A menos de un mes para que empiece la temporada regular, Stephen Curry podría aún empezarla como expiring. Pese a que es elegible para una extensión desde el 29 de agosto, el base no ha tomado aún una decisión con respecto a cómo gestionará su futuro, algo que ha generado una cierta incertidumbre en el entorno del equipo. Pero eso es algo que él quiere evitar, y así lo ha dejado ver en cuanto ha podido hablar al respecto.
«No quiero que haya ninguna drama o que estemos todo el rato hablando de esto» afirmó. «Ocurrirá cuando tenga toda la información que necesito para tomar la decisión correcta. El equipo se ha portado de maravilla y hemos mantenido un diálogo constante. Tomaré la decisión cuando esté preparado, y si no firmo eso no afectará a mi juego».
Curry quiso dejar claro que sus dudas no tienen que ver con un posible deseo de salir de los Warriors, sino con sus dudas sobre cuánto debe adaptar su salario para que puedan seguir siendo competitivos en un escenario con tantas regulaciones salariales como el actual. Y es que ahora mismo, los californianos tienen proyectado un espacio salarial de más de 100 millones para el próximo verano, pero si Steph toma la extensión máxima, este se reduciría hasta poco más de 40.
«El hecho de que firme o no por un máximo puede condicionar mucho las cosas, y quiero estar en un equipo competitivo» reconoció. «Quiero que podamos tener un poco de flexibilidad porque es algo que no hemos podido tener en los últimos años. Deberíamos poder hacer los movimientos necesarios en función de lo que pase, y eso es algo que tengo que considerar. Tengo que evaluar cómo hemos estado en los últimos años, dónde estoy en mi carrera y qué tal está el equipo este año».
¿Hora de perdonar dinero?
De esta forma, Curry puede estar dando a entender que se plantea una reducción salarial con la que ayudar a Golden State a formar un equipo competitivo tras varios años alejados de la zona noble. Los de San Francisco llevan muchas temporadas siendo una de las plantillas más caras a base de acumular contratos gigantescos, y eso precisamente ha obligado a que el resto de movimientos sean muy pequeños y de impacto reducido. Y así, es difícil forjar un contender.
Por tanto, si Steph quiere competir en los últimos años de su carrera, tal vez sea necesario renunciar a varios millones para estar mejor rodeado. Aunque cabe imaginar que, antes de hacerlo, querrá que la franquicia le explique cómo pretende usar ese dinero.





