Hace unos días, los Cavaliers se llevaron en Detroit un mazazo del que, con todo, pudieron extraer conclusiones positivas. Sin Harden y sin Mitchell, los de Atkinson se plantaron en el Little Caesars Arena y estuvieron a nada de sacar un triunfo, que habría sido suyo si Tyson no hubiera cometido el error de regalar tres tiros libres a falta de pocos segundos para el final. Pero pese a ello, se fueron con la sensación de que estaban para competirle al líder de la Conferencia Este.
Sensación que ha quedado más que confirmada con la victoria de esta madrugada por 113-109.
Todavía con Donovan Mitchell ausente, el cuadro de Ohio se ha llevado un valioso triunfo que refrenda que está yendo a más y que empieza a merecer el calificativo de aspirante. Con una lección de solidez, mandaron prácticamente de principio a fin, maniataron a los Pistons y supieron responder a cada intento de reacción visitante a pesar de no contar con su principal referencia en pista, sumando una de esas victorias que te confirman como un rival a temer. Uno que, cuando parecía hundido, ha dado con la tecla justo a tiempo.
El factor Cade
Las derrotas de los Pistons acostumbran a tener un factor en común, y tiene que ver con el rendimiento de Cade Cunningham. El base, en torno al que orbita todo el ataque de los suyos, es debido a ello el foco de todas las defensas, que no temen lanzar varios hombres sobre él buscando desgastarlo y provocarle errores a sabiendas de que forzarle una mala noche es el camino a la victoria. Y eso es precisamente lo que hicieron los Cavaliers esta noche.
Cade tuvo que enfrentarse a un reguero de defensores distintos, que parecían ir repartiéndose los turnos para ir mermándolo. Con Tyson, Ellis, Schröder e incluso algunas posesiones para Harden o Merrill, Cleveland probó con todo lo que tenía en su backcourt, siempre con la ayuda de los interiores que, pendientes de cualquier posible fuga en el sistema, estaban listos para saltar a la ayuda. Lo cual forzó en el base una de esas noches desacertadas de las que tanto le cuesta a Detroit reponerse.
Cunningham no pudo pasar de los 10 puntos en la que fue su anotación más baja de la temporada, pues se quedó en un pobre 4/16 en el tiro y ni siquiera fue capaz de ganarse demasiados viajes a la línea de personal. Pese a que arrancó el choque muy activo y sumando algunas canastas, con el paso de los minutos fue dejando incluso de buscar el aro, cometiendo incluso algunas pérdidas vitales en el clutch que acabaron costándole el triunfo a los visitantes.
Lo que no dejó de hacer Cade fue producir para el resto, aprovechando esta enorme atención en él para repartir un total de 14 asistencias. Pero esto fue lo que los Cavaliers estuvieron dispuestos a concederle, y en vista del resultado no puede decirse que se equivocaran.
Despertar final
Con todo, los locales estuvieron cerca de dejar escapar el choque en los compases finales, en los que casi por primera vez empezaron a notar la ausencia de Mitchell. Si bien la diferencia nunca llegó a parecer insalvable, cuando alcanzó los dobles dígitos al inicio del último cuarto sí empezó a dar la sensación de que la cosa estaba muy cuesta arriba para Detroit, pero fue entonces cuando, con un excelente trabajo defensivo, empezaron poco a poco a volver al encuentro.
Y ahí, Cleveland estuvo a punto de mostrar alguna costura. En cuatro minutos en los que no consiguió anotar ningún tiro de campo, los de Ohio vieron como la diferencia empezaba a mermar, y el triple de Mobley que rompió la sequía no parecía ser suficiente ante unos Pistons que iban a más. Tras un parcial de 5-15, el momentum parecía favorecer a los visitantes. Y entonces fue cuando los Cavaliers demostraron que las cosas han cambiado.
Primero fue Merrill con un triple fundamental cuando el balón quemaba, luego Schröder con una bandeja ante Tobias Harris, y finalmente James Harden con un floater que, tras haber dado algo de oxígeno al equipo con algunos tiros libres, supuso su primera canasta en juego del último cuarto. Acciones que, combinadas con las citadas pérdidas de Cunningham, terminaron de inclinar la balanza en favor de los locales.
Hubo por tanto una respuesta más coral que individual, lo cual fue la tónica a lo largo de la noche. Sin actuaciones estelares de ninguno de sus All-Stars, los Cavs respondieron como bloque, liderados en anotación por los 22 puntos de Jaylon Tyson pero con Mobley y Harden añadiendo 18 cada uno y encontrando su momento para aparecer en el clutch. Un territorio en el que, una vez que esté de vuelta de Mitchell, será un equipo todavía más peligroso.
(Fotografía de portada: David Richard-Imagn Images)





