Carmelo ve su estilo de juego como “un arte perdido”

La vida cambia, las costumbres cambian, el baloncesto cambia… Nada vive a salvo de sufrir el azote del tiempo, ese que nos ha llevado a evolucionar hacia la racionalidad –aunque a veces no lo parezca–, y ese mismo que acaba por convertir en extinto lo que otrora era hábito.

¿Pero qué ocurre con quienes deben convivir a ambos lados de la grieta? Esa es la situación que perturba a . El jugador de los , llegado a la NBA encumbrado por un papel que se vislumbraba cercano al de LeBron James, ha terminado por sentir que sus cualidades, las que le hicieron ser número 3 de uno de los mejores Draft de la historia, están en desuso.

“Veo a los chicos entrenar durante el verano y simplemente se dedican a tirar triples y realizar pick-and-rolls. Nadie trabaja en las cosas que yo trabajo. Es un arte perdido. Para ser honesto, creo que podría ser la única persona en la historia de la NBA a la que se critica por lo bueno que es en algo. Pero está bien, prefiero ser criticado por algo en lo que soy muy bueno”, explica a Tim Keown de ESPN con una sonrisa.

Melo se siente entre dos aguas, pero lo cierto es que ha ido adaptando su juego a lo que la NBA demandaba. En sus primeros años, aún con Denver , llegó a hacer 22,4 tiros por partido en la campaña 2006-07, siendo únicamente 2,4 de ellos desde la línea de tres puntos. Ya en los promedió 4,9 triples por noche, algo que se ha terminado por acentuar en Oklahoma City yéndose a los 6,1 lanzamientos de media desde el 7,25.

Él se ha adaptado cómo ha podido, pero la realidad, más allá de su rendimiento, es que lo que antes te hacía ser el mejor ahora es casi como desperdiciar un tiro. Michael Jordan, para muchos el más grande de todos los tiempos, anotó en 15 años de carrera 581 triples. Stephen Curry lleva 2103 en 8 temporadas. No se trata de compararlos, sino de ver que hoy día no se podría poner la etiqueta de number one a alguien sin un buen tiro exterior.

Donovan: cuestión de estilos

Mucho se ha hablado del entendimiento de Russell Westbrook, Paul George y Carmelo Anthony en pista. Bueno, más bien de como parecía que cada uno hacía un partido independiente. Y así era. Según señala , su primera decisión al contar con los tres fue dejarles hacer su baloncesto, pero poco tardó en entender que tenían criterios incompatibles.

“Creo que comenzar el año permitiéndoles trabajar en algunas cosas era el mejor camino a seguir. Quería ver cómo íbamos avanzando. Pero si todos eran ellos mismos no iba a funcionar. ‘Tú erers tú, sé tu…’. No. Simplemente no iba a funcionar. Russell es un gran jugador en transición. Paul es muy bueno cortando y moviéndose. Y a veces Carmelo quiere decir: ‘Reduzcamos la velocidad y trabajemos a media cancha’. No podemos correr, cortar, movernos y reducir la velocidad todo a la vez”, comenta explicando los problemas de tener jugadores tan buenos en contextos diferentes del juego.