Cuando Shaq y los Lakers tenían una señal para no pasársela a Kobe

Quién no recuerda la insistencia de de cara al hierro. Acertado la mayor parte de las noches, había otras en las que su repetición en los intentos a canasta llegaba a ser hiriente, desconsiderada; por más que fallaba, Kobe lo seguía intentando. Tenía una confianza en su tiro y en su juego a prueba de cualquier errata, y eso, en algunas ocasiones, jugaba en contra de las posibilidades de su equipo.

Esta tendencia era especialmente llamativa durante los primeros años de Kobe en la NBA, a la que llegó en 1996. Su autodeterminación era divina pese a compartir ecosistema con compañeros de la talla de Shaquille O’Neal u otros jugadores más experimentados que él mismo: Rick Fox, Nick Van Exel, Eddie Jones, Cedric Ceballos, Elden Campbell, Robert Horry, Byron Scott…

El caso es que a raíz de unos testimonios del exjugador (que fíjate tú la fuente) en el podcast de CBS Sports, Kanell and Bell, ha salido a la luz un código no conocido de aquellos para no pasar el balón a Kobe durante sus noches más individualistas. Bell había coincidido con Shaq en los Suns, cuando el pívot estaba ya de vueltas, y reveló la estrategia de O’Neal para ahuyentar los arrebatos egoístas del Kobe más joven en cancha.

Aquellos Lakers tenían un código oculto cuando no querían que la pelota pasase por Kobe dado que ya había lanzado con demasiada frecuencia. La confesión, revelada a Bell cuando compartía vestuario con O’Neal en Arizona, es de lo más hilarante.

“Shaq me contó una historia. Teníamos a un chico llamado Gordon Giricek en aquellos Suns, él en algún partido solo se preocupaba por tirar, por sus canastas. Así que cuando Gordon estaba en pista, no importaba lo que pasara a su alrededor o lo que estuviéramos haciendo el resto, la química o tendencia del equipo; Gordon estaba solo para tirar sus tiros. Me llevaba bien con él, habíamos jugado juntos en Utah. Pero Shaq empezó a decirnos al resto ‘eh, tíos, cuando yo haga estas señales (los pulgares hacia abajo) es que Gordon no tendrá la pelota más’. Y yo pensaba ‘tío, cómo se te ocurrió algo así, de dónde viene eso’. Y él me dijo como que ‘cuando Kobe era joven se preocupaba demasiado por entrar en pista y anotar sus tiros, así que el resto teníamos un código de signos común que cuando poníamos en práctica, significaba que la pelota no volvería a pasar por Kobe”.

Testimonio de valor infinito, hasta cómico hoy día, para adivinar cómo fue el aterrizaje y convivencia de dos personalidades tan orondas como la de Shaq y la de Kobe en los primeros años en los Lakers. En los inicios y en la clausura, pues no hay que olvidar que aunque hoy en día las armas han quedado enterradas de por vida y reina la armonía, ambos separaron sus carreras deportivas debido a la mala sintonía a la que llegaron compartiendo equipo.

(Fotografía de portada: Eliot J. Schechter/Getty Images)


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