Capela ve a sus Rockets listos para tumbar a los Warriors

De entre todos los nuevos y presumibles rivales que le han brotado a los Golden State , sólo Boston Celtics y Houston están dando la talla por el momento —con los Wolves a rebufo en el horizonte—. No obstante, y como se dice siempre, el mérito no reside sólo en liderar, sino en hacerlo además en el Oeste. Y ahí están los tejanos (22-4), por encima de los de La Bahía (22-6) y de los otros y sempiternos tejanos (19-9).

Mike D’Antoni no solo ha logrado avanzar de puntillas sobre la baja de , sino que se soltó en su ausencia al más desbocado galope. Y la vuelta del base, lejos de requerir un reacoplamiento, no ha hecho más que azuzar al potranco. No tienen rival. Literalmente. Once triunfos consecutivos.

Rodillo arriba, fiables atrás

Paul está rindiendo al nivel de sus mejores tiempos mientras que James Harden cabalga a incontrolable ritmo de MVP. Además de anotar, ambos asisten que da gusto verlos, y para beneficiarse de esto está por encima de los demás , quién está haciendo del pick&roll y los alley-oop una fuente infinita e indescifrable de puntos.

Los Rockets de la 2017/18 no ganan, aplastan. Son un rodillo que aventaja en +11 puntos a sus rivales por partido. Segundo conjunto de la Liga más anotador (113,4) —sólo por detrás de GSW, 113,9— y una efectividad del 56,6% en tiros de campo, únicamente superados también por la franquicia de Oakland.

Y ahora el dato realmente importante: una defensa que se arroga el mérito de ser la sexta mejor de la NBA, mientras el año pasado concluyó como la 18º.

Y con estos datos en la mano, los Rockets ya señalan a su rival. Son, hoy por hoy, el único equipo del país capaz de aguantarle el ritmo ofensivo al conjunto de Steve Kerr, y dar simultáneamente el Do de pecho en la zona de atrás. , ya advierte en Bleacher Report que esto apunta a convertirse en una lucha de poder a poder. “Va a ser muy difícil detenernos. Y va a ser muy difícil detenerles [a los Warriors]. Todo se reduce a quién va a practicar la mejor defensa, y quién va a asegurarse los rebotes para que el otro no tenga tantas posesiones”.

La fuente de la que emana esta ostensible mejora defensiva tiene nombre y apellido y no sorprende a nadie. Chris Paul posee una de las manos más rápidas del Oeste e intuición jedi a la hora de adivinar e interferir en líneas de pase. Su más reciente ex técnico, Doc Rivers, no escatima en elogios. “Cuando tienes a Paul y Harden en tu equipo, te vuelves muy bueno. Cuando tienes a Gordon, te vuelves aún más bueno”.

Stock de alley-oops

Durante la lesión de rodilla que no nos permitió disfrutar de Paul y de este amago de Big Three en los primeros compases de la temporada, los Rockets funcionaron igualmente como una máquina imparable y de debilidades casi imposibles de localizar. ¿Cuál había sido el cambio respecto al curso anterior sin contar aún con su gran fichaje?

La respuesta nos llega en la vertical bajo el hierro. Cuando desde BR le preguntaban a Clint Capela que quién era su base predilecto del que recibir lobs, el pívot ríe socarronamente; lo tiene, y no proviene de L.A. Clippers;  no llega de Lob City.

“He estado jugando con durante mucho tiempo, así que cada vez que le pongo la pantalla ya sé a donde me tengo que dirigir. CP3 es genial, pero me siento más cómodo con Harden hasta ahora”.

El Howard canterano

Capela se está convirtiendo en lo que un Dwight Howard lastrado debía ser y nunca fue. El socio aéreo perfecto de La Barba, ahora complementado por uno de los playmakers más sublimes del siglo XXI. Capela registra récords personales en casi todo su cuadro estadístico: puntos, rebotes, tapones, asistencias y un fenomenal 67,7% en tiros de campo.

Pero es su mejora desde la línea de personal lo que más marca la diferencia con su predecesor. De su cegador —en el peor de los sentidos— 18% de su año rookie a su, aún lejano de la élite pero respetable, 60,8% actual. “Durante dos meses en la pasada postemporada, estuve entrenando en mi juego, mis tiros libres y mi manejo de balón”, asegura el jugador.

Capela está suponiendo un dique en muchos de los aspectos donde abundaban las goteras no hace tantos meses. Los Rockets lideran la Liga en el rebote defensivo (el año pasado fueron los 21º), sección liderada por supuesto por el center suizo, con 7,8 capturas defensivas por partido.

Sin embargo, y a pesar de este chorro de datos positivos, Capela no es un fijo en la cancha. D’Antoni mantiene una rotación dinámica en la que también hay muchos minutos para el brasileño Nené, y quintetos pequeños con Ryan Anderson de referente. “Quiero jugar 32 [minutos]. Creo que para ser un jugador de élite en esta liga, debes jugar al menos 32 minutos por encuentro para estar en ese camino”. A día de hoy, Capela es el octavo jugador de la plantilla en minutos por partido, con 25,1.

Pero ni siquiera así encuentra rival en minutaje y presencia bajo los aros de Golden State, donde reina el small ball. Ni Pachulia, ni McGee, ni West ni ningún otro son imprescindibles ni gozan del impacto de Capela en los Rockets. Y hay mucha curiosidad y expectación sobre lo que puede deparar esta hipotética ventaja una vez arriben los playoffs.

La diferencia en la pintura

“Mientras mejor jueguen [Capela y Nené], cuanto más corran la pista, más fáciles serán nuestros tiros —asegura Eric Gordon—. Esta va a ser la siguiente etapa en nuestro equipo para acumular noches gloriosas. Cuando ellos están acertados, nos veo incapaces de perder un partido. Son capaces de cambiar el signo de un encuentro. Cuando ellos corren, cuando ellos aumentan el ritmo del juego, nuestros lanzadores logran tiros liberados desde el flanco más débil del rival”.

En resumen, un grupo de tiradores con cómplices en la pintura capaces de abastecerlos. Y a ello sumémosle a Harden y Paul, 9,4 y 9,7 asistencias de promedio respectivamente. Intimidante… puede que incluso para GSW.

“¿Os veis capaces de ganarles a los Warriors”, preguntan desde Bleacher Report. “Sí, espero ganarles. La ventaja de campo será un factor clave”.


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