El verano de Utah Jazz


La franquicia

Avanzar o morir. Tras varias años siendo un equipo serio pero sin aspiraciones a más, en Utah han decidido buscar un salto que les sitúe en una élite aún más selecta, y han confeccionado una plantilla de lo más interesante con un quinteto inicial plagado de talento. Hay motivos para la ilusión, pero también hay dudas razonables (¿volverá a costarles arrancar? ¿tendrá Donovan Mitchell nivel All-Star?) que invitan a la cautela. En Salt Lake City llevan años haciendo las cosas bien y este no ha sido la excepción, pero la competencia es tan voraz que incluso a base de trabajo cuesta encontrar frutos.

Movimientos

Los Jazz realizaron este verano dos fichajes llamados a dar un salto de calidad a la plantilla. El primero de ellos fue el de Mike Conley, que llegó a Salt Lake City a cambio de Grayson Allen, Jae Crowder, Kyle Korver y el pick del Draft en un movimiento agresivo pero que suponía la llegada de un base de primer nivel. La franquicia tenía claro que, con Rubio terminando contrato, esta era la posición en la que más podían mejorar, y optaron por apostar por un jugador de lo más completo aun a costa de varias piezas.

La segunda gran incorporación fue la de Bojan Bogdanovic, uno de los agentes libres más codiciados. El croata, que firmó por un 73×4 que resulta razonable en plena ola de sobrepagos, compensó en gran medida las salidas en la posición de alero, y está llamado a ser una de las armas ofensivas más importantes de un quinteto que, por nombres, asusta. No obstante, aún faltaba llenar el banquillo para terminar de ser un equipo a temer.

Para los jugadores de rotación, Utah supo encontrar varias gangas en el mercado. Las principales, Jeff Green y Ed Davis, dos veteranos de garantías que, a un precio casi mínimo (literalmente mínimo en el caso de Green) pueden ser hombres importantes a la hora de dar refresco a los titulares y aportar cosas desde el banco. Además, también por un contrato casi insignificante llegó Emmanuel Mudiay, una incorporación que se antoja como otro de los aciertos de una de las franquicias que más y mejor se ha movido.

Por último, los Jazz redondearon su plantilla con William Howard, Stanton Kidd, Williams-Goss y Miye Oni, piezas cuyo rol está aún en el aire pero que llegan a coste muy bajo y con ganas de hacerse un hueco en el roster.

Fichajes frustrados

Ha sido poco lo que ha trascendido en este sentido. Los Jazz fueron uno de los equipos entre los que despertó interés Kevin Love, pero los Cavaliers paralizaron las conversaciones antes de que los rumores comenzaran a cobrar fuerza y la cosa no pasó de ahí. Es un fichaje que podría tener sentido, pues los Jazz anda escasos de ala-pívots (aunque cuentan con varios aleros que podrían ocupar ese puesto, para algo estamos en la era del small-ball), pero el salario del de los Cavs echa para atrás.

Se habló también de un posible interés en D’Angelo Russell, aunque nunca hubo opciones reales de hacerse con él dado que el traspaso de Conley se completó antes de que arrancase la agencia libre, por lo que para cuando podían empezar a negociar con el ex de los Nets el puesto de base estaba ya cubierto.

Plantilla

Bases: Mike Conley, Dante Exum, Emmanuel Mudiay.

Escoltas: Donovan Mitchell, Miye Oni.

Aleros: Bojan Bogdanovic, Joe Ingles, Georges Niang, Jeff Green, Royce O’Neal, William Howard, Stanton Kidd.

Ala-pívots: Ed Davis, Nigel Williams-Goss.

Pívots: Rudy Gobert, Tony Bradley.

Directiva y cuerpo técnico

La 19/20 será la sexta temporada de Quin Snyder al frente de los Jazz, que son hasta ahora su único equipo como entrenador jefe en la NBA. El técnico ha ido poco a poco ganándose el respeto de la Liga y el de los aficionados, y son muchos los que reconocen su buen hacer y su importancia en el buen rumbo del equipo. De su mano, en Utah han logrado ir poco a poco de menos a más, por lo que hay motivos para confiar en él como hombre encargado de continuar con la ascensión en el duro Oeste.

En las oficinas, el pasado mes de mayo hubo una pequeña redistribución, aunque supuso más un cambio a nivel de puestos que a nivel de nombres. Dennis Lindsey, hasta entonces general manager, fue ascendido a vicepresidente de operaciones, y su anterior cargo fue a parar a manos de Justin Zanik, quien había sido su ayudante. El trabajo de Lindsey hasta ahora es difícilmente criticable, y desde su nueva posición, en la que tendrá un mayor liderazgo, tratará de mantener el buen rumbo del equipo bajo su mando.

Objetivos

Los buenos refuerzos invitan al optimismo, y ahora que el Oeste se abre más que nunca todo se perfila para que en Utah comiencen a ilusionarse. Sin embargo, conviene ser cauto, pues el año pasado a estas alturas se esperaba a unos Jazz temibles y el resultado, si bien no fue malo, nunca llegó a dichas cotas. Un objetivo razonable sería hacerse con uno de los cuatro primeros del Oeste puestos y ser cabeza de serie en primera ronda de playoffs, aunque hay muchos equipos que partirán con esa idea y no hay hueco para todos. No obstante, si en Salt Lake City quieren soñar con más, este año tienen licencia para ello.

(Fotografía de portada: Andy Lyons/Getty Images)


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