Campazzo señala el ‘trash talking’ como lo más difícil de su adaptación


Tras muchos años en el baloncesto FIBA, Facundo Campazzo dio el salto a la NBA la temporada pasada. Nadie dudaba de sus cualidades para jugar en la competición estadounidense, pero ello no evitaba que existiese la clásica incógnita de si podría adaptarse. Otros grandes jugadores que habían triunfado en Europa llegaron a la NBA y, pese a su enorme talento, simplemente no encajaron. No es el caso del internacional argentino, que en una sola campaña con Denver ya se ha hecho con un sitio importante en la rotación de Mike Malone.

Ayudado por las lesiones sufridas por Jamal Murray y Monte Morris, Campazzo ha terminado jugando hasta 65 partidos para promediar 22 minutos por noche, tiempo que creció en playoffs hasta los 27 minutos. El ex jugador del Real Madrid ha caído de pie; sin embargo, no obvia un aspecto del juego que en un primer momento le causó cierto problema: el trash talking.

En una entrevista concedida al periodista argentino Julio Leiva de Filo News, Campazzo repasa sus primeros pasos en la NBA y deja claro que los comentarios vertidos por los jugadores durante los partidos es algo que nunca había vivido y que, por tanto, ha necesitado de mayor asimilación que otras cuestiones como la velocidad del juego.

“El trash talking es lo más difícil para mí. Se habla mucho, te aprietan. Es algo que no pasa mucho en el Mundial o en los Juegos Olímpicos, pero en la NBA es algo que ocurre todo el tiempo. Estás lanzando un triple desde la esquina al lado del banquillo rival y escuchas decir: ‘No la mete’ o ‘déjalo tirar, que falla’. Yo pensaba, ojalá que entre y lo festejo. Pero luego, si no entra, se te mete en la cabeza. Es increíble. Luego hay gente que mientras bota delante tuya te va diciendo: ‘No me puedes defender’. Y yo pienso: ‘¿Cómo lo hace? A la vez que piensa la jugada te habla, y luego la mete, que es lo peor'”, señala.

Campazzo está realmente satisfecho de haber llegado a la NBA, y es que hubo un momento que creía que ese tren ya había pasado. “Cuando firmé cinco años con el Madrid pensé: ‘Este es el contrato de mi vida, ya está, estoy en el mejor del mundo a nivel FIBA’. Pero meses después pasó. Hablé con mi familia y amigos y me dije que no me podía retirar y saber que no lo intenté. Y con todo ello, incluso después de haber firmado, se empezó a hablar de ello porque quería cumplir un sueño. Antes era solo una fantasía”, explica.

La locura de los traspasos

Una de las cuestiones que más impacto han causado en Campazzo es el cierre del mercado de traspasos. Aunque sabía cómo era, admite que vivirlo en persona es muy diferente. “La última semana de traspasos es una locura, algo de película. Una semana en la que te pueden traspasar y te da nervios. Sabía de qué iba pero es increíble lo loco que es. Terminamos de jugar en Orlando… –Lo del autobús es ya una locura, va directamente al avión y subes…–. La cosa es que se ve que traspasaron un par de jugadores, y el bajar del autobús les dijeron que no podíann subir porque los habían traspasado y ten´an que irse al nuevo equipo. Yo me quedé como… ‘¿No juegan más con nosotros?'”, expresa

(Fotografía de Christian Petersen/Getty Images)


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