Hace algunos años la NBA decidió poner coto a los jugadores elegibles para los premios de final de temporada. ¿Cómo lo hizo? Marcando en 65 el mínimo de partidos para poder ser condecorado. En un primer momento fue una regla bien recibida, ya que parecía una marca lógica dentro de una temporada de 82 encuentros; sin embargo, ver a Victor Wembanyama sin poder ser Novato del Año o la actual pelea por el MVP, marcada porque algunas estrellas como Nikola Jokic no pueden parar de jugar, ha hecho que no pocos planteen derrocarla. ¿Qué piensa Devin Booker? Que está perfecta tal y como luce actualmente.
El guard de los Phoenix Suns sabe que solo puede perderse un encuentro más si quiere optar a los premios, pero no por ello cree que sea un problema generado por la norma; eso sí, recalca que puede perjudicar en el sentido de que algunos jugadores fuercen para volver de lesiones de manera apresurada.
«Los aficionados quieren que la gente juegue. Deberíamos jugar. Hay que jugar para ganar los premios. Así que no veo ningún problema, salvo que algunos jugadores intenten apresurarse para volver y tal vez ello les lleve a una recaída que prolongue la lesión más allá de lo previsto, pero creo que la regla está bien. Uno quiere jugar y estar ahí fuera», comenta a Duane Rankin de The Arizona Republic.
Devin Booker, centrado en el plano colectivo
Pese a entender los matices negativos que puede tener la citada norma, la estrella de los Suns aclara que en su caso se trata de algo secundario, ya que ser un equipo ganador y triunfar en playoffs está por encima de cualquier otro regalo por el camino.
«El premio de postemporada que quiero para mí son victorias en playoffs de camino a un campeonato de la NBA. Cualquier otra cosa no importa», sentencia.
(Fotografía de Justine Willard-Imagn Images)





