Byron Scott, sin rencor hacia los Lakers

me llamó a su despacho y me explicó que no iban a renovar mi contrato. Eso es básicamente cómo sucedió todo”.

Con estas palabras empezaba a explicar en el programa radiofónico Dan Patrick Show cómo su relación con los finalizó tras haber cuajado el peor registro en toda la historia de la franquicia angelina.

“No tengo ninguna mala voluntad hacia el equipo. Todavía quiero a los Lakers, les deseo lo mejor”, dijo el técnico.

Dos años complicados

Desde el primer momento en el que Scott firmó su contrato, él tenía en su cabeza que iba a pasar por un periodo complicado, marcado por una etapa de transición hacia otra mejor. El problema fue que no acabó llegando a esta segunda fase.

“Es lo que esperaba. Cuando acepté el trabajo y me senté con Mitch y Jim [Buss], ésa era toda la premisa de la conversación”, dijo Scott, refiriéndose a las entrevistas de trabajo que tuvo con los dirigentes angelinos. “Estos próximos dos o tres años van a ser muy difíciles. ¿Podré manejar la situación? Y me dije que yo era capaz de manejarlo. Voy a venir a trabajar todos los días con una sonrisa en mi cara y a ser muy positivo. Es mi naturaleza continuar trabajando”.

El desarrollo de los rookies

Scott era consciente de que los Lakers estaban juntando un núcleo joven de mucho valor, pero también tenía que lidiar con la última temporada de , algo que no hacía fácil gestionar el reparto de minutos y roles.

“Hay un montón de chicos jóvenes tratando de desarrollarse y entendiendo cómo jugar de la manera correcta”, añadió el entrenador. “Entonces tienes a Kobe, que estaba jugando su última temporada. Como he dicho, mi objetivo era asegurare de que KB terminase su temporada de la manera más saludable posible, para que pudiera jugar en ese último partido y tener un buen nivel”.

Su opinión sobre Russell

También han sido varios los choques que se produjeron entre Scott y D’Angelo Russell. La emergente estrella de los Lakers vio en muchos momentos limitados sus minutos, y era de dominio público que la relación entre ambos no era todo lo fluida que debía ser.

“Su ética de trabajo tiene que mejorar. Su comprensión del juego ha de mejorar”, comentó el técnico sobre el base. “Pero él ve la cancha extremadamente bien. Tiene algunas facultades que no se pueden enseñar. Sin embargo, es en las pequeñas partes del juego, los detalles, donde tiene que aprender. Si se pone a trabajar, creo que puede ser un gran jugador”.