la liga. Con ese tesón, y repasando qué ha ocurrido con quienes le acompañaron aquel 24 de junio en Vancouver, tenemos que es uno de los únicos tres jugadores que siguen en activo. Los otros dos tampoco desmerecen: Dirk Nowitzki y Paul Pierce. Y un tercero, Tyronn Lue, ya entrena.

Por medio han pasado 20 largas temporadas. Comenzó poniendo en el mapa mundial a una franquicia casi recién aterrizada en la liga como era Toronto. Con ella vivió sus primeros éxitos. Tres apariciones consecutivas en los Playoffs y una histórica derrota en semifinales de conferencia (4-3) ante Allen Iverson y unos Sixers que acabarían en las Finales contra Lakers. Continuó como primer espada de los Nets, a los que guió a tres nuevas apariciones en la postemporada y vivió sus últimos momentos sabiéndose titular entre Orlando, Phoenix y Dallas.

Justo al dejar Texas, contando ya con 37 años, la palabra retirada empezó a revolotear a su alrededor pero nunca en su corazón. Ese seguía palpitando al ritmo de la canasta. Por ello. Anoche. Ante los Raptors. Cuando sus pies se despegaron del parqué para flotar, para volar y demostrar que la cancha es su vida, nos pusimos en pie para aplaudir una profesionalidad que no entiende de titulares o suplentes, de halagos o críticas… solo de baloncesto.

Son tres horas en el pabellón antes de que nadie llegue. Son ejercicios en el vestuario. Son tiros en la pista. Son baños de hielo. Son más horas cuando el público empieza a desfilar hacia sus hogares. Son pesas cuando sus compañeros ya están en la ducha. Son duchas cuando el silencio representa la victoria de un hombre sobre el tiempo.

“Uno se hace mayor y algo se pierde. No me malinterpretes, es realmente agotador. Pero se trata de mantener mi cuerpo y mi mente fuertes”, explica a The Vertical sobre todo lo que supone el poder seguir estando cada día sobre la cancha.

Porque ‘Vinsanity’ no quiere detener aquí su vuelo. Son 40 años sí, pero más son los que este joven formado en North Carolina quiere disfrutar en la mejor liga del mundo. “Aún estoy en pie. Todavía estoy compitiendo, jugando a este nivel y haciendo lo que debo para estar aquí. Aún tengo ese deseo de competir y estar aquí. No espero nada. Trabajo como si mi carrera ya hubiese terminado. Voy a demostrar que merezco jugar lo que estoy jugando, que merezco estar en esta liga. Así soy. Aún hambriento por la oportunidad de estar aquí”.

A por la 21

Y es que Carter no entiende de egos. Supo dar el paso atrás cuando su rol cambió. Supo adaptar sus cualidades a las nuevas necesidades. Supo utilizar su experiencia para alimentar a los jóvenes que le rodearon. Supo ganarse el cariño de un vestuario –el de Memphis Grizzlies– que el curso pasado le eligió como el mejor compañero. Son 40 años de vida y 20 de carrera, pero su mente aún no está lista para dejarlo.

“Me asusta. No puedo ponerme al otro lado de la valla. No puedo separarme de la NBA aún. Simplemente vamos a ir a por ello hasta que las puertas se cierren y no haya más oportunidades. Estoy en ese punto. Si la 21 está disponible, este viejo todavía anda cerca”.

Un hueco entre los mejores

Como empezamos diciendo, Carter vive sus últimas campañas en la liga por encima de aquel jugador cuyos muelles no entendían de muros infranqueables –pregúntenle a Frédéric Weis–. Alejándose de aquellos albores en los que la mayoría de su juego se basaba en vivir cerca del aro, Carter ha sabido subsistir a base de muñequita; tanto es así que de los 2,7 tiros que anota por noche, 1,5 llegan desde el triple con un más que honroso 34,9%. Es justo esta parcela del devenir de los partidos, la de lanzar más allá de la línea, una de las que le coloca entre los mejores de la historia.

Jugador Número de triples
Ray Allen2.973
Reggie Miller2.570
Jason Terry2.201
Paul Pierce2.137
Vince Carter1.996

Con pasión, nunca es tarde

El esfuerzo de este enorme jugador está ahí –en el trabajo diario por mantenerse en la élite–, y en sus estadísticas –esas que corresponden tal pundonor–. Hace tres años que llegó a Memphis. En aquel momento marcó los peores números de su carrera en todo. Sus puntos se hundían, apenas acertaba con sus tiros y su presencia parecía perder relevancia. ¿Qué hizo Carter? Levantarse y dar una nueva lección.

TemporadaMinutosPuntosRebotesAsistencias
2014-1516,55,821,2
2015-1616,86,62,40,9
2016-1723,98,23,31,7

Sus entradas a canasta no son las que le encumbraron como ‘Air Canada’. El peso del equipo no recae ya sobre sus hombros. La espectacularidad diaria ha dado paso a destellos. Una de las esquinas ha pasado a ser su hábitat natural. Todo eso es cierto. Pero más lo es que lo que hizo hace más de una década era ‘fácil’ –tenía las cualidades físicas y el talento para ello–. Lo duro llegó hace algunos años, cuando a todo deportista se le pone un muro por delante ante el que sólo los que aman, los apasionados, los que respiran desde el abrir de sus ojos baloncesto, son capaces de hacer. ‘Vinsanity’ aún vuela entre esos elegidos.


EXTRA NBAMANIACS

Nuestro trabajo en nbamaniacs es apoyado por lectores como tú. Conviértete en suscriptor para acceder a beneficios exclusivos: artículos especiales, newsletter, podcast, toda la web sin publicidad y una COMUNIDAD exclusiva en Discord para redactores y suscriptores.