El Barça Lassa remonta y se lleva la Copa del Rey Madrid 2019 en un final muy polémico

El Madrid se dejó una renta de 17 puntos en el tercer cuarto. Los árbitros, tristes protagonistas de una tarde espectacular de baloncesto, perjudicaron a los dos equipos.

Justo cuando muchos de los ojos del baloncesto europeo estaban puestos en el Palacio de los Deportes de Madrid, los árbitros decidieron ser los protagonistas de la tarde copera. En la Final de la Copa, como en 2018, Barça Lassa y . Y en la Final, como en 2018, apariciones de los colegiados para sembrar la polémica. Otra vez.

El F.C. Barcelona conquistó su segunda Copa consecutiva, al derrotar a los blancos por 93-94. Thomas Heurtel, brillante a los mandos de los catalanes, fue elegido MVP de una Copa del Rey que pasará a la historia por los últimos segundos. Un show arbitral difícil de entender, se mire desde el prisma que se mire. Los dos bandos tienen motivos para poner el grito en el cielo.

El Madrid se deja remontar 17 puntos

Antes de la prórroga, a la que se llegó con una canasta sobre la bocina de Sergio Lull, el Real Madrid fue capaz de dominar el escenario a partir del tercer cuarto. Tras el 35-35 de los dos primeros asaltos, los blancos salieron a ganar la Copa a la vuelta de los vestuarios. Espoleados por el rugir del Palacio, con directo al MVP y grandes minutos de Fabien Causeur, el Madrid despegó en el electrónico, ante la sequía de un Barcelona que vio cómo se le iba el tercer cuarto y media Final. Ese tercer periodo acababa con 25-11 para los de Pablo Laso y 60-46. Los merengues llegaron a gozar de una máxima de 17 puntos y, sin embargo, como el baloncesto son sensaciones, se deshicieron en el último cuarto, encajaron un parcial de 1-17 y tardaron cuatro minutos y medio en meter su primera canasta en juego. La alternancia de canastas fue la tónica de ahí hasta el milagro de Lull, quien sobre bocina enviaba el duelo al tiempo extra.

La falta no pitada y el tapón legal

La prórroga, iniciada con 77-77, hizo justicia a las espadas en alto, a la contienda digna de una Final. Y así fue, con apenas fallos de ningún equipo, hasta que todo se torció. Con el Madrid enredado en sus fallos finales, todavía el exNBA Anthony Randolph tuvo los arrestos para firmar un triple y poner el 90-92. Quedaban 13 segundos. Y entonces, el desastre, la aparición de los árbitros para empañar todo en unos instantes.

saca de fondo y encuentra a Chris Singleton. El ex de los Wizards encaró el aro solo, nadie en el horizonte, la Copa en su mano. Cuando se disponía a anotar sin oposición apareció por detrás Anthony Randolph y le hizo una personal clamorosa, antideportiva a todas luces, que de pitarse habría sellado la Final para el Barcelona. Los árbitros, en jerga popular, se tragaron el pito.

Entre el desconcierto de todos, Jayce Carroll firmó un 2+1, también protestado por el Barcelona, que puso el 93-92. Le quedaban 4 segundos al Barça para tratar de ganar. Y a los árbitros para tratar de ponerlo peor. Tomic trabajó debajo del tablero y a falta de un segundo sacó el brazo para buscar la victoria.

Luego todo sucedió deprisa y despacio. Sobre la pista pareció tapón legal de Randolph, pero los árbitros decidieron revisar, no fuera a ser. Y fue. Canasta. Aunque realmente, la pelota toca el aro y luego el tablero y las manos de Randolph. Cuesta creer que unos profesionales, con el vídeo delante, no vean que la acción de Randolph era legal. También cuesta creer que tres colegiados no vieran una falta sobre Singleton que, de ser señalada, no habría dado lugar a nada más. Una acción donde Randolph llega a dar con el codo en la cara del rival y que desde la posición de los periodistas, con menos ángulo que los colegiados, se apreció claramente. Al momento.

Quedaba medio segundo. La canasta subió al marcador. Con 93-94, Llull casi mete el tiro final desde el medio del campo. Habría sido el acabose, pero quizá la única manera de alejar el run run que los árbitros vuelven a dejar en una Final de Copa. En los dos bandos.

(Fotografía de portada: ACB Photo)