23 años de la muerte de Drazen Petrovic

A quienes el desvelo no produce insomnio, siempre nos ronda la mollera una cruel pregunta: ¿hasta dónde hubiera llegado la leyenda de en la NBA de no haberle acogido el cielo un 7 de junio de 1993?

Esta martes se han cumplido 23 años desde que el genio croata abandonase la dimensión mortal y entrase en el caldo de cultivo de la leyenda. A veces, es complicado precisar hasta qué punto su funesto desenlace enturbia los recuerdos que se tienen de su juego, en la NBA al menos. Lo que sí es indiscutible del Hall of famer balcánico es que despejó el camino para que los Nowitzki, Gasol, Parker o hasta Porzingis y Antetokounmpo pudieran tirar la puerta abajo años después. A golpe de ingenio y talento.

Para ello, también tuvo que tragar casi dos temporadas de desembarco simbólico en la NBA. 12,6 y 7,4 fueron la media de minutos que Rick Adelman le tuvo en consideración en su primera temporada y media overseas.

Los inicios del europeo parco en físico pero despiadado en talento fueron para darse de alta en un manicomio. Con Portland, sufrió el hastío del extranjero, el antes natural escepticismo americano al foráneo. Y fue Petrovic uno de los primeros emblemas europeos que rompiera la barrera continental para triunfar en la NBA.

Sus posteriores momentos, ya en los Nets, fueron el chupito de lo que estaba por venir. 20,6 y 22,3 puntos (con 50,8 y 51,8 en tiros de campo) en sus dos primeros años completos en New Jersey. Para infortunio suyo y del deporte, la fiesta no llegó a los cócteles y hubo que decir adiós a un Petrovic de solo 28 años.

Palabra de Miller

“Siempre me he considerado el mejor tirador de la historia, pero si hay algún jugador que me superó, ése fue Drazen Petrovic” llegó a decir el maestro Reggie Miller. Teorema que con Stephen Curry empieza a cuestionarse hasta el propio Miller. Sin embargo, el legado de Petrovic, aunque insuficiente, es eterno para las retinas sedientas de la pasión naranja.

El bueno de Miller hasta añadió en el programa Open Court, de NBA TV, que Petrovic fue al único jugador al que le entraron ganas de estrangular (en la pista).

“Me ponía de los nervios, no entendía lo que estaba diciendo la mayoría de las veces. Cuando salía de los bloqueos, empezaba a meterse conmigo, y lo podía hacer en cuatro idiomas distintos. Te acercabas para marcarle y olía como si nunca se hubiese duchado.  No le soportaba. Fue mi némesis. El mejor tirador que he visto en mi vida” añadió Miller.

https://www.youtube.com/watch?v=gYoI7G1tmqY

Nuestro homenaje

En homenaje a los 23 años desde que un trayecto en coche adelantase su eternidad, dedicamos a Drazen Petrovic este artículo y recordamos con morriña algunos de sus grandes momentos en la NBA.


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