Descalabro de Golden State frente a unos épicos Grizzlies

Golden State se llevó un aviso serio ante Memphis. Sin tantas armas ofensivas y con menos energía al final de su gira californiana de cuatro partidos, pero con un espíritu de lucha mucho más intenso que el de su rival, los firmaron una remontada épica tras llegar a ir 24 abajo. Con prórroga incluida, el equipo de David Fizdale sacó un triunfo memorable por 119-128.

Tres cuartos de MVP

A menos de 8 minutos para el final, Golden State ganaba por 18 puntos (104-86). Los Grizzlies no habían podido dominar el marcador en ningún momento del partido. (36 de sus 40 puntos en los tres primeros cuartos) volvía a parecerse al MVP de la temporada pasada, dominador tanto desde fuera del arco como entrando a canasta. Parecía suficiente para asegurar otra victoria sencilla en su camino a dominar la temporada regular.

Pero si hay algo que ha caracterizado a los Grizzlies durante los últimos años es un espíritu irreductible que resurgió con fuerza en la Bay Area. Los puntales del equipo, Mike Conley (27 puntos y 12 asistencias), Marc Gasol (23 puntos) y, especialmente, un soberbio desde el banquillo (27 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias), mantuvieron a flote a Memphis incluso en los momentos más brillantes de Golden State.

Un 15-42 letal

Aun así, los Warriors mantenían una ventaja cómoda que llegó a ser hasta de 24 puntos. Y tras aquel 104-86, todo cambió. El parcial en los casi 13 minutos siguientes (contando tiempo extra) fue de un brutal 15-42 para Memphis. Un espléndido trabajo colectivo a ambos lados de la cancha y su renacido acierto, con Tony Allen dando ejemplo de brega constante para desespero de Golden State, le daban la vuelta al partido.

Mike Conley mandó el partido a la prórroga tras una canasta desde media canasta deshaciéndose con brillantez de la siempre difícil defensa de Draymond Green. En la anterior posesión de los Warriors, el propio Green reaccionaba frustrado viendo como Stephen Curry renunciaba al balón para que Kevin Durant se la jugara en solitario sin éxito. Tras el partido, de forma significativa, Green declaraba “estar feliz por haber perdido” para corregir ciertos hábitos vistos en el último cuarto.

Ganar por corazón

Pero para entonces ya era demasiado tarde. En el tiempo extra, Marc Gasol ponía por delante por primera vez en todo el partido a los lanzados Grizzlies ante unos Warriors todavía aturdidos. Un devastador 1/12 en triples durante el parcial mágico de Memphis y la clara frustración de sus estrellas acababan con sus opciones, viendo como el partido se escapaba de forma irremediable.

Draymond Green, el jugador que dio la cara con más dignidad ante la reacción de los Grizzlies, era eliminado por faltas, y Golden State se quedaba sin fuerzas, sin corazón y sin ilusión. Fue su segunda derrota de la temporada ante Memphis (cayeron por un claro 110-89 en diciembre), y no por casualidad. Es posible que nadie acumule tanto talento como los Warriors, pero ganar un campeonato requiere una capacidad de superación y esfuerzo que los Grizzlies tienen de sobra. Los Warriors, hoy por hoy, no.


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