Duelo épico de cracks: Curry estelar y Tatum ganador


Excepcional. Mágico. Precioso careo y derroche de talento individual por parte de sus megaestrellas. El duelo entre Golden State Warriors y Boston Celtics quedó simplificado (u opacado por) uno de hombres y no de las grandes franquicias a las que representan. Por un bando Stephen Curry, autor de 47 puntos y 11 triples de 19 intentos (alguno, ya veréis, de otra galaxia) y Jayson Tatum por el otro, con 44 tantos, 10 rebotes, 16 de 25 en tiros de campo….y lo más importante de todo: la victoria.

114-119 fue el resultado final de un partido que enfrentaba a dos equipos algo por debajo en la clasificación en sus respectivas conferencias de lo que les gustaría, pero que no descartan en absoluto dar más de un susto a partir de las eliminatorias.

En cuanto a las rotaciones, Steve Kerr decidió no arriesgar con Kelly Oubre Jr., sanando de su muñeca, mientras que Brad Stevens no pudo contar con Jaylen Brown (baja de última hora por enfermedad), pero sí con un Jabari Parker que difícilmente pudo salir más feliz de su estreno (triunfo y encestando 5 de sus 6 primeros tiros como celtic en 16 minutos de juego).

Enrachados

Ambas franquicias llegaban en un momento dulce, con los Warriors encadenando cuatro triunfos seguidos mientras que la racha de los Celtics se extendía a seis. Una de las dinámicas tenía que romperse, y si mediada la primera mitad el escenario pintaba favorable a los Warriors con una ventaja de más de quince puntos, Tatum, quién si no, se encargaba de devolver el equilibrio al parquet reduciendo la brecha a sólo seis (66-60) con un precioso fadeaway ante el buzzer beater que marcaba el tiempo del ecuador.

Durante toda la noche cada crack tuvo a su escudero. Curry contó con Wiggins (22 puntos), versátil y ejerciendo de líder en los pocos momentos que el base recuperaba el aliento en el banquillo, mientras que Tatum encontró a Kemba Walker (26), no solo una pesadilla en el ball handling toda la noche sino vital cuando más importa y donde más patina: el clutch. Un triple suyo en el último minuto establecía una distancia de seis puntos ante la que ni los triples alienígenas de Don Steph nada pudieron hacer ya.

Boston al cierre

El tercer cuarto fue el patio de recreo de las estrellas, acaparando los focos para sí, y si Tatum ponía a los suyos por delante y amenazaba con romper el encuentro, Curry devolvía la igualdad al luminoso a base de triples e internadas para garantizar un último periodo de infarto. Ahí entonces apretaron las defensas. Stevens emparejó a Grant Williams con el doble MVP, pero su intensidad y velocidad de manos de poco o nada servían. Aún así, los tres últimos minutos fueron un derroche de virtuosismo de Boston, moviendo bien el balón en ataque y cerrando filas atrás, con Tatum amagando y penetrando con la clase estética en slow-mo que sólo él tiene.

“Ha estado increible”, dijo sobre él Kemba. “Puede anotar ante el mejor defensor. Sabe ejecutar la jugada correcta. Es increíble, y hemos necesitado cada uno de sus canastas esta noche”.

Con cuatro abajo Curry buscó la épica desde el logo, pero el guión no compró este último giro de tuerca y los Celtics fueron merecidos dueños de la victoria.

“Éste ha sido un verdadero partido NBA”, concluyó un Steve Kerr noble en la derrota. “Les he dicho a mis chicos lo orgulloso que estoy de ellos; este nivel de competitividad en la batalla es fenomenal de ver”.

(Fotografía de portada de Maddie Meyer/Getty Images)


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