Doncic supera a Harden y el juego coral de Dallas tumba a los Rockets


“Un hombre puede ser un ingrediente crucial en un equipo, pero un hombre no puede hacer un equipo”, una de las numerosas frases que nos dejó Kareem Abdul-Jabbar a lo largo de su prolífica carrera resume a la perfección lo vivido en el gran duelo de la jornada de este domingo en la NBA.

El Toyota Center acogió un partido con dos filosofías completamente opuestas. Por un lado, la dependencia absoluta en el triple y las virtudes –que no son pocas– de tu jugador estrella. En el otro lado de la balanza, el rendimiento colectivo de un grupo que conoce y minimiza sus defectos e impulsa, a su vez, sus virtudes. Un juego coral sobre el que los Mavericks construyeron su quinta victoria consecutiva tras imponerse (123-137) a los Rockets en un encuentro en el que aprovecharon la inercia de los primeros minutos. Y la enésima exhibición de Luka Doncic.

El esloveno registró un doble-doble de 41 puntos y 10 asistencias, quedándose a tan solo un punto de su máximo registro anotador, el cual logró hace apenas una semana ante los también vecinos Spurs. Con esta actuación, el sophomore se convierte en el cuarto jugador en la historia de la NBA en encadenar cuatro partidos consecutivos de, al menos, 30 puntos y 10 asistencias y el segundo más joven, tras Kevin Durant, en alcanzar los 30 puntos en dicha cantidad de encuentros.

Pero como citábamos antes, un jugador no hace a un equipo y Doncic no estuvo, ni mucho menos, solo. Kristaps Porzingis agregó un doble-doble de 23 puntos y 10 rebotes, mientras que Tim Hardaway aportó 31 puntos para firmar su mejor partido con la camiseta de los Mavericks.

Así, los Mavericks protagonizaron un inicio arrollador con un parcial de 16-4 que la segunda unidad se encargó de estirar en el segundo cuarto. Maxi Kléber y Delon Wright aportaron 11 y 9 puntos respectivamente, mientras que el banquillo de los Rockets en su conjunto apenas llegó a los seis, quedando patente, así, lo poco aprovechado de una plantilla con muchos más recursos de los aparentes.

Porque, nuevamente, los de Mike D’Antoni concentraron su juego sobre la figura de James Harden. El escolta rozó el triple-doble –32 puntos, 9 rebotes y 11 asistencias– pero la producción y capacidad de reacción del equipo quedaron ahí. Posesión tras posesión, los locales se obcecaban en un triple que hoy no entró, mientras Clint Capela –21 puntos y 22 rebotes– rascaba puntos desde el rebote ofensivo y Russell Westbrook vagaba por la pista como un ente errante durante el primer tiempo. Al descanso, los Rockets habían encajado 78 puntos y las sensaciones no sugerían precisamente un cambio de dinámica.

Tras el paso por los vestuarios, la circulación de balón seguía incrementando el saco de puntos visitante ante la inoperante defensa rival. Una defensa que, cabe destacar, tampoco es la mayor virtud de los de Carlisle. Curiosamente, los Rockets comenzaron a carburar desde el preciso momento en el que intensificaron sus esfuerzos y la bola comenzó a desplazarse a la pintura, donde las inclusiones de Capela, Tucker y House Jr. hacían mucho daño. Russell Westbrook despertó –27 puntos– y los Rockets, por un momento, creyeron en la remontada.

Un parcial de 10-2 espoleó a los locales, quienes se vieron sin esperarlo a tan solo cinco puntos de diferencia. Sin embargo, volvieron a caer en los mismos errores cuando comenzaban a saborear las mieles del triunfo. Tanto Harden como Westbrook iniciaron cada uno una guerra por su cuenta y tres pérdidas consecutivas fueron ajusticiadas por los visitantes.

Luka Doncic asumió la responsabilidad  para liderar un parcial de 15-4 con diez puntos y varias conexiones con Hardaway y Porzingis que volvieron a apaciguar las aguas y apagar el conato de incendio. Los Mavericks suman su quinta victoria consecutiva, superan a los Rockets en la clasificación y ya son terceros de la Conferencia Oeste, empatados en récord con Jazz y Clippers.

(Fotografía de portada por Ronald Martinez/Getty Images)


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