DeMar DeRozan asesta un golpe casi definitivo a los Pelicans


New Orleans apunta a ser la gran decepción de la temporada. Con Zion Williamson sano desde el primer día y un acompañamiento no exento de talento, colocarles en la pelea por playoffs parecía casi obligado. Pues bien, no es que estén lejos de luchar por la octava posición (hasta hace poco la última de playoffs) es que ni siquiera ven cerca la 10ª plaza que ocupa en estos momentos Golden State Warriors, la cual da acceso al play-in.

Anoche, recibiendo a San Antonio, los chicos de Stan Van Gundy (bastante cuestionado) tenían la posibilidad de dar un golpe sobre la mesa y recuperar la esperanza. No lo consiguieron. Zion Williamson estuvo genial (como siempre) con 33 puntos y 14 rebotes. Brandon Ingram y Lonzo Ball aportaron 24 puntos cada uno. Sí, los tres rindieron como se exigía y ni así les alcanzó. Van Gundy cree que todo se decidió por detalles.

“Creo que incluso con los fallos, las oportunidades estaban ahí. Tuvimos algunos rebotes defensivos en la recta final que no pudimos atrapar. Nuestros problemas con los tiros libres y las pérdidas de balón hicieron que el juego fuera reñido. Lanzamos la misma cantidad de tiros libres que ellos y ellos convirtieron 10 más. Es algo difícil de superar”, expresa el head coach de NOLA.

Más allá de partidos concretos, cuesta entender que en Luisiana no estén aprovechando la sobresaliente temporada de Zion Williamson. El jugador de segundo año alcanzó contra los Spurs los 2.000 puntos en su carrera antes de disputar 80 partidos. Esto es algo que en los últimos 35 años solo había estado al alcance de Michael Jordan. Sí, el impacto ofensivo de este chico formado en la Universidad de Duke es enorme, pero por ahora se queda en récords sin traducción en resultados colectivos.

La situación de New Orleans es la siguiente: le quedan 12 partidos y están a cuatro de Golden State Warriors. ¿A qué pueden agarrarse? Pues a que justo tienen por delante los tres encuentros que deben disputar este año contra los de San Francisco. Eso sí, el margen de error es mínimo y ahora juegan ante Clippers y Nuggets…

DeRozan, en cancha pese al dolor

Hay que hablar de los Spurs, que se hace poco; y de DeMar DeRozan, que se lo merece. El escolta de los de Texas parecía baja antes del partido. Una contusión en el cuádriceps derecho empujaba a Gregg Popovich a dejarlo fuera, pero DeRozan no estaba de acuerdo. “No había duda de que iba a jugar. Me duele mucho, pero he jugado en situaciones peores. Se siente bien. Me alegro de no haberme llevado un nuevo golpe”.

La estrella de San Antonio estaba convencida de estar sobre el parqué, y por suerte para los Spurs así lo hizo. Suyos fueron 32 puntos, 8 asistencias y 7 rebotes. Suyas fueron las canastas que convirtieron un final igualado en una victoria de suma importancia. Perdiendo por 103-102, DeRozan anotó dos tiros libres y posteriormente firmó otras dos canastas para decantar la balanza a favor de los suyos, que aún están incluso en la pelea por alcanzar la sexta plaza del Oeste (están a seis partidos de los Mavericks).

“Parece que nunca se cansa y siempre está listo para jugar. Quiere el balón, quiere anotar, pero se lo dará a sus compañeros si es apropiado. Le encanta estar en esa situación. Es el mejor de nuestro equipo en eso”, palabra de Pops.

(Fotografía de Carmen Mandato/Getty Images)


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