David West, cuando la renuncia material acaba en felicidad

Cuando se acabó el quinto partido de las Finales 2017 y Golden State certificaba su segundo anillo en tres años, todas las miradas se posaron sobre Kevin Durant –por fin se alzaba campeón–, y sobre LeBron James, a quien una nueva exhibición no le valía para revalidar título. Sin embargo, había alguien más en esa escena, un jugador cuya pasión por el baloncesto le precede, un jugador para el que cualquier renuncia material carece de importancia por la consecución de un campeonato: .

Toca remontarse a 2015. West, con la posibilidad de mantenerse en Indiana Pacers percibiendo 12,6 millones de dólares, optaba por renunciar a tal cantidad de dinero para cobrar el mínimo y pelear por el anillo. Primero fueron 1,4 millones en San Antonio, donde no lo logró. Un año después 1,6 millones en Golden State, donde ha alcanzado un estado de felicidad que ninguna cantidad podrá igualar jamás.

“Hablamos de algo que no importa. No sirve de nada anteponer riquezas materiales a cosas que realmente te cambiarán como ser humano. Y al final del día es justo eso lo que somos, seres humanos. Todo el mundo está atrapado en un mundo material en el que se trata de acumular cosas. Los egipcios no podían llevarse nada con ellos. No puedes llevarte esas cosas contigo. Por tanto, necesitas momentos en la vida que ninguna cantidad de dinero podrá superar. Tomar ese dinero en Indiana no se sentiría así. Ni siquiera se acercaría”, explica a The Undefeated.

Luchando por su hueco

West nunca lo tuvo fácil. Como él mismo explica, su pelea desde que supo que deseaba dedicarse al baloncesto no estuvo en mejorar para hacerse millonario, sino en demostrar que quienes decían que no podía se equivocaban. Hoy su mayor orgullo es justo haberlo conseguido.

“He tenido una carrera de 14 años cuando los entrenadores me decían que ni podía jugar a nivel universitario porque era demasiado pequeño. Lo he estado escuchando toda mi vida. Incluso me decían que no era mejor que este o el otro. Me eligieron en el puesto 18 del Draft y me decían que era una segunda ronda. Al final acabas centrándote en ello. No importa lo que pasa, solo pones tu mente en ello hasta descubrir la forma de ser parte de algo especial”.

¿Retirada?

Logrado el objetivo de su carrera y contando ya con 36 años, este chico nacido en New Jersey debe buscar ahora nuevas metas… o no. Su paso de una vida dedicada a la canasta hacia otra con un horizonte diferente podría estar cerca. Eso sí, por el momento no ha decidido nada. “No lo sé. Me siento bien. Es algo sobre lo que todo el mundo me pregunta, pero no lo sé. Solo puedo decir que me siento muy bien”.





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