De’Aaron Fox, feliz con la perspectiva en Sacramento

El base de 21 años asegura que no cambiaría su estancia en la capital de California por encontrarse en un gran mercado

Sacramento se acerca a una campaña que apunta a ser decisiva para su futuro. El curso pasado, con varias piezas talentosas en su plantilla, fueron capaces de alcanzar los 39 triunfos; una marca que puede decir poco en comparación con los balances de otros equipos, pero que para ellos supuso la mejor temporada regular desde la 2005-06 –que se dice pronto–.

Ese es el punto de partida. Con un roster en el que cuentan con jóvenes del potencial de Buddy Hield, Marvin Bagley III o De’Aaron Fox, a quienes han sumado otros con experiencia como Trevor Ariza o Cory Joseph, el objetivo de la temporada 2019-20 no es otro que seguir progresando y, por consiguiente, ser equipo de playoffs en la disputadísima Conferencia Oeste.

Con esa perspectiva, De’Aaron Fox siente que no podría estar en un lugar mejor para seguir desarrollando su carrera. El que fuese número 5 del Draft de 2017 asegura que el hecho de que no estar en un gran mercado no solo no le importa, sino que cree que si las cosas se desarrollan como espera, según su criterio la franquicia de California podría entrar pronto en ese grupo.

“No anhelo estar en un gran mercado. Tras la temporada pasada se ha producido una especie de efecto llamada en Sacramento. Todos en la ciudad son aficionados de los Kings. Si empezamos a llegar a playoffs, o si nos convertimos en un aspirante al campeonato, toda la ciudad se volverá loca. Esa es la diferencia entre un gran mercado y uno pequeño”, señala a Corban Goble de ONE37pm.

Fox está contento con la dinámica de los Kings, pero eso es algo que puede cambiar si pierden el rumbo. Un año aprendiendo, otro progresando tanto a nivel individual como colectivo… y ahora un tercero para empezar a competir con los mejores. Ese es el esquema que parece haberse hecho el point guard, y claro, si no se cumple a corto plazo puede que sus ideas empiecen a cambiar.

Pero no se trata de que Fox se vea arrastrado por un mejor o peor rendimiento del equipo, sino que él mismo será en gran parte responsable de lo que ocurra. El año pasado dio un gran salto en su rendimiento para marcharse hasta los 17,3 puntos, 7,3 asistencias, 3,8 rebotes y 1,6 robos por partido. Además, pasó del 30,7% en triples al 37,1%. Si sigue evolucionando a ese nivel las sonrisas pueden mantenerse un buen tiempo en la capital de California.

(Fotografía de Rob Carr/Getty Images)


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