Dwight Howard y su última “mejor oportunidad” de anillo, en los Lakers

es el nuevo juguete de Los Angeles . Después de que la fatalidad volviera a empadronarse en el físico de DeMarcus Cousins (qué lástima, de verdad), el veterano pívot vestirá de nuevo la elástica púrpura y oro, la misma que ya pudo lucir en la temporada 2012-13 y de la que salió medianamente escaldado.

No cuadró aquel experimento con las últimas brasas de Kobe Bryant, Steve Nash o Paul Gasol junto al pívot más dominador de aquella época. Su mala experiencia en suelo angelino le granjeó también no ser demasiado bien recibido, en lo venidero, en casa de Kobe Bryant, con quien no llegó a tejer una relación ganadora, ni siquiera positiva. Sin embargo, Dwight Howard ha vuelto a los Lakers y lo hace con más ganas de campeonato que nunca en su carrera. Dicho por él mismo, ojo.

“Dwight está convencido de convertir esto en su mejor oportunidad de conseguir un anillo”, pudo confesar una fuente conocedora de los hechos al periodista Shams Charania, de The Athletic. Si bien sus tentativas con Orlando Magic (2009) o Houston (de 2013 a 2016) nunca llegaron a dar en el blanco, el número 1 del Draft de 2004 afronta desde un prisma diferente su candidatura en los Lakers.

Para empezar, Howard no posee ni un contrato plenamente garantizado con el equipo del Staples Center.

Y es que para volver a la tierra prometida (una de ellas), Howard rescindió de mutuo acuerdo su vinculación con los Memphis Grizzlies, donde había terminado previo traspaso con los Wizards en las primeras fechas de julio, como movimiento colateral del ardiente mercado de jugadores libres.

Perdonar dinero

A modo de peaje en su salida de Memphis, Howard tuvo que perdonar hasta 2,6 millones de dólares del contrato que tenía garantizado con los Grizzlies, de un total de 5,6 de cara a la temporada que viene, como pudo informar Adrian Wojnarowski (ESPN).

La mayoría da por extraviada sin remedio su jerarquía en la pintura, sin embargo su candidatura a ser campeón no se explica desde ahí, rebobinando hasta sus mejores días, sino desde un rol más secundario con el que, primero, debe ganarse un hueco definitivo en el equipo; y, después, intentar ser el jugador grande más importante del banquillo de los Lakers.

Garantizado en enero

Lo primero es lo primero: Howard verá su contrato plenamente garantizado en los Lakers, los 2,6 millones que percibirá como mínimo de veterano, si logra permanecer en la nómina angelina más allá de principios de enero, según pudo continuar explicando Wojnarowski. Es por ello que su hoja de ruta pasa, de manera inicial, por ganarse la confianza de todo el ecosistema durante el training camp, y solo más tarde intentar empezar memorizar una ínfima porción del jugador que alcanzó a ser ocho veces All-Star de la NBA.

No ha tenido demasiada suerte el ‘viejo’ Howard últimamente. La temporada pasada, por ejemplo, solo pudo disputar nueve encuentros debido a una infernal lesión en el glúteo que le impedía hasta permanecer de pie o agacharse con normalidad. En su peor temporada, de largo, en la NBA (la pasada), Dwight aún tuvo tiempo de llegar a promediar 12,8 puntos o 9,2 rebotes por encuentro, su segundo peor y peor registro respectivamente en su carrera. O sea, que aun en sus peores días, el apellido de Howard ha sido garante de rebotes y de rebañar balones debajo del hierro.

Dicho sea de paso también, los derroteros por los que se mueve la NBA en las últimas temporadas en poco o nada favorecen las cualidades de Howard. Todo lo que sea crecimiento del tiro exterior, transiciones rápidas, acortar el reloj de posesión, aumentar el número de ataques, correr… resultan la devastación absoluta de gran parte de su juego. Con ya 34 años, el ocho veces nombrado All-NBA ha de enfocar su aportación en el rebote, la intimidación y la aportación secundaria. No mucho más que eso se puede esperar de Howard según el curso que sigue la liga en las últimas fechas.

Así, él mismo afirma estar ante su mejor oportunidad de poder levantar un campeonato, pero para colocarse en disposición de ello todavía le queda un camino infinito por recoger.

(Fotografía de portada: Will Newton/Getty Images)


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