Andre Drummond trabaja para añadir el tiro de tres a su repertorio


No escapa a ningún aficionado el hecho de que tanto la NBA como el baloncesto en general tienden actualmente a un juego cada vez más basado en los lanzamientos de tres. Equipos como los Warriors o los Rockets han demostrado que esta es una fórmula capaz de conducir al éxito, por lo que cada vez son más los jugadores que optan por intentar mejorar sus tiros desde el perímetro. Esta situación no afecta solo a los hombres exteriores, pues la presencia de pívots tiradores es cada vez más habitual, y amenaza con dejar obsoleta la figura de los grandes dominadores de la pintura.

El último en sumarse a esta tendencia es Andre Drummond, como el mismo ha reconocido en unas declaraciones para Joseph Casciaro, de theScore, durante el minicamp de la selección estadounidenses a las órdenes de Gregg Popovich. “Estoy tirando 200 triples desde la esquina todos los días” comentó. “Repito los mismos tiros para sentirme cada vez más cómodo, y de momento está yendo muy bien”.

El center de los Pistons admitió además que si está practicando este tipo de lanzamientos es porque pretende incluirlos en su juego a corto: “No es algo que esté haciendo solo por diversión. Trabajo estos tiros para mejorarlos de cara a la próxima temporada, ya que son tiros que voy a empezar a asumir”.

¿Una evolución posible?

Estas declaraciones de Drummond han despertado cierto escepticismo acerca de su capacidad para aumentar de esta forma su rango de tiro. Aunque es cierto que jugadores como Brook Lopez o DeMarcus Cousins, de los que poco cabía esperar dicha progresión, han acabado añadiendo este recurso a su juego, el caso del pívot de los Pistons parece especialmente complejo.

Drummond es un jugador con limitaciones lejos del aro, y que durante toda su carrera ha adolecido de muchísimos problemas desde la media distancia y, especialmente, desde el tiro libre. En la pasada temporada, su progresión en esta última faceta fue asombrosa, pues logró elevar su acierto desde el 4,60 más de un 20% (de 38,6% a 60,5%), pero dicha mejoría parece más difícil de trasladar a los lanzamientos desde el perímetro.

Otro aspecto que genera dudas es el de su posicionamiento en la cancha. Si bien la presencia de un pívot abierto en la esquina abre una gran cantidad de espacio en la pintura que pueden castigar las penetraciones de los jugadores exteriores, en el caso particular de Drummond esta situación puede privarle de aprovechar su arma más poderosa: el rebote ofensivo.

Con más de 2.000 capturas en aro rival a lo largo de su carrera, el de los Pistons ha sido el máximo reboteador ofensivo en las cinco últimas temporadas, dominio que podría verse afectado si comienza a moverse lejos de la pintura. No obstante, si consigue incorporar un buen lanzamiento exterior a su mezcla de tamaño y capacidad atlética podemos estar hablando de uno de los jugadores más temibles del campeonato.


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